EL INVIERNO. POR PEDRO MONTOYA GARCÍA.

El invierno.   Año 1865   «¡Qué fría entra el alba!», muchas mañanas repetía mi Pastor durante el invierno. El año de su muerte sufrimos varias nevadas con crudas heladas. Por entonces, ya con quince años, era adulto suficiente con la experiencia de varios años para lidiar por mí mismo...
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LA SOGA. POR PEDRO MONTOYA GARCÍA.

                                                 LA SOGA   Por encima de la soga, allí, la cara demacrada de Justiniano por las quemaduras, con la lengua ligeramente...
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LA RIÑA. POR PEDRO MONTOYA GARCÍA.

                                                 LA RIÑA.     El pastor joven de Cuenca abrió su propia navaja, era gruesa y de muchos centímetros. A...
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