AGUT Y SASTRE, NICOLÁS. POR MARCIAL GARCÍA BALLESTEROS.

AGUT Y SASTRE, Nicolás.

Materia:                       

PERIODISMO

Época:

Requena, 10/12/1888  -  Valencia, 18/02/1965

Referencias:                 

PERIODISMO, POESÍA, POLÍTICA, MÚSICA

Obra:

Prensa requenense, en especial “La Voz de Requena”, poesía en revistas locales y provinciales

Títulos Principales:

El Látigo (Periódico semanal, 1911-1912)

El Distrito (Periódico semanal, 1912-1917)

La Voz de Requena (Periódico semanal, 1920-1933)

Bibliografía:

BERNABEU LÓPEZ, Rafael, Historia Crítica y Documentada de la Ciudad de Requena, 2ª edición, Requena, Ayuntamiento, 1982.

GARCÍA BALLESTEROS, Marcial

-      Mariano Pérez Sánchez 80 Años de Música Requenense, Requena, Ayuntamiento, Centro de Estudios Requenenses, 1996.

-      “Sociedad Recreativa El Arte”, El Trullo, Requena, Fiesta de la Vendimia, 2013-2014.

GARCÍA RODRÍGUEZ, Alfonso, La Educación en Requena 1539-2003, Requena, Centro de Estudios Requenenses, 2012.

Otros Datos:

Archivo Municipal de Requena; Prensa Histórica de Requena; etc.

Notas Biográficas:

Resulta paradójico que algunos personajes claves de la historia más reciente de Requena sean menos conocidos, por no decir desconocidos, que otros cuya vida transcurrió muchos años antes. Y más paradójica es esta situación cuando se trata de un hombre como el que presentamos, cuya influencia es notoria en todos los ámbitos de la actividad pública local de la primera mitad del siglo XX.

Hasta el presente, nadie ha hecho un estudio, ni breve ni serio, de Nicolás Agut. Creo que este es el primer esbozo biográfico que se publica y tras encontrarlo en todas mis investigaciones sobre Requena, es un honor realizar estos apuntes de un hombre que bien merece, y da para ello, una tesis doctoral.

Nicolás Agut y Sastre nace en Requena el 10 de diciembre de 1888, dentro de la generación inmediatamente posterior, pero contemporánea, a Serrano Clavero, Pérez Sánchez y otros.

La única y brevísima nota biográfica, acompañada de la fotografía que incluimos, está en la Historia de Requena (Bernabeu, 1982, p. 480): “AGUT Y SASTRE (Nicolás). Exaltó en prosa y verso las glorias requenenses, promoviendo la publicación de diversos semanarios, desde El Látigo hasta La Voz de Requena (1888-1965)”. Muy poco para alguien a quien Bernabeu trató de forma cercana.

De su niñez nada sabemos. Si acaso que fue músico, clarinete, de la banda de su admirado maestro y amigo Pérez Sánchez, junto a su hermano Baltasar, al menos hasta 1915.

El 2 de abril de 1911, con veintidós años, Agut publica el primer número del periódico quincenal El Látigo, denominado como “periódico cómico-satírico” y al módico precio de suscripción de 40 céntimos por trimestre (unos 7 céntimos el ejemplar). La tirada se hace en los talleres de “Soteres, Impresor”, de Requena.

El Látigo ofrece información en tono desenfadado sobre sucesos locales, teatros, música y artículos de opinión. Consta de cuatro páginas, de las que la última está dedicada a publicidad con la que completar la financiación. Además, algo que Agut siempre tendrá presente, incluye al menos un poema de autor local. La tirada, según se indica en el primer número, es de 500 ejemplares.

Resulta interesante apuntar que El Látigo es el primer periódico que se publica en la ciudad tras la marcha de Serrano Clavero a Argentina (1907).

Agut se rodea de colaboradores de calidad, como el actor José García de Leonardo, el concertista Práxedes Gil-Orozco, el poeta Joaquín Ferrer, el maestro y poeta Manuel Mera y Solano o el pintor Fernando Martínez Checa, entre otros. A partir del número 13, Agut deja la dirección en manos de Antonio Reyna (quien luego será director de Las Provincias), aunque sigue colaborando como redactor y aparecerá en los últimos números con el título de “Fundador”. Las páginas irán incluyendo cada vez más la crítica política. Solo conservamos ejemplares de El Látigo hasta el número 32 (3 de diciembre de 1911), pero  por lo que indicamos más adelante, creemos que el último número debió aparecer a finales de febrero o principios de marzo de 1912. A mediados de marzo de 1912 aparece otro periódico, El Distrito, subtitulado como “semanario político y literario”, donde Nicolás Agut también aparece como redactor desde el primer número.

Extraigo un párrafo significativo del primer artículo en El Distrito, pues resulta clarividente: “Como el semanario que yo fundé ya no existe (se refiere a El Látigo), y se celebraron con gran pompa sus funerales en la última sesión del Concejo, diré, ya que así lo desean los concejales republicanos, que solo fue un periódico de ‘cosas de chicos’; pero quizás dentro de algunos años al leerlo, habrá quien piense que los ‘chiquillos’ siempre dijeron grandes verdades”.

El Distrito es un periódico serio, marcadamente político y en el que se critican abiertamente a alcaldes, concejales, caciques, aprovechados por el famoso impuesto de consumos, etc. Además de los antiguos colaboradores de El Látigo, se van uniendo nuevas plumas, como las del poeta Enrique Tormo o el maestro Vicente Alonso. Aunque nunca se cita de forma explícita al director, se ve la mano de Nicolás en todos los números.

El periodismo no da para vivir en Requena. Aunque no sabemos qué estudios cursaron los hermanos Nicolás y Baltasar, debieron ser de índole mercantil, por cuanto en El Distrito, en 1914, se anuncian de la siguiente guisa: “Agut Hermanos. Compra-venta de fincas. Administración de bienes. Préstamos con hipoteca. Particiones y testamentarías. Seguros de vida, incendios y accidentes. Abonos alemanes. Depósito en calle de las Fuentes, 16”. Por este y posteriores anuncios deducimos que lo suyo era una oficina de negocios diversos, a modo de lo que hoy sería una gestoría o una asesoría laboral y jurídica.

En abril de 1915 aparece la competencia. Se edita El Pueblo Libre, “semanario político, órgano de las izquierdas en el distrito Requena-Ayora”. Aunque tal vez esa competencia sea muy sutil y la afinidad de ideas más cercana de lo que podamos pensar, ya que algunos de los colaboradores publican artículos en ambos semanarios al mismo tiempo.

Nicolás Agut será siempre un firme impulsor de la cultura y la modernización de Requena, atento a cualquier posibilidad de mejora. En 1915 participa en la recién fundada Sociedad Requenense de Iniciativas, que también publicará un efímero periódico titulado Requena Veraniega, en el que vemos la participación de todos los literatos requenenses, incluso Serrano Clavero desde Argentina.

En enero de 1916 es elegido por primera vez concejal, adscrito al grupo reformista, cargo que repetirá al año siguiente y en otras ocasiones, de forma discontinua, hasta 1932.

El último número de El Distrito del que tenemos constancia es el 212 (10 de marzo de 1917). Cinco años ininterrumpidos y dos centenares de números editados es una buena cifra, pero no la mejor como veremos. Por las mismas fechas dejamos de ver también el otro periódico, El Pueblo Libre. No conocemos los motivos, pero durante más de dos años no parece haber ningún periódico en edición en nuestra ciudad.

En febrero de 1919 nace la Sociedad Recreativa “El Arte”, promotora incansable de la cultura en Requena: Teatro, Poesía, Música... En agosto de ese año lanzan su periódico quincenal, Requena, en el que Nicolás Agut participa con algunas colaboraciones literarias, especialmente poemas.

Agut, lo hemos dicho, sigue en la política local como concejal. Para que nos hagamos una idea del maremágnum partidista en el que se mueve, digamos que cuando se constituye el ayuntamiento, a principios de 1920, la mayoría, cinco concejales, son demócratas, tres republicanos, un reformista (Agut), un liberal y un maurista. Los ánimos están caldeados en el concejo. 1920 es un año propicio para la prensa. Al ya citado Requena, se une en abril Eco de Levante, sin adscripción política declarada, pero avalado por los primos Lucio Gil Fagoaga y Enrique Fagoaga, de tendencia conservadora. Y el 19 de septiembre de 1920, una vez más dirigiendo Nicolás Agut, nace La Voz de Requena, hasta ahora el periódico más longevo que ha tenido Requena: doce años y unos seiscientos  números. Se autotitula “semanario anticaciquista” y anuncia una lucha abierta contra los que abusan del poder.

Por entonces Agut Hermanos se anuncian como Agencia de Negocios: “Compraventa de fincas, préstamos hipotecarios, personales y cobro de créditos. Particiones, testamentarias o ab-intestatos, seguros de todas clases, consulta e información de toda clase de asuntos civiles y administrativos y redacción de los mismos, patentes de invención, marcas de fábrica y registro de nombres comerciales”; todo ello en su sede de la Plaza del Castillo. Agut alternará la dirección con otros periodistas, pero no dejará en ningún momento de escribir en el periódico a la vez que continúa sus negocios y sigue siendo concejal.

De la importancia de La Voz de Requena nos da cuenta el hecho de que desde el primer número se imprime en sus propios talleres: Imprenta La Voz de Requena, lo que indica unos propósitos de permanencia y expansión comercialmente agresivos. Ya no se contrata la impresión con Soteres, que seguirá haciendo otros periódicos, sino que todo el proceso se realiza en la redacción. Pronto se anuncian en el periódico como imprenta general, para realizar trabajos comerciales, lo que rentabilizará en mayor medida la gran inversión hecha en maquinaria.

Y si bien la faceta periodística de Nicolás Agut es equiparable a su actividad en la política local, no debemos olvidar otro hecho fundamental: su apuesta clara por la educación y la culturización de nuestros conciudadanos. Defenderá la música, en especial a su maestro Pérez Sánchez, durante toda su vida; pero además, no lo olvidemos, será, junto a otros cultos requenenses, el “alma mater” del Instituto de Enseñanza Media.

En el libro La Educación en Requena 1539-2003 (García Rodríguez, 2012, p. 209), se cita: “Así el año 1928 se publica un Real Decreto con las condiciones para que aquellas ciudades que deseen y lo soliciten, puedan tener un Instituto Local. La petición debía contar con el compromiso de la corporación municipal de cooperar con todos los medios precisos...”. El Pleno del Ayuntamiento ratifica esta solicitud y en ella podemos leer: “A propuesta del Sr. Agut se acuerda realizar todas las gestiones que sean necesarias y procurar con todos los medios la creación en esta ciudad de un Instituto Local de Segunda Enseñanza, para cuyo efecto se citará al Pleno a sesión extraordinaria para tratar tan importante asunto”. Es significativo que varios de los ediles municipales en ese concejo sean, o hayan sido, compañeros de redacción en alguno de los periódicos creados por Agut. Y es digno citar aquí que ya antes, en 1910, con veintidós años, había sido uno de los que apoyaron a Martínez Checa en la creación de la primera Escuela de Artes y Oficios requenense.

También ese mismo año de 1928 está al frente de los que convierten la banda de música denominada “Los Pistoleros” en Banda Municipal, creando una vez más el cargo de director municipal que recaerá, por concurso de méritos, en su viejo maestro y gran amigo Mariano Pérez Sánchez. Así mismo, cuando a finales de 1931, debido a los cambios políticos derivados de la llegada de la república, se deshaga de nuevo dicha banda, ayudará con firmeza y lograda oratoria a que su maestro goce de la merecida pensión de jubilación.

Por lo que hemos podido averiguar, en 1932 deja la política activa y se clausura La Voz de Requena. Creemos que se traslada con su familia a Valencia, si no de inmediato algún tiempo después. Tras la guerra civil, volverá a Requena en ocasiones, donde sigue conservando algunas propiedades, y participará como poeta en algunos actos de la Fiesta de la Vendimia. Muere en Valencia, en 1965, olvidado por Requena.

En diversas ocasiones he abogado públicamente por que se denominara con su nombre alguna calle de Requena; pocos han hecho tanto méritos para merecerlo. Sin embargo, la equivocada y no contrastada idea de que llegó a ser concejal en época de Franco, hizo que no se considerara siquiera dicha opción. No fue así, lo he comprobado personalmente, pero aunque lo hubiera sido, su trayectoria vital, periodística, poética y volcada en la modernización de Requena y en la educación de sus gentes, pesaría más que cualquier consideración política, pues en la época que a él le toco morir, nuestros padres y abuelos hicieron lo que hizo falta por sobrevivir.