ASISTIMOS AL TEATRO CON DON JOSÉ LUIS MARTÍNEZ.

 

                En el lejano 1938 Johan Huizinga hizo hincapié en Homo ludens en el valor de la diversión en la forja histórica de las sociedades humanas y en nuestro 2016 José Luis Martínez Martínez aborda la cuestión en El teatro en Utiel. Algunas noticias sobre los grandes espectáculos teatrales durante las primeras décadas del siglo XX.

                No hay historia pequeña, sino humana y el autor nos brinda otro capítulo más de su implícita Historia de Utiel que con tanta estimación va escribiendo, en la que su aportación documental siempre es de agradecer para todo tipo de lectores, en especial para los sibaritas de la historia.

                De tan jugosa obra destacaría algunos ejes, a mi criterio de gran interés. La modernidad de Utiel es indisociable del fortalecimiento del mundo del espectáculo, más variado de que puede presuponerse a priori y verdadero antecedente de algunos contenidos televisivos actuales, más vistos de lo que quiere reconocer el vecindario amante de los documentales.

                La dimensión lúdica se encabalga con la política y podemos comprobar a través de las páginas del bueno de José Luis como las trifulcas partidistas no perdonaron los espectáculos teatrales, que nunca gozaron de ninguna Paz de Dios. El estilete de la pluma, quizá más afilada que hoy en día, así tallaba las palabras:

                “Otro fracaso más que demuestra la inutilidad y falta de iniciativa del Alcalde más ignorante que Utiel ha padecido, ha sido la feria actual (…).

                “Otro abuso que el público no debe consentir, es la burla y el engaño cometidos por el empresario del Teatro Nuevo. Aquí la autoridad solo funciona cuando se trata de molestar algún enemigo político, llegando entonces hasta la bajeza y el atropello y se consiente que se abra un abono por seis funciones a precios más altos que el Principal de Valencia, contratando a la Martí y otros artistas de fama, para luego tolerar una compañía de asesinos  del arte que salvo raras excepciones debieran estar picando piedra.”

                Tan cordiales comentarios se escribieron en El joven radical el 17 de septiembre de 1916, año de acusada conflictividad social en Utiel y en otros muchos puntos de España. Quien esté interesado en saber cómo ahogaron sus penas y cómo disfrutaron de las artes escénicas nuestros bisabuelos, acuda a la lectura de este documentado libro, que complementa otras aportaciones de valor como Requena teatral: apuntes para una historia local del teatro de Rafael Muñoz García, y añade otra pieza más a la valiosa obra de José Luis Martínez.

                Víctor Manuel Galán Tendero.