EL ARTÍSTICO CONJUNTO MONUMENTAL DE SAN FRANCISCO. POR JENNIFER TORRES PADILLA.

    Brevísima historia del edificio.

    Entre 1617 y 1629 se completó la primera fase del convento de San Francisco, en la zona donde anteriormente había una ermita dedicada a Nuestra Señora de Gracia. Los franciscanos se mantuvieron  oficialmente hasta 1835, año en el que se produjo la exclaustración de los monjes y la supresión del convento.

    En la Guerra de la Independencia contra los franceses este edificio fue utilizado como un fuerte avanzado y la misma función tuvo en la Primera Guerra Carlista. Otra utilidad que tuvo el edificio fue la de recluir a los presos que trabajaban en la apertura de la carretera de Madrid.

    El edificio experimentó una transformación, ya que fue cambiada su función a hospital de caridad. Esta transformación fue finalizada en el año 1858, aunque su iglesia se remató más tarde, en 1909.

    Comentando el valor artístico del edificio, diremos que su parte más artística la vemos en su claustro tardo-renacentista, el cual es austero y elegante. Otra parte del edificio que destaca por su valor artístico es el espacioso templo barroco de una sola nave en la que encontramos restos de la ornamentación pictórica que hubo en su momento en la bóveda.

    Otros elementos que podrían tener interés artístico son la torre-campanario hecha con sillería y acabada con una balaustrada, la bóveda de la escalera principal, la amplia cisterna bajo el jardín del claustro con brocal poligonal y la puerta principal del convento con arcada dovelada de medio punto que posiblemente fue reutilización de la ermita bajomedieval. En este edificio, más concretamente en la iglesia de estilo barroco con una sola nave, se alberga el Museo de la Semana Santa de Requena.

    Elementos arquitectónicos.

    Todo el edificio en sí es un conjunto arquitectónico en el que vemos mezclados diferentes corrientes como las del renacimiento tardío y el barroco. En la entrada ya vemos el primer elemento arquitectónico. Los arcos con dovelas cortadas de forma angular que franquean las dos puertas, la que da acceso a la iglesia y la que da entrada al claustro.

    Entrando al claustro vemos su factura tardo-renacentista. Está rodeado por columnas de orden toscano (columnas con basa, fuste liso y capitel decorado), que experimentaron el debido ensanchamiento central o éntasis para los ajustes ópticos. Sobre estas columnas descansan arcos de medio punto, que a su vez reposan sobre modillones de rollos. En torno a este claustro se distribuyen las diferentes estancias divididas en varios pisos. Los superiores fueron utilizados como habitaciones en el momento en el que el edificio fue hospital. La techumbre de este claustro esta formada por un entablamento de madera.

    La iglesia, de una sola nave, es de factura barroca y está formada por tres partes: pies, nave y altar mayor. Su modelo es el de los templos de predicación franciscanos, muy apreciados por el obispo de Cuenca fray Bernardo de Fresneda, gran amante de las artes. Está cubierta por una bóveda de cañón con lunetos y arcos fajones. Las pilastras que encontramos en este lugar de culto son de orden compuesto. En las puertas que hay al altar, una a cada lado, vemos que son muy equilibradas y semejantes buscando la belleza y la pureza con ángeles representados por niños mostrando su inocencia y su pureza. En los pies de la nave encontramos unas escaleras que llevan a un piso superior, el del coro, desde el cual se ven con mayor nitidez los florones que decoran la bóveda, en los que vemos representados el Espíritu Santo, diferentes frutos de la Creación, etc.

    Contrafuerte en la parte exterior del edificio.

    Iglesia apreciada desde el exterior, en la que vemos la diferencia que hay desde su visión interior.

    Fotografía tomada desde el interior del claustro, en la que observamos parte del mismo y sus columnas de orden toscano.

    Techumbre del claustro en donde apreciamos cómo los arcos de medio punto descansan sobre las columnas que anteriormente hemos nombrado.

    Fotografía en la que se puede observar la torre del edificio, de nuevo los arcos con sus columnas y los pisos superiores que también se distribuyen en torno al claustro.

    Detalle de una de las pilastras que encontramos en el interior de la iglesia.

    Pinturas que permanecen en la cúpula del altar mayor.

    Marco superior de una de las puertas que hay en ambos lados de la parte delantera de la iglesia. En ella observamos ángeles encarnados en niños y más formas de decoración que pertenecen al estilo barroco.

    

    El claustro es una de las partes que más me gustan de todo el conjunto. Lo encontramos ubicado en la zona central del edificio. En torno a éste se distribuyen las estancias principales, como la iglesia (actual Museo de la Semana Santa). Encontramos una forma cuadrada rodeada de columnas de orden toscano que se caracterizan por tener fuste liso, basa y capitel con carencia de decoración. Sobre estas columnas descansan los arcos de medio punto en modillones de rollos los cuales tienen función tectónica (la de soportar el peso de los arcos) y estética  o decorativa. En la parte descubierta encontramos una especie de jardín y en su centro de un aljibe. Para llegar a éste se dibujan cuatro caminitos en forma de cruz, ejemplo de la connotación religiosa de un edificio que nos enorgullece como requenenses.