EL BASCULAMIENTO DE REQUENA DE LA CASTILLA IBÉRICA A LA MEDITERRÁNEA. Por Víctor Manuel Galán Tendero.

 

                La Corona de Castilla se extendía entre el Cantábrico y el golfo de Cádiz, desde Portugal a la Corona de Aragón. La expansión atlántica le brindó nuevas tierras desde las Canarias a las Indias. Con independencia de las circunstancias particulares de cada nueva adquisición, los castellanos se esforzaron por implantar unas instituciones comunes, fundamentadas en los concejos locales y en la obediencia teórica a una monarquía cesarista. Sin embargo, las variopintas tierras castellanas atesoraron una gran variedad regional, más allá de la obediencia feudal al rey o a otro señor.

                Emplazada en las proximidades de la raya del reino de Valencia, el concejo de Requena había sido forjado en el siglo XIII y desde comienzos del XV, al menos, había potenciado el aprovechamiento de sus dehesas, especialmente con vistas a satisfacer los tributos reales. Punto de paso del comercio entre Castilla y Valencia, en Requena también creció entre los siglos XV y XVI una modesta producción de paños de lana, aunque no en la misma medida que en Segovia, entonces una notable localidad artesanal castellana.

                La comparación entre la curva de las medias de los bautizos de la parroquia requenense de San Nicolás con ocho de la ciudad de Segovia de fuerte actividad pañera (las de San Miguel, Santa Eulalia, Santo Tomás, San Millán, San Clemente, Santa Columba, El Salvador y San Justo) resulta esclarecedora de la diversidad de tendencias a finales del siglo XVII.

 

 

                Tabla numérica de las medias anuales de bautizos.

Años

Requena

Segovia

1575-99

25

546

1600-24

28

567

1625-49

25

386

1650-74

20

344

1675-99

24

308

1700-24

25

301

1725-49

39

299

 

                Tanto en Requena como en Segovia se aprecia que los bautizos aumentaron hasta 1624 gracias a la fecundidad de las todavía nutridas cohortes generacionales procedentes de la expansión del siglo XVI. La crisis del siglo XVII se hizo visible en lo demográfico entre 1625 y 1675, coincidiendo con un importante aumento de las obligaciones fiscales por los enormes gastos de una Monarquía hispánica asediada. Para Guadalajara, Ángel Luis Velasco ha constatado que el punto más bajo de los bautizos se dio en 1631. Desde 1675 Requena emprendió una clara recuperación, que no fue seguida por una Segovia claramente tocada por el hundimiento de su producción textil.

                Similares muestras de agotamiento se dieron en otras localidades del Este castellano. Entre 1597 y 1712 la ciudad de Soria descendió de 1.315 a 875 vecinos y su Tierra de 4.940 en 1591 a 2.722 en 1697. Durante el siglo XVII también naufragó su elaboración de paños y se vio expuesta a la competencia vitivinícola de Aragón y Navarra. De hecho, aunque su población no terminó de eclosionar hasta la década de 1720, Tarazona, Pamplona o Logroño no sufrieron el mismo freno demográfico de Soria. La pañera Cuenca fue otra perjudicada por las adversidades del XVII.

                Requena presenta, en comparación, un cuadro genéricamente menos dramático, más similar en lo demográfico a las parroquias de las ciudades de Murcia y Lorca, que ofrecen signos de recuperación en sus series de bautismos desde 1660. Guy Lemeunier argumentó brillantemente que en el XVII la economía del reino de Murcia fundamentada en la exportación de lana y de seda y en la explotación intensiva de la huerta y extensiva del bosque fue dando paso a la roturación de nuevas tierras en paralelo a la expansión del regadío para atender las necesidades de subsistencia alimenticia. Se acrecentó en consecuencia el cultivo de la viña, el azafrán, la barrilla y el esparto. En el último tercio del siglo XVII la expansión agraria cobró fuerza en tierras de Requena, casi reanudando una tendencia que databa del XVI.

                Por otra parte, Requena se emplazó en la vital ruta que enlazaba Valencia con el centro de la Meseta, con ciudades sederas como Toledo, que se recuperó paulatinamente tras alcanzar su mínimo de bautizos de 1640-49. Precisamente, la sedería sería uno de los motores del crecimiento económico requenense del XVIII.

                En el siglo XVII se verificó el cambio del centro de gravedad de la economía de las Españas del interior al litoral, en parte determinado por el declive de la pañería de la Castilla interior y por el avance de los comerciantes extranjeros en las ciudades costeras. A este respecto, la trayectoria de Requena es sintomática, al bascular desde las tendencias de la Castilla de las laderas del sistema Ibérico a las de la Castilla mediterránea.                     

                Bibliografía.

                DÍEZ, Enrique- GALÁN, Víctor Manuel, Historia de los despoblados en la Castilla oriental (Tierra de Soria, siglos XIII al XIX), Soria, 2013.

                GALÁN, Víctor Manuel, Requena bajo los Austrias, Requena, 2017.

                LEMEUNIER, Guy, “Población y poblamiento en la región de Murcia (siglos XVI y XVIII): Censos de población y series bautismales”, REVISTA INTERNACIONAL DE CIENCIAS SOCIALES, nº 24, 2004, pp. 83-100.

                NADAL, Jordi (coordinador), La evolución demográfica bajo los Austrias, Alicante, 1991.

                VELASCO, Ángel Luis, Población y sociedad en Guadalajara (siglos XVI-XVII), Toledo, 2010.