EL INSTITUTO DE REQUENA Y LOS COMIENZOS DE LA II REPÚBLICA. POR VÍCTOR MANUEL GALÁN TENDERO.

                

                Un nuevo tiempo histórico.

                El 14 de abril de 1931 España vivió una de las fechas más importantes de su Historia Contemporánea, la de la proclamación de la II República. La Monarquía de Alfonso XIII, comprometida por su apoyo a la dictadura militar de Primo de Rivera, había perdido considerables apoyos en la sociedad española y las elecciones municipales del 12 de abril del 31 demostraron su fragilidad. La República, que no dispondría de su propia Constitución hasta el 9 de diciembre de aquel mismo año, suscitó grandes ilusiones y pronto tuvo que hacer frente a importantes problemas, coincidiendo con la profundización de la Gran Depresión a nivel internacional y con el creciente cuestionamiento de la democracia liberal en muchos países europeos.

                Entre el profesorado de enseñanza secundaria la nueva República fue a nivel general bien acogida. La supresión de ciertos controles de la inspección y el ensalzamiento de la libertad de cátedra encontraron grandes simpatías. Desde este punto de vista, el nuevo régimen contó con un valioso apoyo, que simbolizaba el de la España culta y reformista.

                Desde la Universidad, punto de llegada de los estudios de bachillerato, se impulsó el cambio de régimen. El 25 de abril el rector electo de la Universidad de Valencia agradeció la adhesión del director y del claustro del Instituto de Requena, y ofreció su cooperación para el servicio público y los intereses generales de la enseñanza.

                El proceso político implicó a los profesionales de la enseñanza. El 17 de junio de 1931 el presidente de la Audiencia territorial habilitó a los funcionarios para que actuaran de notarios, según R. D. de 7 de febrero de 1918, para la convocatoria electoral a Cortes Constituyentes del 28 de junio, por lo que el rector de la Universidad de Valencia debía dar relación de los catedráticos con condición de letrados. El carácter de cambio institucional del periodo se aprecia con el nombramiento del profesor de matemáticas Antonio Rodríguez Garrido del primero de diciembre del 31, que tuvo carácter provisional hasta que no lo aprobaran las Cortes Constituyentes.

                Los cargos directivos y el flamante régimen.

                La llegada de la República, asociada en la España coetánea a los valores arquetípicos de la Revolución francesa, fue un revulsivo para muchos profesionales de la enseñanza, del Derecho y del periodismo, con independencia de un marco normativo pendiente de renovación. En este ambiente se entiende que a 5 de mayo de 1931 el claustro de profesores del Instituto de Requena eligiera los cargos administrativos de la dirección.

                En sustitución de Luis María Rubio Esteban (asociado a la Asamblea Nacional de Primo de Rivera), se confió  la dirección a Jesús de la Peña Seiquier, abogado y profesor de lengua y literatura. De ideas republicanas conservadoras, había ejercido con anterioridad como vicedirector. Este cambio no supuso el ostracismo del profesor Rubio, que en 1933 volvería a desempeñar la dirección del Centro.

                Juan Grandía Castella, profesor de francés, prosiguió como secretario al gozar del reconocimiento profesional del claustro. Al mismo se le concedió el 21 de octubre del 31 la vacante de latín con 2.000 pesetas anuales.

                La sensibilidad social de la gratuidad de estudios.

                El republicanismo histórico había defendido el acceso a la educación para todas las capas sociales a fin de renovar el país, algo en lo que el regeneracionismo de comienzos del siglo XX había insistido con el lema Escuela y despensa de Joaquín Costa. Bajo la dictadura de Primo de Rivera se había reconocido la posibilidad de conceder la gratuidad de estudios de secundaria a los alumnos de familias con recursos insuficientes. Esta potestad recayó en los claustros, y el del Instituto de Requena hizo un uso generoso de la misma en los primeros meses de andadura de la República.

                El 20 de abril de 1931 se concedieron matrículas gratuitas a Enrique Contri Terrades, Francisco Soriano Guaita, Juan Tamarit Vilanova, Carmen Llobregat Estela, Carmelo Perpiñá Fábrega, Tomás Bernal López y Salvador Bernal López. El caso de los hermanos Bernal se contempló con especial comprensión.

Se concedieron asimismo el 28 de septiembre nuevas becas gratuitas a los estudiantes de primer curso Francisco Martínez Aser, Celia Pechuán Montesa, Marcelino García Horra, Benilde Pechuán Montesa, Bonifacio García Hernández, José María Gallego Rodríguez y Vicente Colón Giménez Gil; a los de segundo curso Celia Alandete Gimeno y Santiago Santiago Ferrando; a los de tercer curso Patrocinio Gallego Rodríguez y María Companys Soler; a los de cuarto curso Antonio Cámara Fernández, Miguel Gay Sáez, Leonardo Reinés Viana y José Pechuán Montesa.

                El aprecio por los libros: toma de posición didáctica y social.

                El interés por hacer la educación secundaria más accesible en lo económico condujo a una revisión de los libros de texto por parte del claustro. Desde el 22 de septiembre los encargados de las materias de las asignaturas informaron del valor económico y pedagógico de los libros de texto, en un momento en el que se reivindicaba la libertad de cátedra. El resultado fue una lista de obras agrupadas por cátedras.

                Por la cátedra de literatura se recomendó Gramática de la lengua castellana de Antonio Regalado González (9 ptas.), Ejercicios de lectura y análisis de Bosch (6 ptas.), Nociones de preceptiva literaria de José Ciurana Maijó (10 ptas.) y Textos y ejercicios para el estudio de la literatura de Rogario (10 ptas.).

                Por la de matemáticas se dieron por válidas Nociones de aritmética y geometría (13 ptas.), Aritmética (11 ptas.) y Nociones de geometría (5 ptas.), obras de Benigno Baratech; además de Aritmética y geometría (12 ptas.) y Nociones de álgebra y trigonometría (12 ptas.) de Rey Pastor y Puig Adán.

                Por la de francés se validaron Francés segundo curso (9 ptas.) y Francés de tercer curso (9 ptas.) de Reyes; junto a Traductor segundo curso (8 ptas.) y Traductor tercer curso (8 ptas.) de Reyes.

                Por la de ciencias naturales se recomendó Historia natural (14 ptas.) de Orestes Cendrero.

                Por la de geografía e historia se dieron por válidas Geografía General y de Europa (13 ptas.), Geografía especial de España (13 ptas.), Geografía e Historia de España (13 ptas.) e Historia Universal (13 ptas.) de Luis del Arco Muñoz, además de Atlas geográfico universal (10 ptas.) y Atlas de Geografía de España (7 ptas.).

                Por la cátedra de religión se recomendaron Teodicea-Ética (2´50 ptas.) y Ética general (2´50 ptas.) de José Mendive, por la de dibujo se validó Método de Dibujo (10 ptas.) de Francisco Pérez, y Manuel de Educación Física (5 ptas.) de Hernández y Justo Caballero por la de gimnasia.

                Los precios no eran asequibles para muchas familias, pues en la España de la época el salario medio anual de muchos trabajadores era de unas cuatro pesetas diarias. Los profesores se inclinaron por manuales elaborados por figuras reconocidas en los medios académicos como Antonio Regalado, Rey Pastor o Luis del Arco.

                El interés por la calidad de los textos se manifiesta en la participación desde el 18 de marzo de 1931 en el cuestionario informativo sobre la publicación del texto único del magisterio, cuyo carácter propedéutico era evidente para la enseñanza secundaria. El 6 de julio, en consonancia, el claustro se mostró unánime en el informe del Consejo de Instrucción Pública sobre la adaptación de los planes de estudio de 1903 y 1926.

                La sensibilidad por los libros condujo a que el propio de La Peña se encargara de la Biblioteca del Centro con la voluntad de establecer una Biblioteca Popular para Requena.

                Un Instituto exitoso: matrícula y presupuestos.

                La acogida del Instituto, como ya comentamos en artículos anteriores, fue muy buena tanto en la localidad de Requena como en un área que iba desde la provincia de Cuenca a la de Valencia. El 12 de mayo de 1931, coincidiendo con la presentación del cuadro de exámenes, se hizo ver por parte del claustro la escasez de alojamientos en nuestra ciudad para hospedar a los muchos matriculados en los exámenes libres.

                Muchas familias estuvieron interesadas en acogerse a las permanencias de alumnos a 28 de septiembre del 31, en los umbrales de un nuevo curso académico. Para ello se habilitó una sala de estudios. El 20 de noviembre el maestro nacional Ildefonso Martínez Aragonés solicitó con éxito al claustro el establecimiento de un internado, del que sería visitador-inspector el profesor Navas Romero.

                De hecho, la matrícula tuvo un aumento significativo, como se aprecia en el siguiente cuadro:

Curso académico

Alumnos oficiales

De colegios privados

De matrícula libre

1928-29

29

17

172

1929-30

35

34

191

1930-31

52

25

258

1931-32

87

-

563

 

                El paso de la Monarquía a la República coincidió con un fuerte empuje de la demanda educativa, causa y consecuencia de los cambios vividos por la España del momento. Todo ello se apreció de forma visible en los presupuestos del Instituto, del que las inscripciones eran una sustanciosa fuente de ingresos:

Curso académico

Ingresos

Gastos

Remanente

1929-30

3.717´17 ptas.

1.426´90 ptas.

2.290´27 ptas.

1931-32

9.408´75 ptas.

6.008´35 ptas.

3.400´40 ptas.

 

                Las 1.206 inscripciones a 5 pesetas se convirtieron en la fuente principal de ingresos del Instituto, que pudo invertir más en las necesidades educativas del Centro. El remanente se distribuyó entre los profesores para mejorar sus haberes, la llamada nominilla. No olvidemos que eran tiempos de estrechez económica, marcados ya por una coyuntura depresiva. El 6 de agosto de 1931 el ministerio expuso que según el Real Decreto del 7 de mayo de 1928 los comisarios regios percibieran la gratificación de 2.000 pesetas anuales, lo que también habían cobrado los directores (con la condición de catedráticos de los mismos centros) que los sucedieran, en clara desigualdad con otros directores. Sin embargo, desde el 1 de septiembre la gratificación bajó a 350 pesetas y la de los secretarios a 275.

                La junta económica del Instituto se encargó de gestionar el patrimonio económico. Todavía a 27 de junio del 31 se transfería la cantidad de 1.150 pesetas por conducto del Instituto de Alicante, en su cuenta del Banco de España, al ser el Centro donde el anterior comisario regio tenía la plaza de catedrático.

                El Instituto de Requena se encontraba bien pertrechado para la nueva etapa.

                Fuentes.

                ARCHIVO HISTÓRICO IES UNO DE REQUENA.

                Carpeta de documentos de entradas de 1928 a 1934.

                Carpeta de documentos de salidas de 1928 a 1934.

                Libro de actas de las sesiones celebradas por el claustro de profesores desde el 22 de octubre de 1928 al 21 de septiembre de 1950.

                Libro de actas de la Junta Económica del 29 de noviembre de 1928 al 12 de enero de 1937.

                Capítulo anterior.

                http://cronicas-historicas-de-requena.webnode.es/news/de-la-dictadura-a-la-dictablanda-en-el-instituto-de-requena-1928-31-por-victor-manuel-galan-tendero/