EL PRIMER CINEASTA REQUENENSE: VENANCIO SERRANO CLAVERO. POR MARCIAL GARCÍA BALLESTEROS

Venancio Serrano Clavero, óleo de su hijo, José Serrano (1954)[1]

Aprovechando la celebración del IV Festival de Cortos “Requena… ¡y Acción!”, paso a contaros un retazo de la relación de Venancio Serrano Clavero con el mundo de la cinematografía.

Las ya conocidas facetas del literato requenense Serrano Clavero (poesía, periodismo, teatro, zarzuela), al ser las de más actividad ocultan otras ocupaciones, tanto profesionales como artísticas, que han quedado en un segundo plano del conocimiento que tenemos del personaje.

Venancio trabajó en la oficina municipal de Consumos y en el Ayuntamiento. Una vez en Argentina fue también representante de artistas de teatro y cine, además de empresario ocasional de sus propias producciones, ya fueran teatro, zarzuela o revista. Fue, además, un gran orador invitado a declamar sus versos y a transmitir sus ideales en banquetes, reuniones políticas y actividades benéficas o de índole social. De hecho, fue esto último lo que le hizo regresar a España a finales de 1923 y le llevó a Melilla, a fin de depositar una corona de flores antes los héroes caídos en Monte Arruit, en 1924.

Pero muy pocos conocen una faceta en la que, si las crónicas no se equivocan, es posible que solo realizara una incursión: director cinematográfico.

Antes de los requenenses Toni Novella, Julián Núñez o Joaquín Climent, otro hijo de Requena, Serrano Clavero, trabajó en el cine, allá en su Argentina de adopción, aunque solo fuera de forma puntual.

Hace ahora cien años. Era 1917 y la industria cinematográfica argentina empezaba a destacar en el mundo de habla hispana, todavía de forma desordenada pues, al parecer, hasta la llegada del cine sonoro no se consolidó verdaderamente y empezaron a conservarse las películas como es debido:

“El cine de Argentina ha sido históricamente uno de los más desarrollados del cine latinoamericano. A lo largo del siglo XX la producción cinematográfica argentina, apoyada por el Estado y avalada por el trabajo de una larga lista de directores y artistas, se convirtió en una de las principales del mundo en idioma castellano…

… La historia y literatura nacionales proporcionaron la temática básica del cine argentino en sus comienzos. Uno de los primeros éxitos del cine nacional fue “Nobleza Gaucha”, película realizada en 1915 por Humberto Cairo, Eduardo Martínez de la Pera y Ernesto Gunche, inspirada en el Martín Fierro de José Hernández. El primer largometraje sería “Amalia” (1914), sobre la novela homónima de José Mármol. En 1917 se realizaba “El apóstol”, primer largometraje animado de la historia del cine, consistía en una sátira al entonces presidente Hipólito Yrigoyen. Ese mismo año debutaba Carlos Gardel en el filme “Flor de durazno” dirigido por Francisco Defilippis Novoa.”[2].

De 1915 es el primer documento conservado que refleja la relación de Venancio Serrano con el mundo del cine argentino, vinculado a la Sociedad General Cinematográfica, con sede en Buenos Aires y que en su membrete se presenta como “representante exclusivo para las repúblicas Argentina y Uruguay” de las películas marca Gaumont (París), Vitagraph (New York), Ambrosio (Turín) y Eclair (París), con sucursales en las principales capitales de estos países. Veamos como muestra la primera carta que Serrano Clavero remitió a Mariano Pérez Sánchez, acompañando el libreto de la zarzuela Cañas y Barro, fechada el 10 de marzo de 1915:

Carta de Serrano Clavero a Pérez Sánchez (1915)

Sobre la Sociedad General Cinematográfica (Marino, 2006, p. 13) sabemos que:

“Julián de Ajuria, quien en 1912[3] y en forma independiente funda la Sociedad General Cinematográfica; va a imponer el sistema de alquiler de copias en vez de la venta de películas; Julián de Ajuria ayudó económicamente en la filmación de varias películas… entre muchas otras, Nobleza Gaucha (1915), el primer film de gran importancia en los comienzos del cine de ficción de la Argentina”.

Hay más correspondencia con papel de esta empresa, pero ya en 1917, en las cartas del libretista al músico respecto a la citada zarzuela, el membrete de las cartas desde Argentina ha cambiado y ahora figura como

V. Serrano Clavero

Dirección artística cinematográfica

Argumentos – Rotulación de películas

Propaganda especial

Lo que indica que para entonces el poeta está muy involucrado en la industria cinematográfica, en aspectos muy variados: dirección artística (representación de actores), argumentos (realización de guiones), rotulación de películas (inclusión de títulos y participantes, pero también de carteles argumentales, teniendo en cuenta que se trataba de cine mudo) y, por fin, propaganda especial (publicidad, cartelería, difusión en prensa, etc.).

Carta de Serrano Clavero a Pérez Sánchez (1917)

En 1917 llegó El Conde Orsini. Aun siendo la única incursión directorial del poeta en el cine, la cinta marca un hito en el incipiente cine argentino por dos singularidades: en primer lugar, está considerada la primera película argentina de tipo policíaco; en segundo lugar, también es la primera que incluye canto en directo en ese país, en concreto el tango “Probá que te va a gustar”, del pianista y compositor chileno, muy vinculado al mundo del tango argentino, Osmán Pérez Freire (1877-1930).

En algunas páginas web sobre tango se cita también otra pieza de Pérez Freire para la misma película, titulada precisamente “Conde Orsini”, pero no hemos podido localizar documentación que corrobore este hecho al no contar con el guión ni con copia de la película.

Dos fechas, aunque muy próximas se nos ofrecen como posibles. Si damos crédito a la International Movie Data Base (IMDb)[4], el 11 de agosto de 1917 se estrenó en Buenos Aires “El Conde Orsini”. El guión no es de Serrano Clavero, como cabría pensar, que solo asume la dirección, sino de Belisario Roldán[5] (Buenos Aires, 1873 – Alta Gracia, 1922). La película es producida por la prestigiosa empresa Patria Films.

Poco difieren Lamas y Binda (1998, p.292), que sitúan el estreno en el día 17 y dan, para más señas, el lugar:

“El 17 de Agosto de 1917 en el cine Select se estrenó la película argentina “El Conde Orsini”. Todo indica ser el primer film policial local, teniendo argumento de Belisario Roldán. Interesante quienes encabezaron el reparto: Angelina Pagano, actriz, e Inés Berutti… ¡cantante! En tal año debutó cinematográficamente su colega Carlos Gardel. Caso curioso: dos cantantes llevados al cine mudo. Marca ser ambos atracción de boletería[6], pues no descollaban precisamente por sus dotes histriónicas”.

Belisario Roldán (guionista)

Roberto di Chiara, crítico y estudioso del cine bonaerense, en su trabajo sobre El cine mudo argentino (1996, p. 28), se expresó en parecidos términos:

“Aparentemente, El Conde Orsini sería el primer film policial del cine mudo argentino. Fue estrenado el 11 de agosto de 1917 por la Compañía Argentina Film, en el cine Select”.

El encargado de la fotografía, según nos indica otra de las bases de datos más acreditadas sobre cine, Film Affinity, es Francisco Mayrhoffer, responsable también de la primera película de Gardel, “Flor de Durazno”, estrenada un mes después.

Conde Felice Orsini (daguerrotipo)

El argumento, de corte histórico, está basado en el intento de asesinato frustrado de Napoleón III y su esposa, la española Eugenia de Montijo, el 14 de enero de 1858, cuando acudían en el carruaje real a la Ópera de París. Los terroristas eran cuatro revolucionarios independentistas italianos, encabezados por el conde Felice Orsini. Con este atentado pretendían forzar levantamientos en Francia e Italia encaminados a conseguir la independencia de esta última, algo que tendría que esperar varios años todavía, a cargo de Giuseppe Garibaldi. Orsini ya había protagonizado en los años anteriores diversos altercados, dando con sus huesos en las cárceles romanas en varias ocasiones.

Para la protagonista femenina, Angelina Pagano (1888 – 1962), se trató de una de sus primeras películas. Esta actriz de teatro argentina, que había estudiado canto en Italia, triunfaría sobre todo en el medio escénico, donde destacó en la dirección y como profesora. Después de esta película, en 1917, no volvió al cine hasta 1937, ya en papeles de mujer madura. En la película participó también su esposo el actor Francisco Ducasse, en un papel secundario.

Angelina Galdano (actriz)

El protagonista masculino está a cargo de Pedro Gialdroni[7], actor teatral y radiofónico uruguayo, con breves incursiones en el cine. Las crónicas de la época lo citan como un gran imitador y actor característico, capaz de desenvolverse en los más variados papeles.

Pedro Gialdroni (actor)

El resto de los papeles principales está encomendado a las actrices Inés Berutti (cantante de ópera y actriz) y Lina Estévez. La Berutti estuvo ligada, como cantante, a la compañía del maestro Rafael Palacios, colaborador musical de Serrano Clavero en algunas de sus zarzuelas. No hemos localizado fotografías de estas actrices ni dato biográfico alguno sobre Lina Estévez de Arellano, quien si aparece con frecuencia en elencos teatrales argentinos de la época.

No es posible, al no contar con guión ni copia de la película, saber qué papel representó cada actor en la cinta. A pesar de que la película es citada en todas las enciclopedias y bases de datos sobre cine mudo argentino y de su importancia en el cine policial ya citada, no parece haberse investigado o escrito sobre ella desde el propio país del Plata.

Algo más podemos decir de la parte musical, pues a pesar de tratarse de una película muda, ya hemos citado que a la proyección se incorporó música en directo. En concreto, el tango Probá que te va a gustar, con música del chileno Osmán Pérez Freire, por entonces afamado compositor en Argentina, y suponemos que con letra de Serrano Clavero. Aunque hemos conseguido copia de la partitura[8], ésta no contiene la letra, siendo una edición para piano solo.

La visión de futuro de  esta novedosa propuesta musical hay que atribuírsela, sin duda, a Venancio Serrano Clavero. 1917 es el año del despegue del “tango-canción” en Argentina, en la voz de Carlos Gardel (Casares Rodicio et al, 1999, tomo 5, p. 510)[9]:

“Al enfocar el aspecto interpretativo del tango vocal-instrumental, la figura de Carlos Gardel adquiere una relevancia sin precedentes. Con él comenzó la nueva modalidad del tango cantado -en 1917, cuando grabó “Mi noche triste”- y marcó un modelo que continuarían muchos otros cantantes, hombres y mujeres, durante las décadas siguientes. Hasta entonces el tango había sido un género casi exclusivamente instrumental y cuando tenía texto se trataba de letrillas picarescas, sin mayor sentido dramático”.

Esta afirmación no es fantasiosa ni al azar. Según el cronista de Gardel, Miguel Ángel Morena[10], al hablar sobre el tango Mi noche triste:

“... parece muy probable que Gardel la cantó por primera vez en el Teatro Empire, otro reducto del dúo [Gardel-Razzano], durante una serie de actuaciones, desde fines de julio hasta principios de septiembre de 1917”.

Es decir, justo en el intervalo en que se estrena la película “El Conde Orsini”. Venancio, implicado en labores profesionales de representación artística, tuvo trato profesional y de amistad personal con Carlos Gardel y su compañero artístico por esa época, el uruguayo José Razzano. Desde luego, vería sus actuaciones y de seguro supo adivinar el éxito que este novedoso género del “tango-canción” iba a conllevar en los siguientes años.

Por otro lado, la relación profesional entre Carlos Gardel, José Razzano y Osmán Pérez Freire venía de años atrás y tras el éxito de Gardel como tanguista serían muchos los tangos que Pérez Freire compusiera para él. Uno en particular nos llama la atención, el titulado “Conde Orsini”. ¿Está en la película? ¿Fue Gardel el encargado de cantar en el estreno de la cinta de Serrano Clavero? ¿Interpretaba o dirigía Pérez Freire?

Tal vez en un futuro no lejano podamos despejar todas estas dudas. Lo cierto es que diez años antes del estreno de “El cantor del Jazz” (1927), Serrano Clavero ya ensayó cine sonoro, con canto en vivo, en Argentina. Tengamos en cuenta que la citada película americana tan solo contiene dos minutos de diálogo y canto, cuyo soporte era el sistema Vitaphone, es decir un disco de pizarra sincronizado con la proyección; el resto seguía siendo película muda con carteles explicativos.

Se ha citado que ese mismo año 1917, Gardel protagonizó la película “Flor de Durazno”, estrenada el 18 de septiembre en el teatro Coliseo de la capital bonaerense, escenario de algunos éxitos teatrales de Serrano Clavero. Aunque la película, como es obvio, es muda, el argumento tiene mucho que ver con el tango. Producida por Patria Films, es la primera incursión de Carlos Gardel en el cine.

Prueba inequívoca de esta relación de amistad es la fotografía fechada el 29 de noviembre, sin año en la cita manuscrita, pero datada con total seguridad  en 1923, hecha en el camarote del doctor Enrique Finochietto, en el vapor “Antonio Delfino”, en el que Serrano Clavero regresó a España[11]. Lo corroboran las notas de la parte posterior[12], un artículo publicado en 2006 en Internet por el periodista argentino Alfredo Pedrós, titulado “Malena”, en el que identifica a la mujer que da nombre al famoso tango con Esther Lerena[13]:

“El 17 de abril de 1922 se estrenaba en el Cine Callao de la Capital en función privada -hoy diríamos premier; con numerosa concurrencia de invitados y periodistas que colmaron la sala-, la película de la productora Film Revista Valle bajo la dirección del peruano José Bustamante y Ballivián titulada “Milonguita”.

... [Lerena] Fue elegida entre un buen número de postulantes para filmar el protagónico de “Milonguita” que había concitado la atención de los medios y el público de esos días.

... Otro de los empresarios que la contrata es Enrique de Rosas que la lleva en gira con su compañía por España en 1923, compartiendo el viaje nada menos que con Gardel y Razzano. Fue en una audición de radio, según cuenta Acho Manzi en una nota publicada en Internet (diadelasmalenas.tango-tour.com.ar 30-VIII-2006), que su padre junto a Pichuco declaró al animador Bellini que “Malena” era María Esther Lerena”.

Reunión de artistas y doctores en el vapor Antonio Delfino, viajando de Argentina a España (29-XI-1923)

El texto, de puño y letra de Venancio, da cumplida cuenta del lugar y los personajes:

“Comida con que el Dr. Finochietto obsequió el 29 Noviembre a sus amigos en aquel gran camarote de lujo que tanto os gustó.

Derechos, de izquierda a derecha: Razzano, Pierotti, Serrano, Dr. Mariño, Panchito Aranaz y Gardel.

Sentados: Enrique De Rosas, María Esther Lerena (protagonista de la película “Milonguita”), Matilde Rivera y Dr. Finochietto”.

Esta fotografía, reproducida en el citado artículo y de la que contamos en Requena con una copia original, es una verdadera joya documental, pues reúne en una misma sala, en amistoso banquete, al cantante José Razzano, primera pareja profesional de Carlos Gardel y con el que colaboró durante muchos años, incluso tras perder la voz en 1925; Luis Gaspar Pierotti, agente y representante de Gardel; el propio Venancio Serrano Clavero; el doctor Eduardo Mariño, de la Facultad de Medicina de Buenos Aires y gran experto en diabetes; Francisco Martínez Aranaz, más conocido como “Panchito” Aranaz, actor, pianista y director cubano afincado en Argentina[14]; Carlos Gardel, el gran cantante de tangos; Enrique de Rosas, actor, director de cine y teatro y guionista argentino[15], cuyo verdadero nombre era Dionisio Russo; María Esther Lerena, nombre artístico de María Esther Esquivo, actriz de cine y teatro; Matilde Rivera, otra grande de la escena teatral argentina, esposa de Enrique de Rosas; y por último el anfitrión de la fotografía, el famoso cirujano argentino Enrique Finochietto, médico innovador en técnicas y aparatos quirúrgicos, algunos de los cuales se siguen utilizando en la actualidad. Ambos doctores viajaban a Madrid y Hamburgo, respectivamente, para ampliar su formación. Tales fueron los acompañantes de Serrano Clavero en su regreso a la patria, en un viaje que nadie podía presuponer entonces que sería solo de ida. Como podemos apreciar, todos los artistas estaban de una u otra forma relacionados con el cine, aunque siempre desde un origen teatral.

Crónica detalla de este viaje y de la reunión en que se hizo la fotografía nos la ofrecen los hermanos Barsky en su libro sobre Gardel (Barsky, 2010, p. 173-175):

Capítulo 20.- Gardel en España, el espaldarazo internacional:

Primer viaje

En 1923, el dúo Gardel-Razzano ya era considerado el número uno de la Argentina; los cantores se incluían entre los artistas mejor pagados y sus discos eran un éxito de ventas. En los primeros meses de ese año fueron tentados a realizar una gira por España, junto a la compañía teatral encabezada por Enrique de Rosas y su mujer, Matilde Rivera, contratados por el empresario Francisco Delgado para actuar en los “fines de fiesta” de los espectáculos y en los números camperos que contenían las obras que se representaban. Así, el 30 de junio firmaron contrato.

… El 15 de noviembre, acompañados por los guitarristas José Ricardo y Guillermo Barbieri; el representante artístico en Europa, Luis Gaspar Pierotti, y Mariano Alcalde en calidad de valet, partieron de Buenos Aires rumbo a España, en el buque alemán Antonio Delfino…

En Montevideo se incorporarían los miembros de la compañía teatral. El corresponsal Serrano Clavero, de El Diario Español, viajaba también en el barco y quedó admirado de los trajes gauchescos que llevaban, con cinturones adornados con monedas de plata y oro…

El 25 de noviembre, el barco atravesó la línea del Ecuador y fue el momento de celebrar la tradicional ceremonia de arrojar botellas al mar con mensajes y homenajear al rey Neptuno. En esas fiestas Gardel fue bautizado “Sábalo”, en obvia referencia al pez de río de boca grande, célebre por su voraz apetito, mientras que Razzano se ganó el apelativo de “Bagre”, seguramente en alusión a su rostro, de gesto más inexpresivo. El médico Enrique Finochietto –quien también viajaba en el barco y mantendría su vínculo con los cantores en Madrid- organizó una cena y mandó imprimir un menú, fechado “en el Ecuador [sic], el 29 de noviembre de 1923”, cuya página central se titulaba “El sóviet de los tragones”. A continuación había una poesía, que “sería improvisada y recitada por el vate español Sr. Serrano Clavero”, con unas cuartetas satíricas sobre Gardel: “He visto al joven Gardel / tragando como un lebrel / cuanto llegaba a su mano, / mientras gozaba Razzano / viéndolo gozar a él.”[16].

En los primeros días de diciembre[17], el vapor recaló en el puerto de Vigo. El cónsul argentino Agustín Ramón, hombre de teatro, los llevó a la mejor taberna del puerto gallego, donde a pedido de Gardel les habían preparado diez platos distintos a base de pescado…”.

Hemos escogido esta crónica por ser breve pero exacta. Dejemos constancia, sin embargo, de que el propio Serrano Clavero realizó una serie de artículos para su periódico, El Diario Español, bajo el título de “Crónicas de a bordo”, que se han conservado, en los que describe el viaje y los pormenores, con todo lujo de detalles, lo que dejamos para otra ocasión ya que ahora hablamos de cine.

Tan solo apuntar, antes de continuar, que Serrano Clavero, según él mismo cita, pensaba viajar solo. Fue una gran alegría encontrarse en el barco con Razzano y Gardel, así como con la compañía teatral de Enrique de Rosas. A los médicos citados los conoció en el Antonio Delfino, entablando amistad de inmediato, dado su carácter jovial y extrovertido. Los mismos doctores tuvieron, además, que atenderle como médicos cuando durante la fiesta de paso del Ecuador, el 25 de noviembre, se lesionó una muñeca de pronóstico leve, por accidente.

En resumen, Serrano Clavero realizó esta única incursión en la dirección cinematográfica, pero fue suficiente para marcar diferencias y ser original en cuanto a género, música y, con su habitual talento teatral, rodeándose de un elenco de actores que destacarían después en el cine argentino. El largometraje, de más de cien minutos de duración, no consta que fuera exhibido fuera de Argentina. A fecha actual y a pesar de los intentos de buenos amigos por averiguarlo en Argentina, no sabemos si se conserva el material de la película para solicitar una copia.

El contacto con el mundo del cine argentino, teniendo en cuenta su labor de representación de actores y compañías cinematográficas, tuvo que ser constante durante la estancia de Venancio en aquel país. Aparte la cinta de que hemos hablado, contamos con un guión de su pluma, para el proyecto de una versión de la novela “María”, del escritor romántico colombiano Jorge Isaacs (Muñoz, 2007, p. 118-119). Una copia del mismo se halla en el Archivo Municipal de Requena, como parte del “Fondo Serrano Clavero” cedido por su nieta, Alba Serrano.

Es posible que “María” solo se quedara en proyecto. La exitosa novela de Isaacs, publicada en Colombia en 1867 y una de las más conocidas del romanticismo americano. De las doce adaptaciones al cine que hemos podido localizar, la primera es de 1918, realizada en México, y el resto va desde 1922 a 1995, todas en México o Colombia.

Justo es decir que durante la preparación de este artículo ha surgido una pista sobre otra posible película dirigida por Serrano Clavero un año antes, 1916. El escritor bonaerense César Maranghello, en su libro “Breve Historia del Cine Argentino” (2005), cita la comedia dramática “Con los brazos abiertos”, atribuyendo su dirección al poeta requenense y a sus protagonistas: César Ratti y Esperanza Palomero. Sin embargo, no podemos afirmar la certeza de este dato, ya que no lo hemos podido contrastar en ninguna de las bases de datos sobre cine a las que tenemos acceso. Si el dato fuera cierto, se abriría para nosotros una nueva línea de investigación.

Para terminar, quisiera dejar constancia de la “visión cinematográfica” de Serrano Clavero. Víctor Manuel Galán ya nos hizo ver este aspecto en un análisis del libreto de la zarzuela “Cañas y Barro”, obra del poeta requenense, en 2014, al comentar sobre la condensación de la novela de Blasco Ibáñez en un solo acto y cuatro escenas[18]:

“Serrano Clavero actuó como un guionista de raza de nuestros días, de esos que mantienen en vilo al espectador de una serie televisiva de calidad.

Evidentemente no se perdió en las menudencias de la trama de una novela ya  suficientemente conocida por muchos asistentes. La novela ya la tenían a mano, y él la destila con inteligencia de este modo:

Cada personaje representa una fuerza clara y diáfana. Sangonera la indolencia y el Tío Paloma su contraria laboriosidad, y Neleta la indecencia y la Borda la voz de la conciencia.

Construye una arquitectura temática geométrica. La pareja Sangonera-Tío Paloma enmarcan la acción, y la de Neleta-la Borda ofrecen los dos caminos a seguir por Tonet, el hombre atormentado por el dilema de la moralidad.

El resto de personajes son secundarios de carácter, muy al estilo fordiano.

La acción es muy ágil, sirviendo de hilo conductor la serpiente Sancha transmutada  en Neleta, fino homenaje al Blasco Ibáñez radical de sus primeros tiempos.

La acción se adereza con escenas impactantes, que apelan al corazón y no a la simple razón. Es el cine en acción, el de Eisenstein.

Gracias a Serrano Clavero entendemos mejor el tránsito de Blasco de la novela a la cinematografía, además de su éxito en el naciente Hollywood”.

Un literato que se desenvolvió como pez en el agua en la zarzuela de principios de siglo, denominada “género chico”, entre otras cosas, por su brevedad, tanto en su primera etapa requenense, junto a Mariano Pérez Sánchez, como en su periplo argentino, junto a compositores de éxito como José Padilla, encajaría sin problema en el mundo del cine, donde el tiempo, ya desde el principio, era oro y el metraje limitado. Esta aproximación al Serrano Clavero cinematográfico de seguro se quedará corta cuando, en un futuro, las hemerotecas argentinas se unan al siglo XXI y ofrezcan sus datos en Internet.

Y que mejor para acabar este artículo que unir al Venancio cineasta con el Serrano Clavero poeta, transcribiendo el único poema suyo que he localizado con clara referencia al mundo del cine. Está publicado en el nº 1 de la revista chilena “La Película”[19], con fecha 10 de noviembre de 1918.

EL BESO EN EL CINE

Al ver en la tribuna a don Prudencio,
el público guardo grande silencio.
El orador tosió ligeramente,
hizo luego una reverencia,
pasó la enjuta mano por la frente
y así empezó su docta conferencia:
 
“Señoras y señores:
varios legisladores,
filósofos, maestros, publicistas,
católicos, herejes, socialistas,
todos aquellos que a las altas cumbres
llegaron del saber con su talento,
señalan el influjo en las costumbres
del cine, reputado un elemento
de perversión probada,
para el niño y el hombre y el anciano,
la soltera, la viuda y la casada”.
 
El orador volvió a pasar la mano
por la espaciosa frente
y prosiguió con tono vehemente:
 
“El niño que contempla con arrobo
y con cara de bobo
la policial película proterva,
por largo espacio en su razón conserva
el hábil medio con que se hace un robo.
 
La mujeres casadas
aprenden en el cine a ser taimadas
y a burlar al marido
con los halagos de un amor fingido.
 
Y las chicas solteras,
esas niñas de quince primaveras,
almas sentimentales
que ignoran del amor los torpes lazos,
poseídas de lánguido embeleso
aprenden en el cine a dar abrazos
y a desear la sensación de un beso.
 
¡El beso en las películas! ¡Señores!
¿Calculáis los efectos destructores
que en esos organismos virginales
producen las caricias pasionales
de esas parejas que en la blanca tela,
olvidando pragmáticas morales,
abren de vicios condenable escuela?”.
 
Terminó don Prudencio su discurso;
muy tibiamente le aplaudió el concurso
y el orador se retiró a su casa;
salió a abrirle la puerta, Nicolasa,
una linda mucama brasileña
que llevaba en los ojos doble brasa
y era metida en carnes y risueña.
 
Luzbel, que siempre espía
la ocasión para alguna picardía,
asaltó a don Prudencio de repente;
la muchacha a su lado sonreía…
y don Prudencio se sintió imprudente…
 
Del comedor tras el cristal, la esposa
del grave moralista vio asombrada
el beso a contraluz… Saltó furiosa
sobre aquella pareja amartelada
y después de soltar una patada
a cada cual, equitativamente,
y a don Prudencio -¡So indecente!
¿Y eres tú quien define
la pública moral con torvo gesto?
 
-¿Y qué quieres mujer? ¿Sabes qué es esto?
¡La influencia del cine!

 

BIBLIOGRAFÍA:

-     BARSKY, Julián y Osvaldo, Gardel, el cantor del tango, Buenos Aires, Libros del Zorzal, 2010.

-     CASARES RODICIO, Emilio (dir./coord.), Diccionario de la Música Española e Hispanoamericana, Madrid, Sociedad General de Autores y Editores, 1999.

-     CHIARA, Roberto di, El cine mudo argentino, Buenos Aires, …, 1996.

-     Cine de la Argentina,   (Consulta 31-III-2017).

-     Hora13, (Consulta 31-III-2017).

-     LAMAS, Hugo y BINDA, Enrique, El tango en la sociedad porteña, 1880-1920, Buenos Aires, Héctor Lorenzo Lucci Ediciones, 1998.

-     MARANGHELLO, César, Breve historia del cine argentino, Buenos Aires, Editorial Celesa, 2005 (edición española: Barcelona, Editorial Laertes, 2005).

-     MARINO, Alfredo, Cine argentino y latinoamericano, una mirada crítica, Buenos Aires, Ed. Voros,  2006.

-     MUÑOZ GARCÍA, Rafael, Requena Teatral, Valencia, Bernia Edicions, 2007.

-     SERRANO CLAVERO, Venancio, “Crónicas de a bordo”, en El Diario Español de Buenos Aires, entre 18-XI-1923 y 5-XII-1923, a bordo del vapor Antonio Delfino.

-     Todotango < http://www.todotango.com/historias/cronica/244/Carlos-Gardel-su-encuentro-con-el-tango/> (Consulta 1-IV-2017).

-     Wikipedia (Consultas diversas entre 1-IV-2017 y 15-IV-2017).

 


[1]     Reproducción de la que se inserta en el libro Requena Teatral, de Rafael Muñoz García (2007, p. 117).

[2]     Cine de la Argentina, entrada en Wikipedia (Consultado 4-IV-2017).

[3]     Otras fuentes literarias consultadas retrotraen esta fecha a 1909 o 1911, según el cronista.

[4]     International Movie Data Base (IMDb), una de las más completas bases de datos sobre cine en Internet. En la entrada sobre la película no figura Serrano Clavero ni ningún otro como director, dato que sí corroboran otras fuentes literarias sobre historia del cine mudo argentino.

[5]     Poeta, periodista, novelista y dramaturgo argentino de éxito, con una extensa obra literaria. Leyendo su entrada biográfica en Wikipedia es curiosísima la similitud vital con Serrano Clavero, tanto en trayectoria profesional como en su actividad pública, siendo también, como Venancio, un gran orador. Así como Serrano Clavero emigró para triunfar en Argentina, Roldán hizo lo propio, destacando como periodista en España, donde fue miembro correspondiente de la Real Academia de la Lengua. Enfermo de gravedad, se suicidó en 1922.

[6]     Algo que traduciríamos en la actualidad como “reclamo de taquilla”.

[7]     En IMDb y otras páginas sobre cine se le cita, de forma incorrecta, como Gilardini.

[8]     Biblioteca de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile.

[9]     Ricardo Salton, por la entrada correspondiente a Carlos Gardel.

[10]    Web Todo Tango, apartado dedicado a Carlos Gardel.

[11]    El vapor Antonio Delfino, de la naviera Hamburg South América Line, hacía el recorrido regular entre Buenos Aires, Montevideo, Brasil (Santos, Río de Janeiro) y la ciudad española de Vigo, con breve escala en Lisboa. Continuaba a Hoek van Holland (Holanda) y Hamburgo (Alemania) y realizaba la misma ruta inversa de regreso a Buenos Aires.

[12]    Archivo Municipal de Requena, Fondo Serrano Clavero, caja 2, carpeta 23.

[13]   El artículo citado es tan solo una teoría. Hemos encontrado más que apuntan a otras actrices o cantantes argentinas.

[14]    Según datos de Wikipedia, en 1917 actuaba con compañía propia en el Teatro Esmeralda, de Buenos Aires, hoy conocido como Teatro Maipo.

[15]    Entre otros autores, dio a conocer en Argentina el teatro de Luigi Pirandello.

[16]   Fragmento de una improvisación más extensa, impresa en el Menú realizado a propósito para la ocasión, en la propia imprenta del barco, que se conserva en el Fondo Serrano Clavero del Archivo Municipal de Requena.

[17]    El vapor Antonio Delfino llegó al puerto de Vigo el 1 de diciembre de 1923, tal como indica la prensa de Pontevedra en sus notas portuarias.

[18]    Correo electrónico del profesor Galán al autor de este artículo en referencia al proyecto de representación de la zarzuela “Cañas y Barro”, 9-VII-2014.

[19]   Citado y transcrito en Archivos i Letrados, escritos sobre cine en Chile: 1908-1940, Santiago de Chile, Editorial Cuarto Propio, 2011.