EL SERVICIO DE BAGAJES DE CUANDO EL CABALLO DE ESPARTERO. POR VÍCTOR MANUEL GALÁN TENDERO.

 

                Un gravamen persistente.

                En 1847 Joaquín Escriche deploraba en su Diccionario razonado de legislación y jurisprudencia el servicio de bagajes al recaer sobre las localidades de tránsito y sobre los pequeños labradores, colonos y arrieros. Tal servicio era un gravamen regulado en 1710, por el que los vecinos de puntos por donde discurrían caminos militares debían acudir con sus caballerías y carros para conducir equipajes y enfermos de las tropas reales. A los auxilios en los tiempos de guerra se añadieron los servicios derivados de atender a los militares en camino, postillones, correos, conductores de caudales públicos, asentistas de víveres y aprovisionadores.

                Este gravamen reconoció casos de exención y llegó a satisfacerse en metálico en el siglo XIX. Todavía en tiempos de la II República existió en varias localidades de la geografía española la figura del bagajero, con la misión de percibir los dineros con los que atender a los requerimientos enunciados.

                El servicio de bagajes y la Requena de la I Guerra Carlista.

                Un 8 de julio de 1840 las autoridades militares anunciaron el final de la guerra civil que conocemos como la I Guerra Carlista, según se consignó en los acuerdos municipales requenenses. Los civiles debían tomar buena nota, para evitar incidentes indeseados, y tener presente todos el paso de soldados procedentes de las filas enemigas. Los ánimos se encontraban muy encrespados en un vecindario castigado por las múltiples cargas y por las acciones militares. Miguel Hernández tuvo que sacar cara en enero de aquel año por su hermano Salvador, expulsado de la localidad y con los bienes confiscados por tener un hijo en la facción, en el bando carlista.

                Durante un tiempo, el privilegio de mercado había quedado suspendido para que el arrendamiento de las contribuciones de los ramos sufragara la contribución ordinaria. Al especulador de trigo Estanislao Montés, la almotazanía le reclamó los derechos de saca en marzo por vender grano a algunos vecinos del reino de Valencia a cambio de seda. Ciertamente, los revendedores se encontraban en el punto de mira de autoridades y vecinos, a los que se les instó a celebrar con regocijo los días 7 y 8 de junio la toma de Morella a los carlistas.

                La comandancia general de la provincia de Cuenca tuvo un destacado protagonismo durante la guerra. Los sesenta caballos que había asignado a Requena todavía permanecían en Cuenca a la altura del 24 de febrero de 1840, coincidiendo con varias quejas sobre el servicio de bagajes.

                Un 13 de enero de 1840 se leyó en el ayuntamiento un memorial de varios labradores de los Pedrones, quejándose de la exención desde hacía dos años de Nicolás Martínez Rabal de contribuir con sus caballerías al mencionado servicio. Nicolás había pedido exención por el perjuicio de la ocupación de su casa en la cuesta del Cristo para emplazar una batería.

                Precisamente, se presentaron al ayuntamiento el 13 de abril varios memoriales de labradores, en los que solicitaron que el servicio de bagajes se practicara con equidad y se exigiera la cantidad que el ayuntamiento estimara justa por cada caballería mayor. El consistorio, en vista de ello, acordó presentar la petición al Congreso de los Diputados para que se regularizara el servicio de bagajes.        

                Las cifras de un esfuerzo.

                Durante 1840 se ultimó entre el vecindario del término municipal de Requena el reparto de las caballerías mayores para atender a los onerosos bagajes. Los preparativos fueron intensos y sus anotaciones nos permiten conocer una serie de datos de gran interés, como los que ofrecemos en el siguiente cuadro:

 

LUGAR

DEL TÉRMINO

Nº DE PERSONAS

Nº DE PROPIETARIOS DE CABALLERÍAS

Nº DE PROPIETARIOS DESCARTADOS

Nº DE CABALLERÍAS

Nº DE CABALLERÍAS DESCARTADAS

CASCO URBANO DE REQUENA

4.636

168

44

255

38

LA PORTERA

120

30

14

48

23

ALBOSA

272

22

8

30

9

LAS HORTUNAS

108

21

6

37

7

EL DERRAMA-DOR

460

51

19

83

22

SAN ANTONIO

272

45

16

65

20

SAN JUAN

212

31

10

50

14

CASAS DE LÁZARO

308

64

37

126

50

CAMPO ARCÍS

252

44

20

77

29

LOS PEDRONES

172

27

9

56

12

EL REBOLLAR

180

27

15

54

22

VILLAR DE OLMOS

180

17

16

27

22

TOTALES

7.172

547

214

908

268

 

                En todo el término de Requena los propietarios de caballerías mayores suponían el reducido 7´62% de la población, y la ratio efectiva entre caballerías y propietarios era del 1´92. El casco urbano de Requena presentaba el porcentaje más bajo de propietarios, del 3´6%, pero su ratio era del 1´75.

                De mayor a menor, la ratio de las aldeas era de 5 en Villar de Olmos (con el 9´4% de propietarios de caballerías), de 2´81 en Casas de Lázaro (con el 20´7%), de 2´66 en el Rebollar (15%), de 2´44 en los Pedrones (15´7%), de 2 en las Hortunas (19´4%), de 2 en Campo Arcís (17´4%), de 1´9 en el Derramador (11%), de 1´71 en San Juan (14´6%), de 1´56 en la Portera (25%), de 1´55 en San Antonio (16´5%) y de 1´50 en Albosa (8%).

                En 1753, según las respuestas generales del Catastro del marqués de la Ensenada, los términos requenenses disponían entre mulos, jumentos, burros, muletos, yeguas y caballos de unas 1.038 caballerías mayores; es decir, que en 1840 la cabaña equina había disminuido en un 12%. Las caballerías acostumbraban a emplearse en las labores del campo, como tirar de un arado, o para visitar las distintas hazas cultivadas, y los problemas político-militares del primer tercio del siglo XIX habían pasado factura de forma clara.

                Al disponer el ejército de las caballerías mayores, sacrificaba los beneficios que pudieran rentar al peculio personal de unos cuantos vecinos, ya de por sí muy gravados con los costes de una guerra que se hacía interminable.

                Fuentes.

                ARCHIVO GENERAL DE SIMANCAS.

                Respuestas generales de Requena del Catastro del marqués de la Ensenada, L092 (accesible a través del Portal de Archivos Españoles).

                ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL DE REQUENA.

                Expediente del alistamiento de las caballerías mayores de 1840, nº. 4718.

                Libro de acuerdos del concejo de 1840, nº. 2728.

                Libro de cuentas del pósito de 1831 a 1841, nº. 3506.