LA DOBLE VERTIENTE DEL ARCHIVO DOCUMENTAL HISTÓRICO DE LAS INSTITUCIONES VIVAS. POR MIGUEL GUZMÁN MUÑOZ.

 

               

                La importancia del archivo de la Fundación Hospital de Pobres.

                Cualquier institución o entidad pública o privada cuenta con un cúmulo documental más o menos amplio, completo o fragmentado, y que en el caso de las instituciones de cierta antigüedad se puede dividir en documentación histórica y actual, no implicando los años del documento forzosamente su obsolescencia, caducidad o inutilidad.

                Particularmente en entidades de antigua creación, existe el archivo documental histórico, que en las más de las veces, por los avatares de todo tipo que traen los tiempos, la incuria de algunos de aquellos que en ciertos momentos debieron haber velado por su conservación, o bien por percances accidentales, no se hallan completos o incluso no están en perfecto estado de conservación.

                Sea como fuere, la documentación del archivo histórico de cualquier entidad, institución o asociación es algo que la enorgullece y la honra si está aún vigente y también a la sociedad en cuyo seno se halla, y que posee unos valores, aparte del sentimental que no pueden cuantificar, que no tienen precio.

                En un archivo histórico, aunque parezca lo contrario, existe una dualidad o una doble vertiente, cual es la puramente histórica y la que podríamos denominar utilitaria o legal, particularmente si estamos hablando de una institución viva y en pleno funcionamiento, ya que la antigüedad de cualquier documento (como se ha dicho) no implica forzosamente su invalidez jurídica o legal, pues algunos o muchos de ellos se hallan en vigor y son el soporte legal que acredita, dando fe, de la posesión de ciertos bienes o derechos de la entidad a la que pertenecen, aunque daten de muchos años o incluso siglos.

                La riqueza histórica de sus fondos.

                La Fundación Hospital de Pobres de Requena es una de esas instituciones que afortunadamente para ella misma y la ciudad de Requena, así como también para los expertos, los estudiosos y en general para cualquier espíritu sensible y, como no, para todo requenense amante de las cosas de su tierra, cuenta con un amplio, valiosísimo y bien conservado archivo documental histórico, que aunque no lo completo que sería de desear, pues solo posee algún documento suelto de finales del siglo XVI y otros del XVII, dispone a partir de 1701 de una secuencia documental bastante completa, con leves lagunas de información general o bien de algún dato o detalle concreto. Sin embrago, cuando falta un acta se tiene presente y en caso negativo otro documento permite que el hilo conductor no se rompa, sin hallarnos perdidos en un determinado periodo.

                En este archivo del que se denominó Hospital de Caridad, Santo Hospital de Pobres y hoy Fundación Hospital de Pobres de Requena abundan las actas, cuentas, visitas, correspondencia, escrituras, contratos, pleitos, autos judiciales, inventarios, censos, estatutos, reglamento, libros de hospital con ingresos, altas, relación de estancias de militares, guardias civiles, presos y heridos, abastecimiento de víveres y medicinas, etcétera.

                El valor de toda esta documentación histórica es indudable y da idea, a lo largo de los más de tres siglos que abarca con continuidad, de muchos aspectos de la vida y funcionamiento del Hospital, siendo también una especie de guía, con reflejo bastante claro de la evolución de los tiempos en aspectos como el político, económico, social, religioso, médico, etcétera. Todo venía a influir de una manera bastante marcada en el funcionamiento y servicio que prestaba el Hospital y mediante la simple lectura o a través del estudio más profundo de sus documentos se trasluce la vida y circunstancias de la Requena y de la España de cada etapa histórica. Evidentemente no solo los factores que rodeaban a la institución marcaban su trayectoria, sino también y muy sensiblemente quien la administrara y gobernara en cada momento a la hora de funcionar con mayor o menor eficacia y de disponer del debido desahogo económico.

                Así pues, toda esta documentación nos da idea bastante ajustada de cada época y de ella no solo debemos tomar lo más, llamémosle, pobre del conocimiento histórico, a veces reducido a la anécdota o en la mera lectura entretenida de hechos ocurridos en otros tiempos y acaecidos a otras personas, ya que debemos sacar conclusiones, consecuencias, experiencias extrapolables a nuestra época con el natural cambio de escena, pero con la repetición de situaciones que no suelen diferir mucho de unas épocas a otras, mientras el mundo sea mundo y las personas seamos como somos, pues de la Historia debemos aprender muchas lecciones aplicables a nuestras vidas cotidianas, aprovechando lo acertado y desechando los errores.

                El valor legal de su documentación y las circunstancias históricas.

                Como hemos apuntado desde el comienzo, la doble vertiente de los archivos históricos, aparte de la comentada, nos aparece casi insospechadamente el aspecto utilitarista, legal y vigencia de ciertos documentos que no han vencido, no han caducado, plenamente vigentes y de gran utilidad para la institución.

                En la Historia del Hospital de Pobres de Requena se han presentado situaciones bastante graves que amenazaban su integridad, sus intereses y, por ende, el de sus beneficiarios: los pobres y enfermos. A veces ha salido airoso, no sin antes haber tenido que presentar una lucha tenaz y derrochar ingentes recursos humanos y económicos, gracias a contar con documentos legales, ciertos, fehacientes y sólidos que han sido decisivos. Otras veces, pese a disponer de ellos, los derechos, el interés social y la razón han sido atropellados, pues era el Estado, la política u otras fuerzas o circunstancias los contrincantes.

                Cuando a finales del siglo XVIII el ayuntamiento de Requena quiso desplazar la figura del párroco de San Nicolás del patronato y administración del Hospital, se entabló un pleito ante el Real y Supremo Consejo de Castilla, ante el que se pudo demostrar documentalmente que tales funciones se ejercían desde inmemorial por la persona que en cada momento ostentaba el cargo de párroco de San Nicolás. El concejo de la villa no aportó elementos sólidos que avalaran su pretensión y el Consejo dictó autos de confirmación a favor del párroco.

                ¿Actuó el patrono don Benito Cuevas de la Fuente solo en defensa de su cargo? Evidentemente no, pues como representante legal del Hospital actuó en ejercicio de sus funciones, en defensa de la institución y de sus órganos de gobierno y administración. Lo contrario hubiera representado una dejación de sus funciones y responsabilidades.

                En este trabajo no se trata de valorar, analizar, criticar o cuestionar, tanto para el caso expuesto como para los dos siguientes, si los resultados que arrojaron representaron para la institución una mejora para ella misma y un avance en la prestación de los servicios para los que se creó o por el contrario si ello supuso un perjuicio o retroceso. La pretensión de este estudio es otra: la del valor en todo orden de la documentación del archivo, tanto histórico como actual, en bien y defensa de la institución que la posee.

                Al constituirse en Requena el primero de septiembre de 1838 la Junta de Beneficencia, a instancias del Jefe Político de la provincia de Cuenca don Antonio de la Escosura en virtud del Decreto de creación de dichas juntas, se apartó del cargo de patrono al cura de San Nicolás, así como al mayordomo, pidiéndoles la rendición de cuentas y la entrega de toda la documentación del Hospital, haciéndose cargo del mismo, su gobierno, gestión y administración la citada Junta.

                En este caso no hubo lugar a pleito ni reclamación alguna ni a hacer valer derechos avalados por documentación de ningún tipo, ya que solo procedió la entrada en vigor y el acatamiento de lo establecido en la Ley, aunque fuera a disgusto y con ciertas reticencias inútiles, que las hubo.

                Pasado este período de la Junta Municipal de Beneficencia, en 1880, habiendo cambiado la orientación de la política nacional en temas de beneficencia, se propició al amparo de los autos del Real Consejo de Castilla de 1799 la extinción de la Junta y el regreso al patronato y administración del Hospital de Pobres a la persona del cura párroco de San Nicolás.

                En otras diversas ocasiones el Hospital se ve precisado a recurrir tanto a su documentación reciente como histórica para hacer valer sus derechos e intereses, como son los casos de numerosas ejecuciones de hipotecas por préstamos no cobrados, acciones contra otros deudores por préstamos no hipotecarios o por rentas o alquileres, siendo el caso más doloroso e importante por su cuantía y consecuencias el del préstamo con hipoteca sobre la plaza de toros de Requena a la Sociedad Plaza de Toros, caso que se dilató unos cuarenta años sin que se obtuviera  solución a pesar de estar todo acreditado documentalmente y reconocido por la mencionada Sociedad y por sus socios, siendo este un caso que merece un profundo, detallado y extenso estudio.

                De nada pudo valer la existencia de documentación ante los atropellos de ciertos miembros de distintos ayuntamientos de Requena en los años de la II República y de la Guerra Civil contra los intereses y la integridad del Hospital de Pobres de forma arbitraria y por procedimientos contrarios a la Ley, ya que constantemente se sometió a la institución y a su patrono, empleados, jornaleros y renteros a abusos, amenazas y vejaciones, que finalmente llevaron a la trágica muerte del patrono administrador reverendo don Alejandro García Vidal. Aquí, no hace falta decirlo, no se atendió a razones documentales, ya que ni los derechos ni la vida de las personas se respetaron.

                La documentación en los quehaceres de la gestión.

                Con posterioridad, y esto lo conoce bien quien esto escribe al haberle tocado vivirlo y lucharlo personalmente en los últimos diecinueve años como Secretario del patronato de la Fundación Hospital de Pobres, casos de renteros incumplidores de sus obligaciones, del Registro no facilitando la rematriculación de bienes escriturados del Hospital que lo habían estado con anterioridad a la destrucción del Registro de la Propiedad durante la Guerra Civil o del Ayuntamiento allanando y ocupando o inscribiendo en su nombre y vendiendo inmuebles del Santo Hospital de Pobres han requerido de la consulta y presentación de pruebas documentales del archivo del Hospital, que han obrado en favor de sus intereses, aun cuando en algún caso no hayan sido concluyentes por la concurrencia de otros factores o circunstancias.

                En resumen, los documentos del archivo histórico de una institución constituyen un importante sostén de la misma y son garantes de su integridad. De los puramente históricos se puede extraer una valiosa información de una determinada época y en los más diversos órdenes, además de ofrecernos un ejemplo a aplicar o desechar en actos o situaciones semejantes del presente, sirviendo algunas veces de acreditación en usos, derechos y costumbres que avalan a la institución a la que pertenecen. Sobre los documentos históricos legales, tanto notariales como mercantiles o judiciales, son instrumentos fedatarios en el orden jurídico que legitiman los derechos y bienes del patrimonio tanto material como inmaterial de la entidad a la que pertenecen.

                Valoremos, cuidemos y conservemos este tesoro con el esmero que se merece, pues no solo a nosotros nos sirve, sino a los que nos sucedan.

                Miguel Guzmán Muñoz, Secretario del Patronato de la Fundación Hospital de Pobres de Requena.