LA HISTORIA DE RAFAEL BERNABÉU, UNA OBRA DE CABECERA. POR VÍCTOR MANUEL GALÁN TENDERO.

                

                Una obra de referencia.

                La Historia crítica y documentada de la ciudad de Requena vio la luz en 1945 tras una laboriosa elaboración. Desde entonces se ha convertido en la obra de referencia obligada para todo aquel que quiera iniciarse en el conocimiento de la Historia requenense por razones diversas.

                Sin duda es una de las grandes obras que se han escrito sobre Requena, que con justicia han merecido la apreciación de muchas personas, que la han guardado en su casa como una preciosa fuente de conocimiento. De la noble condición humana de su autor, don Rafael Bernabéu, ya se ha encargado don César Jordá Moltó en otra ocasión. Ahora sólo pretendemos destacar algunos de los puntos de interés de su Historia a punto de entrar en el 2015.

                Una obra documentada.

                Con su estilo sencillo y directo don Rafael se alejó de la retórica grandilocuente de no pocas obras exaltadoras de las glorias locales de otros municipios. Nunca pretendió hacer un alegato a favor de una petición administrativa, ni de denunciar una situación que consideró enojosa, sino de escribir historia. Ni más ni menos.

                Su fuente de información fueron los documentos conservados en nuestra localidad o en archivos del resto de España. Una tarea titánica, pues su simple consulta implica un enorme esfuerzo de lectura solamente. Añadamos las dificultades de interpretación, sin olvidarnos de las de localización más allá de Requena.

                Bernabéu introdujo el rigor del positivismo en nuestra historiografía, muy necesario si no se quiere caer en los defectos de los falsos cronicones a la hora de abordar muchas épocas de nuestro pasado. Las leyendas son preciosas, pero distan de darnos a conocer la triste realidad.

                Hoy en día el positivismo ha recibido censuras muy justificadas desde el punto de vista de una historiografía que se ha abierto al amplio campo de las ciencias sociales con éxito desigual, si bien no hemos de olvidar que todo avance en historia depende en última instancia en la aportación de documentos que resitúen en su justa medida los términos de un problema. Algunos historiadores actuales, conscientes de ello, se han limitado a ofrecer publicaciones de fuentes primarias. Bien podemos sostener que don Rafael no les anduvo a la zaga, demostrando una gran capacidad a la hora de aprovecharlas para trazar un relato coherente.

                Una historia más que centenaria.

                Cuando escribimos hoy en día historia a veces somos víctimas de algo necesario y recomendable, la especialización. Muchas obras actuales son recopilaciones de artículos, algunos ciertamente muy meritorios, que presentan con toda su buena erudición un punto débil: la coherencia. La visión general se difumina peligrosamente a veces.

                Escribir historia es algo más que juntar datos y más datos. Es ofrecer un relato coherente lo más ajustado que razonablemente se pueda a lo que fue la resbaladiza realidad. Se selecciona lo que inevitablemente consideramos más valioso, apuntándose las causas y las consecuencias de unos acontecimientos que están en el corazón del proceso histórico.

                Hace falta ser valiente para enfrentarse con tamaños problemas intelectuales en una obra que abarca con seriedad desde los más remotos tiempos al siglo XIX. Y al mismo tiempo ofrecer un ajuste lo más adecuado posible entre los distintos capítulos al modo de las dovelas de un puente romano. Pocos han tenido la osadía de Modesto Lafuente, y uno de esos pocos ha sido don Rafael Bernabéu.

                La intrahistoria requenense.

                Las individualidades que van pasando por sus páginas, como la de Alfonso X el Sabio, no anulan al verdadero protagonista de su historia, el pueblo de Requena.

                Bernabéu adoptó la intrahistoria de Unamuno para presentarnos el sistema de gobierno municipal, sus ordenanzas, los impuestos pagados por los requenenses, sus formas de ganarse la vida en un paisaje cada vez más explotado, sus problemas cotidianos, las formas de delincuencia que carcomían su sociedad, sus formas de pensamiento y las vidas particulares de algunos vecinos destacados, sin olvidar la necesaria contextualización de cada época, pertinentemente recordada por los también importantes acontecimientos bélicos.

                Su forma de entender la Historia enlazó con la historia de las civilizaciones de Rafael Altamira, atento a ofrecer una síntesis de historia nacional  que tuviera en cuenta al hombre común y su mundo cotidiano. La magna tarea de difusión de la llamada historiografía totalizadora al estilo de Annales emprendida por Vicens Vives fue facilitada por la tarea de autores como Bernabéu.

                Apartado de esencialismos estériles.

                Escribir historia local no significa caer en el localismo, en la autocomplacencia. En ningún momento don Rafael quiso escribir un relato laudatorio de supuestas glorias. En las batallas en las que intervinieron los hijos de Requena se mostró contenido en su relato, dándole conscientemente de lado a la retórica de alférez de complemento.

                Tampoco se planteó bucear en el alma colectiva requenense, tomando sugerencias del idealismo alemán tan gratas al nacionalismo. Sin negar la castellanía de Requena, nunca se mostró anti-valenciano. Las estériles batallas entre españoles por cuestiones pretéritas nunca le interesaron.

                Cercano al liberalismo histórico de Requena.

                En la Requena anterior a la Guerra Civil el liberalismo se contemplaba como una de las más preciadas señas de identidad propias, en contraposición a la carlista Utiel de la primera mitad del siglo XIX.

                Tal liberalismo ya no era tan bien considerado en los primeros momentos del franquismo por las instancias oficiales, al haberse verificado con tensiones la unificación entre falangistas y requetés.

                Bernabéu no silenció la historia decimonónica de una Requena que se batió por el liberalismo, en la que se produjeron protestas y rivalidades políticas notables. No fue poco.

                Una obra de obligada consulta aún hoy.

                Ciertamente la investigación ha enriquecido algunas de las cuestiones abordadas por Bernabéu en un principio en varios puntos como el período prerromano o el Antiguo Régimen. De todos modos su Historia no se encuentra superada.

                Además de ofrecer una panorámica coherente de toda la Historia requenense, que todavía no hemos acertado a sustituir, su obra resulta imprescindible para todo aquel investigador que quiera estudiar el siglo XV, tan castigado por la carencia de documentación local. Es una de nuestras asignaturas pendientes.

                Una invitación al trabajo generoso.

                Por encima de todo la Historia es una propuesta para proseguir trabajando, intentando iluminar aspectos demográficos, ganaderos, agrícolas, artesanales, tributarios e institucionales de la Requena del pasado, que nunca conformó una isla ajena a su continente. La grandeza de don Rafael Bernabéu radica en haberse erigido en avanzado capitán de otros, guiando sus primeros pasos.