LA SOCIEDAD ELÉCTRICA UTIELENSE. POR CARLOS JAVIER GÓMEZ SÁNCHEZ.

    La segunda fase de la Revolución Industrial fue promovida especialmente por dos nuevas fuentes de energía que conformaron la base energética del mundo actual en sustitución del carbón: el petróleo y la electricidad. Paralelo a la aparición y su aplicación se encontraba Utiel en su plena “Edad Dorada”, por lo cual se convirtió en un centro que introdujo tales innovaciones relativamente pronto dentro del ámbito nacional.

    La iluminación sería una de las principales aplicaciones que tenía la electricidad, sustituyendo los antiguos métodos a través de carburos, candiles o velas. La llegada de la luz eléctrica a una población suponía un cambio fundamental, un antes y un después. En Utiel y parte de su comarca este avance fue en buena parte promovido por la Sociedad Eléctrica Utielense.

    A finales de 1883 se instaura en Utiel el alumbrado público de gas en sustitución de los antiguos faroles que funcionaban con petróleo que había desde mediados del siglo XIX. Estas instalaciones se caracterizaban, como era costumbre en todas las ciudades, por su deficiente iluminación desde un punto de vista actual, que además duraba tan solo unas pocas horas de la noche aquellas jornadas en las que la luna no resplandeciese en la oscuridad. La invención de la bombilla eléctrica (Edisón, 1879) permitió mejorar notablemente la intensidad y durabilidad de la luz. El 1 de enero de 1896 se inaugurará el primer alumbrado eléctrico de Utiel de carácter público y privado, llegando en 1901  a las aldeas grandes de Utiel (Las Casas, Los Corrales y Las Cuevas) y en 1904 a Caudete de las Fuentes.

    No obstante, era grande la precariedad del consumidor ante los precios y también los medios para obtener energía. Por esas razones, entre otras, se fundaría por escritura pública la “Cooperativa Utielana de Alumbrado Eléctrico” el 11 de junio de 1914 con la  finalidad de ofrecer el servicio de energía eléctrica a la población a precios económicos.

    Al día siguiente de su constitución firmaría un contrato con la Sociedad Anónima Hidroeléctrica Cooperativa de Requena, compañía que disponía de una pequeña presa hidroeléctrica sobre el río Magro a la altura de San Blas, al sur de Requena, construida por el Marqués de Caro en 1898. El acuerdo entre ambas sociedades obligaba a la eléctrica requenense a suministrar durante un plazo de diez años el fluido necesario a Utiel según el convenio de precios acordados.

    La adquisición de la compañía requenense por parte de la Sociedad Energía Eléctrica del Levante no rompería los contratos acordados. La empresa valenciana intentaría comprar a su vez la Cooperativa Utielana, una vez acabado el contrato, por una cantidad de 65.000 pesetas. Finalmente, y tras muchas negociaciones, la compañía utielana sería incorporada a la Sociedad de Energía Eléctrica de Levante tras la aprobación de la junta general de los accionistas el 17 de febrero de 1921.

    Los Saltos del Levante, como también se conoció, expandiría la luz eléctrica por toda la comarca. No es extraño ver las antiguas torretas de la luz con su azulejería portando el nombre de la empresa “Saltos del Levante S.A.”. Después de 1940, las complicaciones con las que contaba la compañía valenciana permitió que la Sociedad Eléctrica Utielense pasara otra vez a sus antiguos propietarios, pero la política autárquica del franquismo no vio con buenos ojos la propiedad particular de sectores tan cruciales para la economía como la energía. Entre 1941 y 1960 la empresa estatal de hidroelectricidad, Hidroeléctrica Española, fue absorbiendo las acciones de la Cooperativa Utielana incorporándola finalmente como una empresa filial.  

 

Maqueta de principios del s. XX sobre el Puerto de Contreras

    La historia de la hidroelectricidad en Utiel estará estrechamente ligada a una familia, los García Berlanga. Ellos fueron, en parte, los hombres de ideas y los mayores accionistas de la Sociedad Eléctrica Utielense. Sería también gracias a ellos por lo que la compañía miraría al Cabriel como lugar para obtener la energía hidroeléctrica necesaria, concretamente en la Vega del Cabriel entre los pasos de Contreras y Pajazo. Se asentó una primera presa hidroeléctrica, germen del actual Embalse de Contreras. Esta vinculación entre la familia García Berlanga y la compañía se aprecia en Utiel, conservándose la pequeña casa construida en una esquina del solar de “Villa María”, el chalet edificado para la hija de don Fidel que se casaría con Rafael Duyos, donde aún se aprecia el cartel donde pone “Saltos del Levante S.A.”

 

    Tampoco podemos olvidar uno de los símbolos de la Sociedad Eléctrica Utielense, su sede ubicada en La Rambla junto a la Plaza de San Juan. Un noble edificio de grandes proporciones con una bella fachada de estilo modernista.