LA VILLA DE REQUENA, UNA CIUDAD ROMANA (5ª parte). Por Javier Jordá Sánchez.

LA VILLA DE REQUENA, UNA CIUDAD ROMANA. (5ª parte)

  ¿Cuál sería el proceso de la Villa como urbs?

  Como hemos descrito anteriormente, el recinto de La Villa tuvo una continuidad ancestral en ser habitada. Perteneció a una entidad territorial que se correspondería con unas gentilitates provenientes desde la Edad del Bronce. Pero su mayor entidad la recibió con el cambio de poder definitivo entre la antigua cultura indígena ibérica y la nueva romana. Aún así, las ciudades que poblaron el territorio que comprende el área de la Meseta del Cabriel, no fueron de tamaño enorme, aunque sí fue un territorio densamente poblado, a base de multitud de grandes, medianos y pequeños poblados ibéricos, y posteriormente de múltiples villas rústicas romanas. La Villa pudo haber sido una urbs mediana, comparada con sus semejantes hispanas, siguiendo el modelo habitual del territorio.

  El proceso histórico hasta llegar a ser una urbs romana.

  Por lo que podemos observar, el paso fue diversificado y complejo, cambiante según la cronología y otros factores. Pero, como puede apreciarse en la arqueología, no pasamos de ser hispanos a ser romanos, sino que seguimos siendo hispanos pero con gobernantes dependientes de Roma

  La Meseta del Cabriel fue ampliamente habitada en estas épocas, y los poblados, poblamientos y villas fueron muy numerosos, lo que denota un territorio con mucho potencial económico, social y militar. Hasta tal punto que hubo varias poblaciones ibéricas extensas, aún no muy bien estudiadas. La más relevante parece ser que fue la de Los Villares (Caudete de las Fuentes), aunque otras dos debieron ser también importantes, La Villa (Requena) y Muela de Arriba (Casas de Cuadra), y quizás El Moral (Rebollar). Pero hay darle importancia a la cronología, y Los Villares tuvo vida desde el Ibérico Pleno hasta las Guerras Sertorianas, a mitad del S I a.C.

  La conquista de Roma en Hispania fue a veces, bastantes veces, muy traumática. Ya desde la 2ª Guerra Púnica, que se desenvolvió en gran parte en la franja mediterránea de Hispania, la participación en ella de los hispanos ocasionó la destrucción de sus ciudades en bastantes ocasiones, aunque habitualmente reconstruidas a continuación.

  La expulsión de Carthago de Hispania en 205 a.C. hizo que Roma dispusiese políticamente de este territorio hispano, dividiéndolo a su gusto en una Hispania Citerior al norte del Ebro y otra Ulterior al sur de éste. En el cambio hacia el S II a.C., los intereses de Roma se incluían en esta franja, entre la que ya estaba la comarca de la Meseta del Cabriel. Estos cambios políticos, además de los intentos de profundizar en tierras más interiores de la Península, no gustaron a los hispanos, que comenzaron a rebelarse. Hacia el 195 a.C., se produjeron lo que, según las Fuentes Históricas, se llamaron“Guerras Celtíberas” y que llevaron a la casi expulsión de los ejércitos romanos de Hispania. La recuperación del territorio por los romanos volvió a tener consecuencias para las ciudades iberas, siendo devastadas algunas de ellas de nuevo. La resistencia siguió entre las ciudades hispanas, pues famosos son los casos del gran general lusitano Viriato que mantuvo a los cónsules en jaque hasta su muerte en 139 a.C., a la vez que otros pueblos como los vacceos, que representados por Segeda y Numantia resistieron exitosamente hasta 133 a.C., cuando Escipión logró arrasar Numantia.

  Cruentas guerras se sucedieron posteriormente en Hispania. Las guerras sertorianas se extendieron desde el 83 a.C. hasta 72 a.C., y la gran implicación de los hispanos a favor del perdedor general Sertorio tuvo graves consecuencias para las ciudades que le apoyaron, muchas quedaron destruidas y no volvieron a ser habitadas, pues sus habitantes fueron desplazados a nuevas ciudades menos defendibles. En el 46 a.C. estalló en Hispania una rebelión protagonizada por Pompeyo contra Julio César, que provocó también fuertes destrucciones urbanas. Con Julio César comenzó un periodo de colonización y municipalización, fundó nuevas colonias en Hispania con los soldados que habían participado en sus guerras. Concedió la ciudadanía romana a municipios ya existentes, premiando así su fidelidad en la guerra civil que mantuvo con Pompeyo en la Península, por eso la mayoría de ellos se encuentran en la Bética. Augusto continuó la política de César, municipios augusteos son: Osca, Caesaraugusta, Calagurris, Baetulo, Segóbriga, Valeria, Ilerda, Iulióbriga, etc. Vespasiano concedió el derecho latino a todas las ciudades de Hispania.

  Aunque provenían de décadas anteriores, las Guerras Cántabras se dieron hacia el año 29 a.C. con el Emperador Augusto y terminó con los cántabros sometidos en 19 a.C. Con este hecho, los conflictos importantes en Hispania tuvieron su fin.

  Los estudios arqueológicos de Los Villares, parecen demostrar que sufrió las distintas guerras sucedidas en Hispania que citan las Fuentes Históricas, pues la ciudad fue atacada y arrasada en varias ocasiones. Esto se demuestra cuando aparecen niveles de cenizas o tesoros ocultos. Apareció un tesoro de una ocultación en Los Villares de cuando la 2ª Guerra Púnica, entre 218 y 215 a.C. y monedas ibéricas de cuando las Guerras Sertorianas 82-72 a.C.

  En el paso de la República al Imperio, las grandes ciudades de la comarca se transforman, quizás quedó tan sólo una de ellas, que fue La Villa (Requena). A ella se trasladarían los organismos oficiales romanos del territorio, y se redistribuyeron los antiguos habitantes indígenas según el nuevo sistema reinante. Faltan estudios arqueológicos para comprender qué pasó con los otros grandes núcleos de población del territorio.

  La época republicana en Hispania siguió siendo ibero-romana, las ciudades no destruidas o abandonadas continuaron siéndolo, remodeladas, reconstruidas o renombradas, después de tanto acontecimiento bélico en esos dos siglos antes del cambio de milenio. La ciudad romana empezó a desarrollarse como tal en Hispania con la Pax Romana o Pax Augusta. Un cambio en la distribución de la población ibero-romana en la Meseta del Cabriel tuvo lugar en este periodo, a partir de la devastación de la ciudad ibérica o ibero-romana de Los Villares durante la Guerra Sertoriana, que recordamos fue una guerra civil entre un modo político cercano a la República representado por el general Sertorio, y otro modo preconizador de lo que fue el futuro régimen imperial, representado por Pompeyo. Esta guerra se desarrolló en Hispania, donde Sertorio fue apoyado por las ciudades hispanas, de tal modo que tras la victoria final de Pompeyo, gran cantidad de estas ciudades fueron arrasadas, y sus habitantes no volvieron a habitarlas, desplazándose los que quedaron a otros lugares o a otros destinos.

  A partir de la Pax Romana, los restos arqueológicos nos muestran que se construyeron por toda la comarca numerosas y grandiosas villas rústicas agrícolas, sobre todo a lo largo del río Magro, y los llanos del Campo Arcís-Pontón. Estas villas conservan habitualmente señales de piezas arqueológicas que indican que sus pobladores continuaron utilizando elementos de la cultura ibérica, es decir, que fueron los antiguos iberos reconvertidos a hispano-romanos. Este modelo duró hasta el Bajo Imperio.

  Por lo tanto, la imagen general de esta reconversión hispano-romana que se percibe en la Meseta del Cabriel nos muestra una reducción, primero rápida y luego progresiva de las ciudades mayores del territorio, aunque tenemos nuestras dudas cronológicas, porque hay grandes yacimientos arqueológicos ibero-romanos sin estudiar. Pero si que se puede constatar que conforme avanza la cronología desde el comienzo del Imperio hasta las estribaciones finales del Bajo Imperio, la urbanización del territorio parece que se restringe a la ciudad que quizás hubo en La Villa (Requena).

Maqueta de La Villa medieval (Requena) *(Expuesta en la Torre del Homenaje)

¿Tuvo un nombre esta posible urbs de La Villa?

  En mi opinión, los expertos no han llegado a una conclusión certera de topónimos romanos y prerromanos en la meseta del Cabriel. Se certifica que la ciudad ibérico-sertoriana de Los Villares (Caudete de las Fuentes) se llamó Kelin. Pero las pruebas son algo livianas y dudosas, se basan en dos aspectos:

  El 1º que el 18% de las monedas encontradas en Los Villares son de la ceca Kelin. La mayor parte de estas monedas son encuentros fortuitos y están en manos privadas, por lo que no se puede certificar su lugar de origen, y además las monedas que se suelen encontrar en los diversos hallazgos están mezcladas con cecas de múltiples procedencias, por el tránsito de soldadesca y gentes que las portaban, e incluso se mezclan con moneda romana.

  El 2º, que según J. Estrada, en 1748, señala la existencia en Los Villares de “una ciudad destruida por las llamas de nombre Waldin”, citado en Pla, 1980: 2, y Madoz en 1847 “Según unos apuntes que se hallan en el archivo de Utiel, aparece que en una colina situada a ¼ hora SO. del pueblo, hubo en tiempo de la dominación de los árabes una pobl. fortificada que se llamó Woldin...” *(La arqueología ibérica en la comarca de Requena-Utiel: análisis historiográfico/ Los iberos en la Comarca de Requena-Utiel (Valencia); por Alberto J. Lorrio).

  En mi opinión, Los Villares fue la gran ciudad ibérica de la Meseta del Cabriel hasta las Guerras Sertorianas, cuando fue definitivamente destruida y abandonada en su aspecto urbanita, aunque no fue el único gran núcleo de población de su territorio o Estado ibérico, otras poblaciones ibéricas que pertenecían a su territorio también fueron relevantes. A partir de esta fecha, imperó la romanización, y el aparato administrativo del territorio fue desplazado por el Imperio a otro núcleo urbano cercano, que en este caso fue el poblado vecino del recinto de La Villa (Requena), que fue adaptado a las necesidades de las costumbres latinas. El topónimo de la ciudad de Los Villares fue también transferido, ya que las ciudades ibéricas daban el nombre al territorio que dominaban. Ejemplo conocido de esto es Segeda, cuya inicial ubicación celtíbera estuvo en Poyo de Mara hasta 153 a.C. y tras su destrucción fue trasladada a 1 Km en el sitio de Durón (Belmonte de Gracián, Z). pero un ejemplo más identificativo es el de Segóbriga, donde a 7 kms se encuentran los restos de una gran ciudad celtibérica de unas 33 hectáreas, abandonada también durante las Guerras Sertorianas, y sobre la que hay dos opiniones 1ª/ Que fue la ciudad de Contrebia Cárbica, por la gran cantidad de monedas de esta ceca que aparecieron allí y 2ª/Que fue la antigua ciudad de Secobirices celtíbera, y que su población fue trasladada a la ubicación romana posterior cercana tras ser arrasada. Opino que, después de conocer el sistema de ciudades-estado ibéricas, no pudieron darse dos ciudades ibéricas principales tan cercanas, a sólo 7 kms, porque estos territorios tendrían un mínimo de un radio de control de unos 30 kms. Aunque sí que pudieron existir poblaciones importantes que pertenecieron al mismo territorio, pero bajo el mismo topónimo de ciudad-estado. Así que Secobirices fue traslada a la nueva Segóbriga. Idéntico caso que Los Villares (Caudete de las Fuentes).

Por tanto.

Como se puede percibir en este artículo que suscribo, soy partidario de que, por lo menos, La Villa (Requena) fue una urbs o como mínimo un oppidum en época romana, viniendo su origen conocido desde la Edad del Bronce y habitado hasta la actualidad sin interrupción.

  Pero, aunque parecen existir ciertos datos empíricos que certificarían estas teorías, las carencias de información podrían llevarnos a valoraciones erróneas, ante las que nos veríamos obligados a rectificar en el futuro.

Autor:   Javier Jordá Sánchez.

*(Fin)