LAS SERIES DOCUMENTALES MUNICIPALES COMO FUENTES HISTÓRICAS. POR Mª. CARMEN MARTÍNEZ HERNÁNDEZ.

    Requena, dotada de un magnífico Archivo Histórico Municipal, ofrece inmejorables oportunidades a los investigadores, al igual que otros archivos de nuestro país, como bien pone de manifiesto este artículo de la doctora Mª. Carmen Martínez Hernández, buena conocedora de los archivos cordobeses.

    El inicio de un proceso de investigación histórica, sobre un lugar o sobre un periodo cronológico, implica un conocimiento previo de las fuentes que vamos a manejar. Si hablamos de historia municipal resulta de gran ayuda saber el contenido general de esas fuentes, de qué tratan, en qué aspecto de la vida municipal se centran, teniendo en cuenta que la administración municipal no se hace con perspectiva histórica sino par solucionar los problemas de sus habitantes en el día a día. El investigador que quiere tratar un tema determinado se va a encontrar que ese “tema” se halla disperso en multitud de documentos que son el resultado de las diversas actividades administrativas. Simplificando mucho, hay que decir que el conjunto de documentos municipales resultantes de una misma competencia y actividad forma es lo que los archiveros llamamos “una serie documental”, no todas tienen ni la misma extensión cronológica, ni la misa profundidad temática. En líneas generales, y de cara a la investigación, podemos tener en cuenta.

    

    a) Series permanentes.

    Constituidas por documentación prácticamente ininterrumpida desde la fecha de fundación del municipio hasta nuestros días. Entre ellas podemos hablar de las actas capitulares que recogen los acuerdos de los capítulos o plenos del ayuntamiento, las colecciones legislativas o disposiciones normativas que emanan bien del poder central, como las Reales Ordenes, o bien del poder local como las Ordenanzas, los autos acordados, etc., o del reciente nivel autonómico. Esta documentación mantiene un denominador común de carácter  político-institucional.

    Los bienes de propios y comunes, del XVI a la primera mitad del XIX, las Cuentas de aprovechamiento del término, imposición de censos, sobre todo en el siglo XVII, y expedientes de venta y desamortización, especialmente en los siglos XVIII y XIX. Los “pósitos”, fundamentales en una economía agraria generan documentos desde el XVI al XX, los tributos, también en todas las épocas, pues son los medios o ingresos para el funcionamientote la institución. Y, finalmente los presupuestos municipales, más racionalizados a partir del XIX, constituyen los ejes de la documentación económico-financiera.

    Las denuncias, la policía urbana y rural, y los pleitos civiles y criminales constituyen una documentación judicial, importante en tanto en cuanto supone la alteración de la normativa que dice lo que “debe ser”, pero los pleitos traducen la transgresión de la norma y nos lleva a conocer el comportamiento y las mentalidades.

    El registro civil, los padrones de vecinos, los expedientes de limpieza de sangre o hidalguía y los censos electorales, constituyen una importante fuente para conocer la población y la sociedad.

    b) Documentación seriada no permanente.

    Es una documentación que se presenta en segmentos temporales más o menos largos, pero se interrumpen, para luego volver a reaparecer. Tiene un carácter intermitente, "coyuntural". Parte de esta documentación testimonia la existencia de unos problemas que surgen y desaparecen, pero cuya resolución es siempre parcial y no completa. Normalmente esta documentación está relacionada con los siguientes temas: El Ejército, las levas desde la Edad Media o las quintas en los siglos XIX y XX. El Territorio, con los pleitos por cuestiones de límites, mojones, etc., la Jurisdicción con la emancipación de aldeas, privilegios de villazgo..., etc. Los Servicios municipales como la beneficencia, sanidad y educación.

    Otro tipo de documentación seriada, pero no permanente, es la que recoge los nuevos problemas que se le van planteado al Ayuntamiento en su devenir histórico como los partidos políticos, el movimiento obrero, la infraestructura urbana del alumbrado, el ciclo del agua, o los transportes públicos, los medios de comunicación social. Finalmente, hay una documentación importante por su contenido social pero intermitente temporalmente, que versa sobre la estratificación social, con expresa referencia a minorías étnicas (judíos, moriscos, gitanos), o los usos y costumbres sociales (fiestas, espectáculos, etc.).

    c) Documentación circunstancial.

    Hay algunos documentos de carácter episódico, que surge en un momento dado, pero que no tiene precedentes ni se vuelve a repetir en el futuro, por ejemplo, el bandolerismo del XIX, las sociedades económicas: de Amigos del País y un largo etc.

    Además de los distintos ritmos temporales de las series documentales, no se puede olvidar que estas series, por razones extrañas a la propia elaboración de documentos, sufren cortes más o menos prolongados que alteran su continuidad en un momento dado. Estas interrupciones, ajenas a la propia documentación, tienen fundamentalmente dos causas: la incuria humana y los conflictos bélicos. La primera es la causante de irreparables estragos documentales: deterioro por abandono, pérdidas por traslados, apropiación indebida, venta o quema como si de papel inútil se tratara, etc., etc. Y la segunda causa tiene su origen en la incidencia local de los problemas bélicos como paralizadores de determinadas actividades de la vida municipal.

    Las tres interrupciones más significativas en los archivos municipales se debieron a las guerras de Sucesión a la Corona de España (1700-1714), de la Independencia (1808-1814) y Civil (1936-1939). Las tres, por lo demás muy distintas entre sí tanto por el desarrollo como por sus consecuencias, tuvieron en común tres características: son guerras internacionales y civiles a la vez, que desencadenaron al mismo tiempo revoluciones o cambios político-institucionales. Obviamente, unos acontecimientos históricos de esta envergadura ocasionaron, si no una paralización administrativa, sí la concentración de los poderes públicos en el único objetivo de la guerra. Esta alteración de la vida política normal implicó que la documentación de ese mismo contenido político-administrativo como puede ser las actas o desapareciera prácticamente mientras duró el conflicto. La restante documentación local apenas es afectada y, de serlo, lo es en una medida mucho menor como es el caso de la documentación que se refiere al patrimonio municipal (bienes de propios  y comunales).A esta causa intrínseca o consustancial con el desarrollo de las propias guerras, se añaden los saqueos e incendios intencionados, así como los expurgos documentales, realizados por los vencedores con la vana ilusión de borrar los hechos acaecidos haciendo desaparecer sus testimonios escritos. De todas las maneras, estos cortes documentales no son simultáneos en el espacio y en el tiempo, pero sí se pueden fijar los términos a qua y a quem, entre cuyos márgenes tienen lugar las interrupciones documentales.