PELEAR POR LA LIBERTAD. POR VÍCTOR MANUEL GALÁN TENDERO.

     LAS GUERRAS DEL LIBERALISMO.

    Introducción. Algo más que unas guerras dinásticas.

    Entre 1833 y 1875 España sufrió tres guerras civiles que venimos llamando carlistas, libradas por motivos que fueron más allá del pleito familiar dinástico. Los españoles de uno y otro lado tomaron las armas por ideas, pero también obligados por la necesidad y la conscripción obligatoria.

    Los voluntarios realistas de 1824-33 se habían hecho odiosos a los ojos de los hacendados y de las autoridades militares locales, que se decantaron por un liberalismo moderado. De todos modos no consiguieron desarraigar las partidas carlistas que recorrían los campos, capaces de engrosar acciones más grandes como la del 13 de septiembre de 1836 contra Requena.

    No se aniquiló al carlista y los liberales prefirieron encastillarse en una serie de plazas fuertes, no sin espíritu numantino, como la nuestra. Los paupérrimos y comprometidos recursos municipales se esquilmaron todavía más para pagar los gastos de fortificación y guarnición. Se dio el golpe de gracia al Pósito. Se forzó a los utielanos a aportar peones y carros, envenenando las relaciones entre las dos localidades hermanas. Los sufrimientos y los fusilamientos de milicianos requenenses en Camporrobles fortalecieron la repulsión hacia el carlismo.

    Al concluir la primera carlistada las autoridades municipales de Requena no se sintieron bien tratadas por las provinciales de Cuenca. Demasiado agobiadas por la carga tributaria, creyeron que en Valencia recibirían un trato más benévolo. En el mismo 1851 su gozo caería en un pozo. Mientras tanto los compases del segundo enfrentamiento carlista llegaban a nuestras inmediaciones, por donde transitaban importantes contingentes de tropas. En Buñol los bandoleros de significación política ponían en jaque el orden público.

    En 1872 la nueva intentona carlista se cernió otra vez sobre Requena, agravándose entre 1873 y 1874. Hasta la pacificación de 1875 muchas familias se acogieron a la protección de sus defensas escapando de las correrías de las partidas. Se reiteraron anteriores planteamientos tácticos que ocasionaron dolorosos sacrificios a la población.

    Llegó la paz después de tanta guerra y los años de batalla legaron una Requena orgullosa de su identidad liberal.

    Documentos históricos.

    1. Las fuerzas carlistas se acercan a Requena amenazadoramente (13 de septiembre de 1836).

    Desde entonces Requena se declaró, claro es, enemiga de D. Carlos, y por consiguiente tuvo la necesidad de fortificarse y aprestarse a la defensa, en la previsión de ser asediada por los enemigos de la reina niña, y a la verdad que no se equivocó. A la sazón el carlista tomaba gran incremento en el Centro y Cataluña; pero donde más imperaban las huestes de D. Carlos era en las provincias Vascongadas, y tanto era así, que siendo muchísimos para pelear contra las fuerzas del gobierno isabelino, su General en Jefe determinó la salida del país vasco navarro de una expedición hacia éste que, como vulgarmente se dice, estaba ardiendo en guerra, y en su consecuencia salió de allí y vino aquí el célebre general carlista Gómez, mandando una fuerza de 6.000 hombres. Como era consiguiente, este caballero visitó Utiel en los primeros días del mes de Septiembre de 1836, donde, y como jefe de mayor graduación que todos los que mandaban fuerzas carlistas en el Centro, esperó la llegada de éstas, de antemano convocadas, sin duda para ponerse de acuerdo sobre la manera de hacer la guerra en éste, Maestrazgo y Cataluña. Y con efecto, a Utiel llegaron con sus respectivas fuerzas Cabrera, Quiles, Forcadell, el Serrador, Arnau y todos los demás jefes carlista, y en Utiel se vieron y allí conferenciaron sobre todo lo que al interés de la causa que defendían se relacionaba. Todas las fuerzas allí reunidas formaban aproximadamente un total de 12 a 13.000 hombres (…)

   El 13 de Septiembre por la mañana se divulgó por Utiel la noticia de que los carlistas iban a bajar a Requena, a atacarla y asaltarla, cuya nueva la confirmó el toque de generala que dejaban oír por las calles sus clarines y tambores. Formadas las fuerzas que defendían la causa de D. Carlos, salieron de aquella villa con dirección a ésta. A la sazón, el convento de San Francisco se había convertido en fuerte avanzado de Requena y su comunidad religiosa, que ya no existía en él por haberse secularizado, en voluntarios urbanos defensores de Isabel (…)

    Serán las dos de la tarde cuando se presentó la cabeza del ejército carlista en el punto llamado el Rollo, eras y corral de las Mudas (sitio que hoy ocupa el comienzo de la Plaza de Toros), y entonces D. Joaquín Herrero tocó a rebato la campana salvadora…

    Enrique HERRERO Y MORAL, Historia de la tres veces Muy Leal, dos veces Muy Noble y Fidelísima Ciudad Real de Requena que comprende desde la más remota antigüedad hasta nuestros días. Edición facsímil de París-Valencia, 2001, pp. 49-52

    2. Las autoridades municipales de Requena evitan la indignación popular anticarlista (13 de enero de 1840).

    Se dio cuenta de un oficio del Señor Gefe Político de esta Provincia fecha siete del corriente en que su señoría da las gracias a la Corporación y demás autoridades por haber sabido calmar la justa irritación del vecindario por el asesinato hecho por los facciosos en el pueblo de Camporrobres a catorce nacionales de esta Ciudad, y el Ayuntamiento quedó enterado.

    También lo quedó de otro oficio relativo al mismo obgeto del Exmo. Señor Capitán General  del Distrito, que traslada al Ayuntamiento el Sr. Comandante de Armas.

     Archivo Municipal de Requena, Libro de acuerdos municipales de 1840-43 (nº. 2728), f. 13.

      3. La situación política y militar de Requena al final de la III Guerra Carlista (10 de abril de 1875).

      La Ciudad de Requena es su población de 8.114 en el casco y radio y 5.496 en las doce aldeas que tiene enclavadas en su término municipal formando un total de 13.610 habitantes: tiene catorce guardias rurales incluso dos cabos pagados por repartimiento entre todos los propietarios y colonos de fincas rústicas, a razón de una peseta setenta y cinco céntimos cada guarda y a dos pesetas los cabos.

    (…)

    En esta Ciudad no hay más prófugo que uno de la actual reserva y este no es hijo de Requena. Se halla con los carlistas.

    (…)

    Individuos de la población que se hallan en las filas carlistas.

    Ninguno.

    (…)

    No existe ningún indultado (por carlista) y si bien hay varias familias emigradas de diferentes pueblos ocupados por los carlistas que se han refugiado en esta plaza, en su mayoría pertenecen a la clase acomodada y en cuanto si hay algunos braceros no les falta donde ganar un jornal.

    (…)

    Existen hoy de guarnición en Requena dos Compañías del Provincial de Albacete sobre setenta hombres cada una, la Contraguerrilla Llobera destinada por S. E. el Capitán Gener al a las órdenes del Comandante Militar y veinte artilleros para el servicio de las diez piezas, pagadas todas estas fuerzas por el Estado, y además hay tres Batallones, una compañía de Artillería y una sección de Caballería de Milicia Nacional que juntan el servicio de guardias y retenes en defensa de esta plaza, que fue la primera y única población que se levantó en armas en esta Provincia en defensa de la libertad contra las huestes carlistas.

    Las circunstancias especiales de esta localidad son el ser cabeza de Partido Judicial, hallarse situada en los confines de la Provincia lindante con las Provincias de Albacete y Cuenca, tiene doce aldeas con 5.496 habitantes, los que se hallan espuestos a las continuas excesos de los carlistas e invasión y merodeo de las partidas latrofacciosas, la aldea de Villar de Olmos, situada al norte de esta Ciudad, linda con los términos de Chelva, Calles, Loriguilla y Chera dominadas constantemente por los carlistas, y las aldeas de San Antonio, San Juan y Casas de Lázaro lindan con Utiel, Caudete y Venta del Moro cuyas poblaciones se hallan más tiempo ocupadas por los carlistas que por nuestras tropas; por lo que sería muy conveniente para evitar los males que afligen a esta demarcación el establecimiento de una Brigada que a la par que protegiera nuestra población rural, no desatendiera las demás poblaciones de este Partido Judicial y evitara al propio tiempo con su presencia toda escursión que intentaran a la Mancha las facciones que tienen su Cuartel General en Chelva.

 Archivo Municipal de Requena, Libro de acuerdos municipales de 1875-76 (nº. 2771). Respuestas consignadas en acta del interrogatorio sobre la guardia rural, ff. 29-31.