PUTEA, SALARIA Y BIGERRA, oppidum de La Manchuela al oeste del Cabriel. Por Javier Jordá Sánchez

PUTEA, SALARIA Y BIGERRA, los oppidum hispano-romanos de La Manchuela.

Al otro lado del río Cabriel, al oeste y suroeste de la Tierra del Cabriel y el Magro hemos logrado encontrar tres lugares arqueológicos que podríamos identificar con tres ciudades hispano-romanas que aparecen reflejadas en la Geographia de Claudio Ptolomeo (S II d.C.). Ptolomeo las vincula a las tres con los pueblos bastitanos, y los localiza al norte-noroeste del límite de estos.

Estas tres poblaciones que nombra Ptolomeo son Pucialia, Salaria y Bigerra. Para ubicarlas en una representación cartográfica según las coordenadas que nos han llegado de este autor greco-romano, deberíamos fijarnos en:

-Si plasmamos en un mapa las coordenadas de Ptolomeo, éste resultaría con una forma más aplastada y girada respecto a uno actual, de manera que el norte se inclinaría hacia el este, y de la misma manera el resto de puntos cardinales.

-Siguen una línea entre ellas de norte a sur. Esa línea estaría situada en un “pico” que rellenaría el ángulo que conforma la confluencia entre los Mons Orospeda (Sistema Bético) y Mons Idúbeda (Sistema Ibérico).

-Esa línea tendría al norte a los “lobetani”, al noreste a los “edetani”, al este a los “contestani”, al oeste a los “celtiberi”, y al sur a las ciudades que, al igual que ellas, pertenecen a los “bastitani”.

-Igualmente, las ciudades nombradas que las rodean, de las cuales conocemos segura su ubicación son “Saltiga” (Chinchilla de Montearagón, Albacete) al sur, Valeria (Valera de Abajo, Cuenca), Edeta (Liria, Valencia). Y de las que conocemos su ubicación probable son “Lobetum (término de Moya, Cuenca), Osicerda (Cerro de Las Majadas, El Castellar, Teruel), Etobesa (Segorbe, Castellón).

-Aparte de en Ptolomeo, encontramos citada a Putea (denominación afín a Pucialia) en el Itinerario de Antonino (S III d.C.), en su ruta número 31. En él, entre las ciudades de Saltici (Chinchilla de Montearagón, AB) y Valeponga (en el entorno del Rincón de Ademuz), aparece la mención de “Ad Putea” (hacia Putea) que designaría a un cruce de caminos en el que habría un desvío que conduciría a Putea.

-Pucialia, Salaria y Bigerra son las tres ciudades bastitanas de Ptolomeo que envuelven la comarca de la Tierra del Cabriel y el Magro, recorriendo paralelas la curva que hace el río Cabriel entre esta comarca y las Manchuelas conquense y albaceteña. Una línea que se direcciona hacia Saltiga (Chinchilla de Montearagón), al otro lado del río Sucro (Júcar).

-Pucialia, Salaria y Bigerra envuelven a otra ciudad bastitana llamada Túrbula, que queda “encerrada” al otro lado por los Mons Idúbeda y Mons Orospeda.

Ubicación según las coordenadas de Claudio Ptolomeo (S II d.C.) de las ciudades de Pucialia, Salaria y Bigerra.

 

Putea, Salaria y Bigerra localizadas en un mapa actual.

Localización de Pucialia, Salaria y Bigerra

Al igual que hemos comentado en otras ocasiones sobre localizaciones de ciudades hispano-romanas que aparecen en las Fuentes Históricas Antiguas, debemos aclarar que las conclusiones a las que vayamos a llegar en este artículo no tienen por qué ser las definitivas, y estamos abiertos a nuevos datos. Pero los que vamos a aportar son los que más certeros nos parecen hasta el momento.

Pucialia o Putea

Como hemos comentado anteriormente, Pucialia aparece nombrada en dos de las Fuentes Históricas Antiguas de las que tenemos referencia, que son la Geographia de Claudio Ptolomeo (S II d.C.) y el Itinerario de Antonino (o de Caracalla) (S III d.C.). También podemos encontrarla en la Tábula Peutingeriana, pero no nos vale como dato, pues la parte correspondiente a Hispania se perdió y lo que podemos ver sobre nuestro territorio, es un compendio posterior sacado precisamente de las Fuentes de Ptolomeo y Antonino.

Tampoco aparece en Fuentes Antiguas escritas básicas como Tito Livio, Estrabón, Apiano, Polibio, Julio César, Pomponio Mela u otros.

Arqueológicamente no ha sido descubierta, pero disponemos de datos sobre su ubicación, gracias a un amigo, en un lugar de La Serranía Baja Conquense, no lejos del río Cabriel. Sus restos ocupan una extensa zona llana y se observan los rastros de las casas y las calles sobre la superficie.

Sus ciudades hispano-romanas vecinas serían Valeria (Valeria, Cu) al oeste; Salaria (Iniesta o Cenizate) al sur; Túrbula al este y Lobetum (término de Moya, Cu) al norte.

Pucialia, restos arqueológicos en superficie.

Salaria

La Salaria del norte de los bastitani aparece en la Geographia de Ptolomeo, pero no el itinerario de Antonino.

Ptolomeo nombra a otra Salaria al noroeste de los oretani, entre Extremadura y Ciudad Real, que entraría también en el Convento Carthaginense. El itinerario de Antonino otra Salaria a 16 millas de Osonoba, es decir, en la costa sur de Portugal, con lo que queda descartada.

Enrique Flórez (1776) situó la colonia Salariense cerca de Cástulo (Linares), excusando que Ptlomeo se equivocó al situarla “al noroeste de Valencia”, hipótesis no fiable.

Plinio nombra a la colonia Salariense dentro del convento jurídico de Carthago Nova. Vamos a intentar averiguar, si se corresponde con la Salaria de La Manchuela.

La Hispania Citerior en época de Plinio (S I d.C.) se dividía en siete conventos jurídicos, el de Carthago Nova (Cartagena), el de Tarraco (Tarragona), el de Caesaraugusta (Zaragoza), el de Clunia (Coruña del Conde, BU), el de los Astures, el de Lucus Augusta (Lugo), y el de Bracara (Braga, Portugal.

La Hispania Ulterior tenía cuatro conventos jurídicos, el de Gades (Cádiz), el de Corduba (Córdoba), el de Astigis (Écija) y el de Hispalis (Sevilla).

El resto de conventos jurídicos de Hispania, no nos es preciso enumerarlos para este estudio.

El convento jurídico de Carthago Nova comprende 2/3 de CARPETANI, 2/3 de ORETANI, BASTETANI, CONTESTANI y ½ de CELTIBERI

Plinio nombra a las ciudades de Hispania según su categoría. Las ciudades romanas se dividían de esta manera:

Convento jurídico: “fue una demarcación territorial del Imperio Romano de las diversas subdivisiones de las provincias de Hispania, Dalmacia y Asia a cuyas capitales acudían los gobernadores con su consejo y los pueblos de las provincias con sus litigios para que se administrara justicia”.

Colonia romana: “Asentamientos fundados por ciudadanos romanos o cuyas tierras se otorgan a los militares como pago por su servicio. En el caso de que fueran territorios ocupados por otras poblaciones, los colonos se impondrían sobre éstas, o se harían con los principales cargos y puestos administrativos”.

Municipium: “tenía un estatus inferior a la colonia romana. Eran ciudades que fueron en su momento “peregrinas” (que contaban con una menor cantidad de derechos y poseían una categoría jurídica inferior) y a las que Roma concede la plenitud de derechos. Para ello, esta ciudad debía, a cambio, implantar las formas de gobierno e instituciones propiamente romanas, en detrimento de las suyas propias. Éste era un privilegio que sólo se otorgaba a aquellas ciudades que hubieran sufrido un mayor proceso de romanización, y en las que la sociedad estuviera más preparada y predispuesta a integrarse en el sistema político y administrativo romano”.

Ciudades de derecho latino: Por debajo de las ciudades romanas, había una serie de colonias y municipios de diferente categoría, que serán los latinos. Éstas van a tener cantidad más limitada de derechos. Sin embargo, el desempeño de una magistratura dentro del marco de su municipio o colonia, permitía a algunos individuos y familias acceder a la ciudadanía romana, de manera que se abría la posibilidad de un ascenso para algunos de estos ciudadanos de las comunidades de derecho latino.

Ciudades peregrinas: Estaban en el escalón inferior de esta organización jurídica de los territorios romanos, eran aquellas que no contaban con los derechos propios de las latinas y romanas, y que representaban la gran mayoría del Imperio. Sus ciudadanos eran considerados peregrini, es decir, no eran ciudadanos romanos, y estaban sujetos, por lo tanto, al pago de un impuesto a Roma en calidad de súbditos. Esta era la tónica general, aunque lo cierto es que sus derechos y el pago de stipendium dependerían de la consideración que Roma tuviera de ellas, que permite una división en tres tipos:

    a/ Ciudades federadas, que basaban su relación con Roma en un tratado o foedus. En éste se plasmaba, por un lado, la prohibición de que estas ciudades llevaran a cabo acuerdos o decisiones políticas ajenas o sin el consentimiento de Roma. Como compensación, estarían exentas del pago de tributo y tendrían una mayor facilidad para ascender en el escalafón jurídico, llegando a convertirse, en muchas ocasiones, en municipios de derecho latino, e incluso romano.

    b/ Ciudades liberae et inmunes, que no regían su relación con Roma mediante un tratado, pero ésta les concedía una serie de privilegios, entre los que destaca la capacidad de mantener su sistema legislativo. Puesto que su posición se la otorgaba la propia Roma, también podía arrebatársela cuando considerase oportuno, aunque lo cierto es que la tendencia fue más bien contraria; estas ciudades, al igual que las anteriores, en algunos casos, acababan configurándose como romanas o latinas.

    c/ Ciudades estipendiarias, ciudades peregrinas cuyo total sometimiento a Roma conllevaba la ausencia de privilegios y derechos jurídicos y la obligación del pago de impuestos. Durante el proceso de conquista romana habían llevado a cabo una gran oposición y que se habían mostrado muy reticentes a integrarse en el sistema político romano, pero que no tienen más remedio que firmar la deditio, la rendición total, de manera que es Roma la que impone todas las condiciones. Entre estas condiciones, se encuentra la del pago de tributo, que será muy importante, dada la gran cantidad de ciudades que se encontraban en este estatus.

La colonia Salariense es nombrada por Plinio dentro del Convento Carthaginense de esta manera:

    “Carthaginem conveniunt populi LXV exceptis insularum incolis ex colonia Accitania Gemellense, ex Libisosana cognomine Foroaugustana, quibus duabus ius Italiae datum, ex colonia Salariense, oppidani Lati veteris Castulonenses qui Caesarii Iuvenales appellantur, Saetabitani qui Augustani, Valerienses. stipendiariorum autem celeberrimi Alabanenses, Bastitani, Consaburrenses, Dianenses, Egelestani, Ilorcitani, Laminitani, Mentesani qui et Oretani, Mentesani qui et Bastuli, Oretani qui et Germani cognominantur, caputque Celtiberiae Segobrigenses, Carpetaniae Toletani Tago flumini in positi, dein Viatienses et Virgilienses”. C. Plinio Secundo. Naturalis Historia III, 25

Traducción:

“A Cartagena acuden sesenta y cinco pueblos, aparte de los habitantes de las islas: los de la colonia Accitana Gemelense, los de la Libisosana apellidada Foroaugustana, que han recibido las dos el derecho itálico; los de la colonia Salariense; los de Cástulo de antiguo derecho latino, llamados también Caesarii Iuvenales; los setabinos o augustanos, y los valerienses . De los tributarios, los más conocidos son los alabanenses, los bastitanos, los consaburrenses, los dianenses, los egelestanos, los ilorcitanos, los laminitanos, los mentesanos de sobrenombre oretanos, los mentesanos de sobrenombre bástulos y los oretanos a los que también se llama germanos; los de Segóbriga, cabeza de Celtiberia; los de Toledo Carpetana sobre el río Tajo, los viacienses y los virgilienses”.

Hemos plasmado en un mapa según las coordenadas de la Geographia de Ptolomeo las ciudades que pertenecían al Convento Carthaginense, según Plinio. En él se observa como la Salaria situada en La Manchuela estaría dentro del posible territorio de ciudades dependientes del convento de Carthaginense.

Círculo verde: ciudades hispano-romanas pertenecientes al Convento Jurídico Carthaginense

Las ciudades nombradas por Ptolomeo que rodearían a Salaria serían: Bigerra (Las Eras, Alcalá del Júcar) al sur, Pucialia (Serranía Baja Conquense) al norte y Túrbula al noreste.

Una localización posible de Salaria sería bajo la población de Iniesta (Cuenca), tras el hallazgo en un solar del pueblo de una necrópolis ibérica y el hallazgo de algunos elementos romanos, y teniendo en consideración el lugar geográfico que ocupa. Aunque no disponemos de datos concretos que lo certifiquen.

Sería también interesante considerar para la ubicación de Salaria a un extenso yacimiento arqueológico del que igualmente apenas tenemos datos, que es el de “Los Villares” (Cenizate, Albacete), del que leemos *(“Huellas de la arqueología en la localidad de Cenizate” por Esteban Gómez Villena) que es de gran extensión y que ocupa todas las épocas desde el S IV a.C. hasta la Edad Media. Está situado a tan sólo 15 kilómetros al sur de Iniesta.

O, como hemos visto en otros varios casos similares a éste, podríamos también considerar a las dos alternándose en la titularidad de la cabeza del territorio ibérico y romano.

Otro aspecto a tener en cuenta para la localización de Salaria sería su mismo nombre que indica la relación con las minas de sal (sal, salis en latín) de la zona. Las minas de sal de Minglanilla fueron minas romanas excavadas en el subsuelo mediante largos túneles de donde se extrajo este mineral en grandes cantidades durante siglos, y están situadas a tan sólo 19 kilómetros de Iniesta y a 26 de Los Villares de Cenizate.

Mina de sal de Minglanilla

Bigerra

La población hispano-romana de Bigerra aparece reflejada en las Fuentes Antiguas en la Geographia de Claudio Ptolomeo (S II d.C.), y en Tito Livio (24.41) (S I a.C.)

Tito Livio cita:

“ita ab Iliturgi recessum est. Bigerra inde urbs—socia et haec Romanorum erat—a Carthaginiensibus oppugnari coepta est. eam obsidionem sine certamine adueniens Cn. Scipio soluit”.

Cuya traducción es:

“…por lo que se retiraron de Illiturgi. La ciudad de Bigerra, aliada de este romano, fue atacada por los cartaginenses, pero al aparecer Cneo Escipión, se retiraron sin pretender combatir”.

La ruta desde Iliturgis hasta Bigerra recorrería la actual carretera N-322 partiendo desde Andújar, pasando por Linares, Baeza y Alcaraz, hasta llegar a La Manchuela. Sería el recorrido más corto para ir desde la Hispania del sur a la del norte para las potencias invasoras, pues en la Hispania de la 2ª Guerra Púnica, el territorio al que estaban restringidos comprendía la franja lindante al mar desde el Estrecho de Gibraltar hasta los Pirineos. Si trazáramos una línea oblicua desde aproximadamente el Golfo de Cádiz, hasta la mitad de los Montes Pirineos, la Hispania donde se desenvolvió esta guerra estuvo al este de esta línea. Por eso, cuando las tropas se dirigían al norte, se escoraban hacia el lindante con el mar Mediterráneo, por lo que su ruta preferida debió ser ésta de la que hablamos desde Iliturgis a Bigerra, desde donde se continuaba al norte mediterráneo.

Las tropas cartaginenses tuvieron que abandonar el sitio de Iliturgis, aliada de los romanos, y en su marcha llegaron hasta otra ciudad también aliada de los romanos, Bigerra, pero tuvieron que volver a huir porque el mismo Cneo Escipión les volvió a dar alcance.

Ptolomeo sitúa a Bigerra entre Saltiga (Chinchilla de Motearagón) al sur, y Salaria (La Manchuela, quizás Iniesta o Los Villares de Cenizate).

Entre Chinchilla e Iniesta el elemento geográfico principal es el río Júcar, es el que distribuye el territorio. Es, por tanto, alrededor de él donde debemos buscar un yacimiento arqueológico de las culturas ibera y romana de suficiente extensión e importancia que pueda soportar la idea de haber sido una ciudad. Además, como hemos visto en ejemplos similares, que haya pasado de ser ibera a romana, y que haya perdurado como tal hasta por lo menos el S II d.C., que es cuando la nombra Ptolomeo. Y también, al ser citada por Tito Livio en la 2ª Guerra Púnica, debió existir con ese nombre anteriormente al siglo III a.C.

Hemos buscado en el entorno manchego del río Júcar yacimientos arqueológicos de esta tipología, y por el momento el único que se acerca a nuestra idea es el de Los Villares (Las Eras, Alcalá del Júcar). Está situado en el llano, antes del descenso hacia los hondos cañones del río Júcar. En su entorno existe una cueva santuario ibera, algunos poblados en altura y multitud de pequeños poblamientos en llano dedicados a la producción agrícola iberos y romanos. Además está situado en una ruta por la que se cruza el río Júcar, muy utilizada desde época prerromana y romana, como así lo atestiguan la ruta 31 del Itinerario de Antonino de principios del S III d.C., y la ruta de Abderramán III hacia el S X d.C., ya que ambas utilizan el mismo camino, atravesando igualmente el paso del río por Alcalá del Júcar.

Bajo el castillo de Alcalá del Júcar existe un puente sobre el río al que llaman “romano”, aunque no lo sea. El lugar que ocupa sería firme candidato a haber sido un vado, puente de madera o al fin y al cabo un punto de paso esencial para cruzar de un lado a otro del accidentado río Júcar. Puede darnos una idea de esto su función durante los siglos XIV y XV como puerto seco o aduana del denominado Camino Real de Castilla a Levante.

Sobre este yacimiento arqueológico de Las Eras, hemos leído lo siguiente:

“El yacimiento se sitúa en la parte alta de la Hoz del Júcar, en la margen izquierda, a 660 m de altitud, inmediatamente al sur del núcleo urbano de Las Eras, sobre uno de los meandros encajados que el río ha trazado en la zona. La dispersión de materiales superficiales de varias cronologías abarca una superficie de más de 100 hectáreas, cuyo oppidum se calcula que debió tener más de 10 hectáreas. Se ha recogido cerámica ibérica muy abundante de la Edad del Hierro y, en mayor abundancia, cerámica romana de cocina y T.S. Hispánica y Subgálica, así como fragmentos de cronología visigoda” *(Alcalá del Júcar: Piedra, tierra, agua y sus gentes. Gregorio López Sanz)

Por lo tanto podríamos decir que Las Eras fue un importante oppidum que pervivió durante época ibérica, romana y visigoda, aún sin saber detalles por no haber sido estudiada científicamente.

Un aspecto que no puedo dejar de mencionar, aunque soy consciente de su poca entidad científica, es la aparente relació que veo en su topónimo romano de Bigerra y en el actual de Las Eras (es una observación mía). Tienen una cierta similitud o paronimia: "Big-erra" y "Las-Eras". Podría ser que la criba de haber pasado por su denominación en árabe, hubiera dado lugar a la actual. Ahí lo dejo.

Bigerra. Las Eras (Alcalá del Júcar), sobre las hoces del río Júcar.

Por esto pensamos que la mejor candidata a sostener la ubicación de Bigerra es este yacimiento arqueológico de Los Villares (Las Eras, Alcalá del Júcar).

Aproximación geográfica

El río Júcar sirvió de separación entre el sur de los celtiberi y el norte de los bastitani, a la altura de La Manchuela. A 30 kms al este del río, se situaría la Salaria bastitana, y a 16 kms al oeste la Urcesa celtíbera.

Desde donde el río Júcar desvía su dirección de noreste-suroeste a norte-sur, a la altura de Alarcón, empezaría una línea que marcaría el límite noroeste de los bastitani desde ese punto hasta el río Guadazón, quizás cerca de donde se junta éste con el río Cabriel. Aquí cerraba el territorio más al noroeste de los bastitani la ciudad de Pucialia.

El noroeste de los bastitani lo cubriría el territorio de su vecina Túrbula, de la que hablaremos en posteriores artículos.

En la curva del río Júcar donde vuelve a cambiar su dirección de norte-sur a oeste-este, fue la zona donde se encontraban los límites de los celtiberi, los bastitani y los oretani. Las ciudades que limitaban entre sí entre ellos eran Urcesa de los celtiberi, Saltiga de los bastitani y Libisosa de los oretani. Esta parte del río Júcar queda ya dentro del territorio de los bastitani, y a partir de él hacia el sur las ciudades que se encontraban eran todas de estos, hasta llegar a las ciudades de Basti (Baza) y Acci (Guadix) que serían las más distantes de esta “región”.

El de estas ciudades es un territorio bastante llano, en el que la diferenciación orográfica se da básicamente en los dos ríos, Cabriel y Júcar.

Territorio ibérico, territorio romano

Lo que sabemos sobre territorios ibéricos nos indicaría que, en el de estas tres ciudades debería haber habido una ciudad principal que lo controlara, aunque aquí observamos la posibilidad de que convivierna 2 o 3 de ellas al mismo tiempo. Sin estudios arqueológicos que nos informen de la cronología arqueológica, no podemos aventurarnos a aclarar esta incógnita.

Los expertos hablan de la localización de la ceca monetaria ibero-romana de Ikalosgen o Ikalesgen en La Manchuela, debido a que es donde mayoritariamente se han encontrado monedas de este tipo, y se la suele identificar con Iniesta. Esto podría ser cierto, aunque también podría localizarse igualmente en lugares arqueológicos próximos.

Quizás, en época ibérica pudo haber una ciudad principal, y otras también grandes pero secundarias, o quizás los territorios que pertenecían a estas ciudades fueron más pequeños que los de sus vecinos. En el primer caso comprendería una superficie de unos 2200 kilómetros cuadrados, y en el segundo de entre 400 y 900 kilómetros cuadrados cada uno.

Los topónimos más antiguos de los que estamos manejando serían Bigerra, al aparecer como tal nombrado por Tito Livio a comienzos del S III a.C. en plena 2ª Guerra Púnica; e Ikalosgen, que aparece como ceca ibero-romana entre finales del S II a.C. y primera mitad del S I a.C.

Así que ante las variables de datos que conocemos, aún no podemos calibrar con seguridad cuál fue geográficamente la realidad prerromana en esta zona.

Conclusiones

Estas tres, ciudades hispano-romanas, Pucialia, Salaria y Bigerra, junto a Túrbula, son la que ocupan la zona norte de la región bastitana, según podemos recoger de la información que nos ha llegado de la Geographia de Ptolomeo (S II d.C.).

Esta zona es el territorio comprendido por los ríos Cabriel y Júcar, y es limitado por las cordilleras Ibérica por su parte sur y Bética por su parte norte.

Fueron poblaciones ibéricas que se adaptaron a la sociedad romana, hasta el punto que Salaria quizás llego a ser una colonia, es decir, una ciudad de primer orden romana.

Con la posible identificación de estas tres ciudades, cerramos el círculo de territorios ibero-romanos que rodeaban el territorio de lo que hoy es aproximadamente la comarca de la Tierra del Cabriel y el Magro. Las recordamos: estas tres ciudades al oeste-suroeste, Lobetum al noroeste, Xelin al norte, Edeta-Saguntum al noreste, Menlaria al sureste y Aras al sur.

Una vez concluida la descripción del interior del territorio ibérico y romano que comprendía aproximadamente lo que hoy es la comarca de la Tierra del Cabriel y el Magro, así como los territorios que la rodeaban, en los próximos artículos que vamos a publicar explicaremos qué pueblos iberos habitaron la comarca y los identificaremos.

Bibliografía:

*(“Huellas de la arqueología en la localidad de Cenizate” por Esteban Gómez Villena)

*(“Alcalá del Júcar: Piedra, tierra, agua y sus gentes”. Gregorio López Sanz)

Autor: Javier Jordá Sánchez

* Agradecería que quienes utilizasen estos datos para sus publicaciones propias, expusiesen de dónde han sacado los datos, ya que es un trabajo de investigación del autor.