RAFAEL BERNABÉU, ENCAUSADO Y VECINO DE LA REQUENA DE 1938. Por Víctor Manuel Galán Tendero.

                

                El gesto de aprecio vecinal.

                Un 19 de febrero de 1938, cuando se estaban librando los últimos combates de la durísima batalla de Teruel (tan importante de cara a la suerte de la Requena republicana) la Unión Republicana, el PSOE, las Juventudes Socialistas Unificadas, la CNT y las Juventudes Libertarias se adhirieron a lo expresado por el Consejo Municipal. Rafael Bernabéu López no era enemigo de la República. Pese a que la instrucción no daba mucha importancia a los avales políticos, por la facilidad con la que se dispensaban según su entender, al maestro del Grupo Escolar Marcelino Domingo también lo apoyaron sus compañeros Quintín Saiz Zarzuela, Alejandro Sáez Giménez, Sara Menéndez Alcón, Iluminada Saiz Casero y Juan Casero Cava el 25 del mismo mes y al día siguiente Maximiliano Iranzo Gil, figura de peso local del Partido Republicano Radical Socialista, convertido en 1934 en la Unión Republicana.

                Verdaderamente, la sociedad de Requena se puso al lado de su cronista, mentor, educador y vecino en unos momentos difíciles. Desde la Subsecretaría del Ministerio de Instrucción Pública y Enseñanza, Delegación General de Primera Enseñanza (con sede en Barcelona, entonces capital de la República), se inició un proceso contra él. Se habían recibido denuncias fundadas sobre su conducta y se puso su caso en manos del director provincial de Primera Enseñanza.

                Los cargos.

                De momento, el 14 de febrero, se le suspendió de empleo y sueldo como director de la Escuela de Artes y Oficios de Requena, además de incoarle un temible expediente de depuración.

                Dos días más tarde se le formularon al encausado las preguntas, al que se le dio un plazo de tres días para contestar. Indiscutiblemente, las autoridades republicanas estaban empeñadas en mantener la disciplina en la retaguardia.

                Se le planteó por escrito su adscripción a partidos políticos y sus motivos, su actitud en las elecciones del 16 de febrero de 1936, sus manifestaciones de desafección al régimen y el nombramiento de catedráticos destituidos del Instituto como docentes en la Escuela de Artes y Oficios.

                El encargado de recibir sus respuestas fue el inspector José Pechuán Ponciano, maestro nacional y padre de cuatro hijos que había tenido que solicitar en 1929 matrícula gratuita para los estudios de bachillerato elemental de su hijo José en el Instituto de Requena. Creía en la educación como medio de superación de las diferencias sociales. A él se dirigió Rafael Bernabéu como compañero y amigo por razones que iban más allá de lo protocolario.

                Sus respuestas nos iluminan sobre algunos aspectos de su vida y de su manera de pensar, sobre la España de la difícil década de 1930.             

                Los años de la República.

                En este momento histórico de gran efervescencia social y cultural, el entonces maestro Rafael Bernabéu ejerció de tal en la soriana localidad de Villálvaro, hoy en día apenas poblada y dependiente del municipio de San Esteban de Gormaz.

                Perteneciente a la Asociación Nacional del Magisterio Primario, entró en contacto con las grandes figuras provinciales del Partido Republicano Radical Socialista, de fuertes convicciones laicistas, como el diputado Benito Artigas Arpón y el gobernador civil Francisco Puig Espert.

                Artigas destacó en la organización de los trabajadores sorianos durante la Monarquía, captando el aprecio de Antonio Machado. Elegido varias veces diputado, formó durante la guerra el Batallón Numancia y murió exiliado en México.

                El valenciano Puig fue un intelectual que formó parte del Centro de Cultura Valenciana, de la Juventud Nacionalista Republicana y de la Masonería. Desempeñó el cargo de gobernador civil de Soria entre el 30 de diciembre de 1931 y el 6 de noviembre de 1932. Durante la guerra llegó a dirigir el Instituto de Enseñanza Secundaria de Elche y también falleció en el exilio, en Francia.

                A Bernabéu le confiaron la intervención de la candidatura izquierdista en Villálvaro en dos periodos electorales, según decía que constaba en el Comité Ejecutivo de Requena.

                Antes de la Guerra Civil, añadimos nosotros, ya había comenzado a elaborar su Historia de Requena. Aquí fue destinado en 1935.

                Ante la crisis de 1936.

                Aunque consignó no participar en organizaciones políticas por el desaliento que le producían las divisiones entre los republicanos y su interés por las actividades culturales, dijo afiliarse el 13 de febrero de 1936 a la Unión Republicana, la sucesora del PRRS.

                El triunfo del Frente Popular no le disgustó, pue se sumó junto al médico José González y otros a la Manifestación por el llamado Rescate de la República. Días después aceptó el encargo de los concejales de Izquierda Republicana para hacer un informe histórico-crítico para la devolución al municipio de los Montes Blancos, caballo de batalla del progresismo local, que pasó a Agricultura en un momento de renacer de los proyectos de reforma agraria.

                En él pesó el sentimiento de haber sido víctima del caciquismo cuando quiso acceder al Instituto-Escuela de Valencia y a la sección preparatoria del de Requena, dirigida por Luis M. Rubio.

                Cuando estalló la Guerra Civil, momento de gran violencia, dijo no sufrir los cacheos ni las detenciones de las gentes de dudoso republicanismo. En un momento de fuerte hegemonía anarquista, solicitó su ingreso en la CNT. Más tarde, cuando el poder ácrata entrara en declive, se le afiliaría automáticamente a la socialista FETE.   

                En la Requena revolucionaria.

                Rafael Bernabéu ya era una figura respetada por aquel entonces. Las Juventudes Socialistas Unificadas y las Libertarias le encargaron cooperar en la reorganización de la Escuela de Artes e Industrias (u Oficios), fundada en 1910. El 25 de enero de 1937 se le encomendó su dirección.

                En la Memoria del curso de 1936-37, fechada el 10 de septiembre de 1937, informa que el establecimiento tenía tres grupos o cursos sucesivos, con 232 alumnos matriculados. Se interesó por la admisión de los mayores de trece años y por la divulgación de la Geografía, la Historia y el Arte.

                Blasonó de carecer de retribución, conseguir del Estado la subvención de 3.000 pesetas para el establecimiento y de colaborar con la Dirección de Bellas Artes. Durante este tiempo también fue profesor especial y gratuito de música y canto del Instituto, destacando en la organización de coros.

                En estos momentos se hace difícil verlo como un enemigo de la República en guerra y sus palabras contra los mercaderes de la integridad nacional parecen dirigidas contra los alzados el 18 de julio.

                El ambiente de 1938.

                Como es bien sabido, dentro del campo republicano estallaron importantes disensiones durante el conflicto. El 17 de junio de 1937 los anarquistas fueron desplazados de los cargos de responsabilidad de Requena, pese a las protestas del Sindicato Único de Oficios Varios, y el 9 de septiembre se ordenó que desalojaran el Carmen junto a los ugetistas afines. Se procedió contra los libertarios el 14 de octubre bajo la acusación de difundir propaganda crítica con el gobierno de Juan Negrín, en un momento en el que el traslado de la capital de la República a Barcelona completaba la nueva hegemonía republicano-comunista.

                En este momento de fuerte tensión militar, coincidiendo con la batalla de Belchite, la llegada de refugiados hizo todavía más angustiosos los problemas de abastecimiento. Imponer la disciplina se convirtió en un imperativo.

                Fue entonces cuando se tomó buena nota del nombramiento por Bernabéu de dos profesores del Instituto, a 25 de noviembre de 1936, para ejercer la docencia en la Escuela, Juan Grandía y Luis María Rubio, de simpatías conservadoras.

                Se reconoció que los había admitido por amistad, lo que nos dice mucho de la manera de sobrevivir en aquellos tiempos, pero los cesó el 13 de febrero de 1938 a instancias de la superioridad.             

                La sentencia.

                No obstante, ello no le evitó a don Rafael tan amargo trago. Con su esposa padeciendo una enfermedad larga y costosa, su salario de 4.000 pesetas anuales (el equivalente de unos 9.600 euros) se le quedaba muy corto, cuando un solo kilo de garbanzos llegaba a las 2´07 pesetas (4´95 euros) con racionamiento. La suspensión de empleo y sueldo era un drama, y la amenaza de expediente algo peor.

                A 27 de febrero el inspector Pechuán dejó el castigo en la citada suspensión, pero con una serie de comentarios sobre la persona de Bernabéu muy elocuentes. Es probable que actuara movido por amistad a él, aunque dentro del organigrama rector.

                A 1 de marzo se consiguió que la cosa quedara en inhabilitación de cargos directivos en lo sucesivo. No era poco.

                Las razones.

Indiscutiblemente, se apreciaba el altruismo y el amor a la cultura de Rafael Bernabéu. También se reconocieron su anticlericalismo y su incorporación a la CNT para cooperar. A nivel republicano, a los anarquistas se les habían cortado las posibilidades de retornar al gobierno, y convenía diferenciar entre cooperación circunstancial y convicción ideológica. Por otra parte, la incorporación de Grandía y Rubio era ya algo conocido. ¿Por qué entonces mover pleito contra él?

                El mismo Pechuán consignó en su respuesta del 27 de febrero su tendencia a promover cuestiones entre los compañeros que dificultaban la unión y su propensión a criticarlo todo. A tenor de lo dicho, es muy probable que la denuncia partiera de alguien próximo en lo profesional, quizá envidioso. Vamos que no gustaba su temperamento independiente e irónico, perceptible en algunas de sus futuras Estampas requenenses, a las autoridades del tiempo crítico que lo tocó vivir, especialmente cuando desde el círculo de Negrín se insistía en prolongar una guerra cada vez más difícil de ganar. En distintos trances bélicos de nuestro beligerante siglo XX se ha interpretado el realismo socarrón con el derrotismo, con resultados funestos para sus practicantes.

                Al final se impuso el buen corazón de muchos convecinos, y el ingenio de don Rafael pudo rendir en los años sucesivos nuevas muestras de afecto hacia su querida Requena.

                Fuentes.

                Queremos agradecer la buena disposición del amigo Alfonso García Rodríguez para consultar parte de la documentación citada.

                ARCHIVO DE LA GENERALIDAD VALENCIANA. Expediente de Rafael Bernabéu López.

                ARCHIVO DEL IES UNO DE REQUENA. Carpeta de entradas de 1928 a 1934.

                ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL DE REQUENA. Actas municipales de 1935-36 (2866), 1936-38 (2867 1 y 2) y 1938-39 (2865).

                MEMORIA DEL CURSO 1936-37. Redactada por Rafael Bernabéu López.