Requena años cuarenta, el problema escolar. Por Mª Carmen Martínez Hernández.

 

1.     El problema de las construcciones escolares en los años cuarenta en España.

La dictadura de Primo de Rivera  (1923-1930) implicó una aceleración en las construcciones escolares pero no solucionó el problema escolar. La República (1931-1936/39) aplicó una política educativa de graduación de las escuelas que favorecía la reforma escolar, pero no todas las ciudades dispusieron de las estructuras adecuadas, lo que dificultó su implantación[1]. El paso del modelo de escuela unitaria a escuela graduada fue de los más importantes en la historia de la educación, implicaba nueva mentalidad, nuevos métodos, nuevos materiales didácticos y, sobre todo, nuevos espacios, era necesaria la construcción de edificios ad hoc[2]. Durante los años de la República se realizaron importantes inversiones en la construcción de escuelas, si bien disminuyeron durante la guerra civil. En estas fechas surgió el primer plan de construcciones escolares que fijaba en 27.151 las escuelas que necesitaba el país, además de las que ya estaban, objetivo que no pudo cumplir, pero si se construyeron unas 15.000[3].

Los años del primer franquismo (1940-1953) no fueron pródigos en construcciones escolares, pese a que el Nuevo Estado tenía clara conciencia de la importancia educativa[4], manifiesta en la Ley de Educación Primaria de 1945. La coyuntura económica fue durísima, pero la razón fundamental, siguiendo a Emilio Lázaro Flores, de la escasez de construcciones escolares radicó en que, inicialmente y según el artículo 17 de la citada ley, la misión del Estado era la de estimular la creación de escuelas, solo las crearía por sí mismo en caso necesario. Un pasivo papel que parece haber abandonado en la Ley de l8 de noviembre de 1949.

La década de los cincuenta fue diferente. De 1951 a 1955 hubo una cierta actividad, pues se considera que se crearon 5.573 escuelas oficiales, sobre todo a partir de la Ley de Construcciones Escolares de 2 de diciembre de 1953. En esta ley, marcadamente descentralizadora, el Estado se reservó un terreno de actuación que pudo suponer una cuarta parte del volumen de inversión. La Ley pretendió proporcionar organismos de gestión adecuados y rápidos y dotar de medios económicos en proporción suficiente, objetivo que no se alcanzó hasta 1956, con la habilitación de 2.500 millones de pesetas para un nuevo plan de cinco años. Que el problema de las construcciones escolares fuese abordado por primera vez por ley, reveló un reconocimiento formal de su importancia y un cierto propósito de resolverlo con una perspectiva nueva. Sin embargo, a la ley de 1953 le faltó el respaldo económico, que no llegó hasta 1956. A partir de 1957 se iniciaron los grandes planes de construcciones escolares[5], si bien el déficit crónico de escuelas en España sólo se resolvió en la década de los 70.

2.     Los ayuntamientos y la hacienda municipal.

Al dejar la Ley de 1945 la construcción de escuelas a la iniciativa municipal es necesario fijar la vista en la situación de la  hacienda de los municipios, en esos años, para vislumbrar las posibilidades reales de los gestores requenenses, en muchas ocasiones enfrentados a la reiterada “desatención por parte de los poderes públicos centrales”, como señala Víctor Galán para otras épocas[6].

El Nuevo Estado si fue pródigo en la promulgación de un conjunto legal de   fueros y Principios del Movimiento y otro tipos de  leyes Fundamentales, pero quedan fuera de ese conjunto de leyes aspectos importantes de la organización del Estado como fue la Administración Local. La organización local quedaba lejos de los principios del liberalismo democrático, cuando aparece la Ley de Bases de Régimen Local de 1945 su estructura general, y muchos de sus fundamentos estaban  inspirados en el pensamiento municipalista, de hecho no difieren esencialmente de los del Estatuto de 1924, sin embargo todo ha cambiado completamente, en cuanto al sentido general del entendimiento de esta institución y del Alcalde. En el fondo ha habido un profundo cambio en la concepción del municipio, la articulación legal revestida de retórica, de ambiciosas declaraciones en los preceptos, quedó vacía al fallarle el nervio de la regulación centrado en el Alcalde, que volvió a un papel semejante al del corregidor decimonónico[7].

La reforma de la Ley de Bases de 1945, y las disposiciones posteriores hasta 1957, generaron un régimen local provincializado, ya que la provincia fue la pieza clave del sistema, pero este peculiar sistema inicial se vio pronto desfigurado por diversas disposiciones posteriores, que alteraron la normativa inicial, y el régimen local fue sometido a una “implacable estatización”[8]. Los gobernadores civiles actuaron como directores y coordinadores de la administración local, constituyéndose, en definitiva, como la máxima autoridad en cuanto al gobierno y la administración provincial. Desarrollaron un papel fundamental entre el poder central y el local[9], puesto que si bien impusieron las disposiciones del gobierno de Madrid, también es cierto que transmitieron los problemas locales a la capital, y en los informes que emitieron, o en las memorias redactadas desde el Gobierno civil, manifestaron ser buenos conocedores de la problemática provincial[10]. Una de sus tareas primordiales a comienzo de la década de los cuarenta fue la de controlar ayuntamientos y diputaciones, órganos fundamentales de la administración local[11]. Y uno de los medios fue a través la hacienda local, ·víctima de la subsidiariedad de lo local a lo estatal que convertía la estructura presupuestaria municipal e incluso la contabilidad en instrumentos para el control político y administrativo” de los municipios[12].

En el primer franquismo, se redujo la escasa capacidad económica del gobierno local, a la vez que  se fue descargando, sobre la administración local, un conjunto de funciones cedidas y de atención obligatoria, pero sin los correspondientes recursos, exigiendo además una estricta ortodoxia presupuestaria, con la obligación de presentar ejercicios económicos equilibrados[13]. El modelo financiero era el mismo que el del Estatuto municipal de 1924, ya con una rígida estructura en cuanto a los ingresos, pero entonces se agravó por la inflación en la que estaba sumergida la economía española, agudizada por la masiva emisión de deuda pública que pretendió paliar la escasa recaudación, “lo que convertía la inflación en el más agresivo de los impuestos las entidades locales por el contrario les estaba muy limitado el endeudamiento”. Entre 1940 y 1945 el ingreso municipal se sustentó sobre sanciones previstas en el Estatuto municipal: derechos y tasas; cuotas recargos y participaciones en impuestos estatales; y la imposición municipal. Entre las tres se ingresó un  del 80% del presupuesto, con ello pocas entidades locales pudieron financiarse siguiendo el exclusivo rendimiento de sus propiedades[14], menos aún el ayuntamiento de Requena, que carecía de bienes propios, si bien pudo contar con los derechos y tasas por prestación de servicios municipales, el único capítulo con el que las hacienda municipales hicieron frente a la inflación sin desplomarse. Unos datos significativos a la situación de las haciendas municipales, para una mejor comprensión de la situación del municipio de Requena,  nos la brinda el profesor García Añoveros, quien señala que “entre 1940 y 1245 los presupuestos municipales crecieron en torno al 50% de media, mientras que los precios de hicieron en un 73%[15].

La reforma de las Hacienda Locales de 1953, conllevó la modificación de la imposición provincial, reorganizando sus Haciendas conforme a las bases 48 y 51 de la Ley de 1945, para cubrir sus necesidades ordinarias y dotarlas de los medios precisos, para atender la cooperación municipal[16]. La reforma financiera de 1953 cambió el panorama provincial de forma radical, una nueva vida se inició en la esfera provincial, que pasó a ser la pieza clave del régimen local español[17]. A partir de ahí  cambió también la vida municipal en cuanto que la cooperación con las diputaciones provinciales facilitó el desarrollo del equipamiento municipal en infraestructuras.

3.     La situación del Ayuntamiento de Requena en los años cuarenta, las inversiones escolares.

El municipio de Requena careció de bienes propios y no tuvo aprovechamientos comunales, ni municipalizado ningún servicio, por lo que su presupuesto se alimentó  de impuestos y arbitrios, por todo ello su situación económica, en términos normales, nunca fue exuberante. El Ayuntamiento consideró que la riqueza de los habitantes era limitada continuamente por los agentes atmosféricos de una parte y por fluctuaciones del mercado, por otra. Sin embargo desde 1939 a 1942, debido a la cosecha del vino y su elevado precio, y al impuesto sobe Productos de la tierra, hubo gran superávit en la contabilidad municipal de Requena . Pero en 1943 se inició una bajada de precios, unido a las heladas y el pedrisco de 1944 que redujeron el volumen de la cosecha, la exagerada disminución del precio originó retracción de las ventas, factores que influyeron en la disminución de ingresos. No obstante la hacienda municipal fue, finalizando 1944, sino floreciente, cuanto menos resultó satisfactoria y la administración del presupuesto se  había desenvuelto con toda normalidad. En 1947, la principal riqueza de Requena, que era el vino, fue sustraída a los efectos fiscales municipales por disposiciones derogatorias emanadas del poder público[18].

No es este el lugar para hablar en detalle de los presupuestos municipales ordinarios y su gestión en los cuarenta, sirvan únicamente de referencia orientativa y comprobante del obligado equilibrio presupuestario impuesto a los municipios. Los gastos que en 1940 y 1941 fueron parecidos, aumentaron considerablemente los dos años siguientes -1942 y 1943- para volver a descender entre 1944 y 1946. Los tres últimos años de la década volvieron a incrementar los gastos. Los datos siguientes lo patentizan más claramente.

Ingresos y gastos del Presupuesto Ordinario del Ayuntamiento de Requena 1940-1949[1].

 

 

Las obras públicas fueron uno de las cuestiones de mayor relevancia en el municipio e implicaron inversiones importantes. Las obras escolares estaban incluidas en ellas.  En 1944 el Ayuntamiento invirtió en obras escolares el 14,80 % del presupuesto de las obras públicas, el año siguiente fue muy pobre en esta materia, pero ya en 1946 hubo una mejora en la inversión en instrucción pública primaria con un 18,21 %, y subió en los años sucesivos de un 25,83% en 1947 a un 46,56% en 1948.

Inversión del Ayuntamiento de Requena en obras públicas y en construcciones escolares.

El desglose anual de gastos fue el siguiente:

4.     Las escuelas de los años cuarenta en Requena. Existencias y necesidades

En Requena, siguiendo a  Alfonso García,  ya se había intentado la graduación escolar, pero no se hizo efectiva al no haber grupos escolares que facilitasen la agrupación de varias escuelas graduadas. En 1937 hubo un segundo intento, se aprovechó la incautación del Colegio de la Consolación, del Asilo y del Convento de los Dominicos dado que eran edificios lo suficientemente grandes para albergar cinco o seis aulas. Cada uno podía constituirse en un grupo escolar que agrupase las escuelas dispersas por el pueblo. El resultado fue que en 1938 en Requena ciudad hubo catorce escuelas graduadas, repartidas en dos grupos escolares: siete en el G.E. Marcelino Domingo, ubicado primero en el edificio del Asilo y trasladado posteriormente al ex convento de los Dominicos; y siete en el G.E. Ferrer y Guardia, sito en el que había sido convento y colegio de La Consolación. El casco urbano contó, además, con seis escuelas unitarias (cuatro de niños y dos de niñas), tres en el barrio de Las Peñas, en las calles Libertad y Pozo de la Nieve, y otras en el colegio Hermanos López. Los párvulos contaban con cuatro escuelas. Y en las aldeas, ocho de ellas (El Pontón, La Portera, Casas del Río, Campo Arcís, Casas de Eufemia, Los Isidros, San Juan y El Rebollar) tuvieron dos escuelas unitarias cada una, una para niños y otra para niñas. Y otras diez aldeas (Hortunas, Los Pedrones, Los Duques, Los Ruices, el Derramador, Los Cojos, Roma, Barrio Arroyo, Calderón, Villar de Olmos) contaron con una escuela mixta. San Antonio se había segregado de Requena en aquellas fechas, pero tenía dos escuelas unitarias de niñas y dos de niños[19].

La educación graduada si fue algo que se planteó el Ayuntamiento a lo largo de la década de los cuarenta, pero su solución no llegó hasta la construcción del Grupo Escolar Alfonso X en 1954. La devolución de los bienes incautados a las órdenes religiosas durante la República comenzó en la zona nacional antes de finalizar la guerra. En los primeros meses de la posguerra se devolvió a las órdenes religiosas los edificios ocupados por las escuelas graduadas y, ante la falta de edificios adecuados se volvió a las escuelas unitarias dispersas por la ciudad. Resultado de ello fue el cierre de seis escuelas públicas en Requena ciudad. Pero el Colegio de la Consolación reabrió sus puertas y a él asistieron muchas de las alumnas que habían ido a las escuelas públicas hasta 1939. El Colegio contó con dos escuelas de párvulos, una unitaria de niños y tres unitarias de niñas[20].

El cuadro relativo al censo escolar de Requena y sus aldeas, siguiendo el padrón municipal para 1949, elaborado por Alfonso García, clarifica de un golpe de vista el estado del número de escuelas que había y cuantas debía de tener el municipio. Según el Censo escolar de 1949 existía el mismo número de escuelas y había el mismo número de maestros que en 1942, pero menos que en 1939 al acabar la guerra, sin embargo finalizando la década de los cuarenta la población de Requena alcanzó el mayor número de habitantes de su historia. El déficit de escuelas y maestros fue importante. En el término municipal de Requena faltaron veinticuatro[21] escuelas, situación a la que se sumaron el estado de los locales para escuelas[22], que implicó la necesidad de crear treinta y un locales, y la escasez de casas vivienda para maestros[23], siendo necesarias treinta y nueve. Todo ello nos permite entender la preocupación que el municipio mantuvo a lo largo de la década de los cuarenta sobre el problema escolar.

Además de las escuelas públicas nacionales, la primera enseñanza se completaba con la enseñanza privada, de la cual, legalmente autorizada existía únicamente el Colegio de las Hermanas de Nuestra Señora de La Consolación. Dedicado la primera enseñanza, pero su especialización se hallaba en labores del hogar, en artes y artesanía manual y estudios propios para dar a la mujer una cultura media general. También estaban el Colegio de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María y el Colegio apostólico dominicano, colegio de marcado carácter religioso, privado y vocacional. Del primero se reconocía su meritoria labor de enseñanza, y en el segundo los Padres Dominicos tenían establecida fundacionalmente una clase nocturna popular y gratuita y se hace constar la “meritoria labor que realizan en su clase popular y gratuita de adultos”[24].

5.     La cuestión escolar vista por el Ayuntamiento.

La educación primaria fue considerada por las autoridades como una cuestión vital, en ella intervenían tanto las autoridades administrativas, como la eclesiástica y la académica, más la Junta Local de Educación Primaria. Unas y otras se ocupaban en Requena de solucionar el problema escolar que el Ayuntamiento, en 1944, reconocía era de “gran envergadura e importancia, así en lo económico como en lo social y educativo”[25]. Tres años después, en 1947 el problema escolar seguía siendo “uno de los más agudos” a resolver[26], si bien en líneas generales el Ayuntamiento consideraba que la educación primaria, tanto de niños como de niñas, en cuanto al número de escuelas y de maestros, estaba bien atendida. No así en cuanto a los locales de las escuelas y casas para maestros.

El problema escolar no era el mismo en las aldeas como  en la misma Requena, aquellas estaban mejor dotadas de equipamiento escolar, esto se debió a que en el año 1934 el Ayuntamiento de Requena se acogió a los beneficios del Decreto de 15 de junio de 1934 y se construyeron, con la subvención nominal del Estado, locales-escuelas en diversas aldeas del término, entre las que figuraron San Juan, San Antonio, Casas de Eufemia, Campo Arcís, El  Rebollar y otras varias con sujeción a los proyectos que elaboró el arquitecto escolar don José Cort Botí. Razón por la cual las aldeas contaban con locales magníficos, sólidos y bien orientados, circunstancia que unida al suministro de material escolar que realizaba el Ayuntamiento hizo que, iniciada la década de los cuarenta, las escuelas se encontrasen bien dotadas y la labor del maestro se verificase normalmente y con provecho. Tampoco era lo mismo en cuanto a los locales de las escuelas y las casa para maestros[27].

El problema escolar en Requena, en 1944, era inverso respecto a las aldeas, éstas parecían estar mejor dotadas, debido a las realizaciones en la década de los treinta, pero el alojamiento de los maestros era más problemático[28]. Requena tenía mayores posibilidades de alojamiento a los maestros, siendo más fácil obtener alquileres que en las aldeas, en cambio, los locales de las escuelas, salvo pequeñas excepciones, eran deplorables. Al finalizar los cuarenta la situación siguió siendo la misma. En Requena, la mayor deficiencia se refería a las casas-habitación para alojamiento de los maestros, había tres casas habitación para los maestros propiedad del Ayuntamiento, incluidas las dos recientemente construidas, hubo que recurrir a locales que alquiló el Ayuntamiento, no todos con la capacidad necesaria ni con las condiciones que el decoro del maestro exigía. No obstante el problema tuvo una más fácil solución, porque o bien se indemnizaba al maestro en tal concepto o podía disponer de casa alquilada por el Ayuntamiento con más facilidad y en mejores condiciones que las aldeas. Aunque esto acarreó otros inconvenientes de tipo económico, puesto que con los alquileres que se pagaron podrían haberse construido todas las casas necesarias y en las mejores condiciones higiénicas y de comodidad. Los demás aspectos como el material, calefacción, etcétera fueron atendidos en las escuelas de Requena[29].

El Ayuntamiento asumió las deficiencias como un lastre que arrastraba Requena desde hacía tiempo, pero que no era imputable a quienes regentaban los cargos de la administración municipal en aquel momento de 1944, porque derivaba desde 1935, año en el que la Municipalidad requenense realizó un gran esfuerzo económico y construyó los locales-escuelas anteriormente referidos, pero lo hizo contando con la subvención del Estado. Lamentablemente, a pesar del tiempo transcurrido y aunque desde 1939 se realizaron las oportunas gestiones y trámites, lo cierto era que hasta la fecha el Ayuntamiento de Requena no había percibido nada en tal concepto. El total de las subvenciones ascendió, aproximadamente a las 100.000 pesetas, cantidad que siguieron reclamando puesto que con ellas, más las aportaciones municipales, se habrían construido las casas habitaciones para los maestros que eran necesarias[30].

En el año 1944 el Ayuntamiento invirtió en la cuestión escolar un total 95.501,89 pesetas, que supuso el 14,80% de lo invertido en obras públicas. Y se invirtieron del siguiente modo: 965,1 pesetas  en las obras de reparación de la escuela de la calle Hermanos López; 3.684,00 pesetas en las obras de reparación en la escuela de la aldea de San Antonio y honorarios del Arquitecto por confección del proyecto de las casas para maestros; 13.079,80 pesetas en la terminación de las obras de dos casa para los maestros de la aldea de Campo Arcís; 6.886,10 pesetas en la reparación, limpieza, pintura, etc. de varias escuelas de la Ciudad  y aldeas; 70.886,89 pesetas en la construcción de escuela unitaria y casa para el maestro en Requena[31].

En 1944 el Ayuntamiento ya tenía claro que la solución del problema escolar en Requena pasaba por la construcción de dos grupos escolares, “lo exigía la importancia de Requena en su conjunto, y la graduación de la enseñanza sin olvidar que la más elemental pedagogía impone tal sistema en el aspecto educativo”. Pero esto no se vio como algo rápido, porque para la construcción de los grupos escolares no había suficientes recursos económicos, el presupuesto de ejecución ascendía a 990.898,04 pesetas, cantidad que excedía las posibilidades económicas del municipio, por lo que el Ayuntamiento decidió que la construcción de los grupos escolares la realizara el Estado vía subvención municipal. Para 1945 elaboró un plan de construcciones de casa-habitación para maestros en las aldeas y de su ejecución salieron dos casas para los maestros de Campo Arcís, otra en la aldea de Barrio Arroyo y una escuela unitaria con casa habitación aneja para el maestro en Requena.  Y tuvieron previsto continuar con el plan en 1945 para que los maestros pudiesen vivir dignamente.

En 1946 el Ayuntamiento contó con terrenos apropiados para su emplazamiento y dos proyectos, de los que era autor el arquitecto escolar don José Cort Botí, pero su importe seguía excediendo las posibilidades económicas del municipio, en consecuencia el Ayuntamiento debía acogerse a los beneficios que concedía la legislación vigente en la materia educativa para poder ejecutar las obras por el Estado con la subvención o aportación económica correspondiente del municipio. La envergadura del asunto exigió un detenido y juicioso estudio. Todavía, en 1946, el Estado adeudaba a la Municipalidad requenense las 100.000 pesetas por construcciones escolares, la anualidad transcurrió sin que se hubiese devuelto un solo céntimo. Por lo demás, el Ayuntamiento siguió la trayectoria trazada en cuanto a la instrucción pública atendiendo la mejora de los locales-escuelas, cuidando de las casas-habitación para los maestros y verificando el suministro de material escolar, así como leña para la calefacción etcétera. Labor que fue mejorada en la anualidad de 1946[32]. Este año los gastos de reparación, limpieza y pintura de varias escuelas, tanto en la ciudad como en las aldeas ascendieron a 28.200,75 pesetas, cantidad muy superior a la de 1945 que había sido de 6.491,65 pesetas.

En 1947, año de promulgación del Estatuto del Magisterio Nacional Primario, el Ayuntamiento abordó la solución del problema escolar para completar la obra de dotar a todas las aldeas de su adecuado y pedagógico local escuela y su correspondiente casa habitación para el maestro. Aquel año, aldeas del término como Campo Arcís y Casas del Río contaban con magníficos locales y excelentes casa-habitación, en San Juan se habían construido locales-escuelas y se estaban terminando las casas para maestros. También San Antonio tenía locales de nueva construcción y en marcha la subasta para cuatro viviendas para los maestros[33]. Los gastos de mantenimiento de escuelas, tanto en Requena como en las aldeas, ascendieron a 65.576,06 pesetas. Pero el problema escolar de Requena había de ser visto y resuelto en su conjunto porque el ensanche y el crecimiento de la población, más la adaptación legal y la orientación facultativa moderna así lo exigieron. Al finalizar 1947, el Ayuntamiento terminó los estudios preliminares del problema e inició los expedientes para la construcción de los dos grupos escolares necesarios. Pero no se solventó el problema económico.

Los municipios tenían tres opciones posibles para financiar las construcciones escolares: a) Construcción por cuenta exclusiva del Ayuntamiento.; b) Construcción por el Ayuntamiento con subvención del Estado y c) Construcción del Estado con subvención del Ayuntamiento. El Ayuntamiento de Requena no tenía potencial económico, carecía de bienes propios y su hacienda se nutría con solo impuestos y arbitrios, razón por la cual se consideró más viable, en lo concerniente a los grupos escolares, el sistema de construcción por el Estado con subvención del Ayuntamiento porque el Estado disponía de facultativos especializados en la materia que dejaría resuelta la parte de proyección y aún la de dirección, con evidente economía de dinero y de tiempo por la abundancia de trámites burocráticos. Además, en la ejecución material por contrata, dirigida por el Estado, podían hallarse también mayores economías. En cambio, para la construcción de casas para maestros, por ser precisamente inversos las razones y fundamentos expuestos, el Consistorio consideró  conveniente adoptar el sistema de construcción por el Ayuntamiento con subvención del Estado. De todos modos, el desarrollo económico para la realización de tan ingente labor, exigió acudir al empréstito por medio del Banco de Crédito local, previa formación y aprobación de los presupuestos extraordinarios correspondientes. La empresa estaba en marcha, el Ayuntamiento actuó convencido de las grandes dificultades que tenía, pero con fe en su resolución. Pretendió dejar a Requena una de las más grandes y trascendentes mejoras de las que estaba necesitada. El Ayuntamiento se esforzó en la resolución del problema, pero también sabía que era necesario contar “con el apoyo necesario en los organismos del Estado[34].

En 1948 se terminaron una casa habitación en la aldea de Casas del Río, dos en la aldea de San Juan y cuatro en la de San Antonio[35]. La inversión en el mantenimiento escolar fue de 26,722 pesetas y los gastos generados por la construcción de las casas-habitación para maestros ascendieron a 252.962,42 pesetas. En su conjunto superaron en mucho lo invertido hasta entonces.

Cuando en 1950 el Ayuntamiento hizo una valoración de la década de los cuarenta, consideró que desde 1939 se había adelantado mucho y sin recurrir a medios extraordinarios, ya que había dotado de casa habitación para el maestro en varios sitios: una en la aldea de Barrio Arroyo; dos en la de Campo Arcís, una para el maestro y otra para la maestra; y en Requena una escuela unitaria de niñas y casa habitación para la maestra. Su balance era que con quince escuelas en Requena (tres de párvulos, seis de niños y seis de niñas) y treinta en las aldeas (diez escuelas mixtas, diez de niños y diez de niñas), con sus respectivos maestros, la educación primaria se atendió debidamente, aunque todavía se notaban algunas deficiencias en cuanto al número. Y se propuso la creación de nuevas escuelas. En Requena se planteó la creación de una escuela mixta en el barrio de La Loma y una de párvulos que se integrarían en su día, en los grupos escolares. En las aldeas se presentó la creación de una escuela en la aldea de Los Pedrones, una mixta en Casas de Cuadra y una mixta en Casas de Soto[36].

El Ayuntamiento de 1950 prosiguió la obra escolar. Se planeó, para un futuro próximo nuevas construcciones de casa-habitación, y se tuvo clara conciencia de que la solución del problema escolar en Requena, capital del término, pasaba por la construcción de dos grupos escolares y diecinueve casas-habitación para los maestros. La solución del problema estaba en marcha[37]. La situación, realmente, comenzó a cambiar en los cincuenta. En 1951 se pudo abrir la escuela unitaria de nueva construcción en la Cuesta de San Julián. En 1952 se inauguraron dos escuelas en Los Pedrones[38] y en 1954, por fin el primer grupo escolar, el Alfonso X.



[1] Alfonso García Rodríguez. La educación en Requena 1539-2003. Requena, 2012,  p. 253.

[2] El modelo de escuela graduada, se introdujo en España de forma experimental en 1898 y pronto se vio que para su difusión se necesitaba la construcción de edificios ad hoc.  En 1935, todavía el 82,4% de las escuelas primarias no eran graduadas. Francisco Martín Zúñiga; María del Carmen  Sanchidrián Blanco. “El paso de escuelas unitarias a escuelas graduadas. Planos de escuelas en Málaga (1879-1916), en La Constitución de Cádiz: genealogía y desarrollo del sistema educativo liberal. Cádiz, 2013, p. 677.

[3] 16.409 escuelas,  según el decreto de  28  de febrero de  1936; 12.291,  conforme a fuentes oficiales de hoy; pero este cálculo debe considerarse bajo, según señala Emilio Lázaro Flores. “Historia de las construcciones escolares en España”, Revista de Educación, 240 (sep-oct 1975), p. 114.

[4] La educación primaria tenía un carácter residual, sin embargo los políticos, que nunca dejaron de ser conscientes del papel de la escuela en el control ideológico de la sociedad, consideraron que la enseñanza primaria, aunque culturalmente sería insuficiente, constituiría la base para el adoctrinamiento y control social. V. Pérez Díaz. Cambio tecnológico y procesos educativos en España, Madrid, 1972, p. 138.

[5] Vid. Emilio Lázaro Flores. “Historia de las construcciones escolares en España”… pp.116-118.

[6] Víctor Galán Tendero. “¿Cómo se han pagado nuestras infraestructuras?”, en Oleana: Cuadernos de Cultura Comarcal, n. 30, (2015), pp.245-286.

[7] J.I. Morillo-Velarde. El Alcalde en la Administración española, Sevilla, 1977, pp. 93-94.

[8] F. Albi. La crisis del municipalismo, Madrid, 1966, pp. 405- 406 y 488-489.

[9] Gaudioso Sánchez Brun. “El mensaje político de los gobernadores civiles turolenses (1936-1961)”, en II Encuentro de Investigadores del Franquismo. Alicante, 1995, I, p. 205.

[10] Problemática puesta de relieve en las memorias anuales de los Gobiernos Civiles según Manuel Ortiz Heras. “El liderazgo de los gobiernos civiles como institución básica de la Administración provincial”, en II Encuentro de Investigadores del Franquismo. Alicante, 1995, I, p. 182.

[11] “El poder local, en este primer franquismo, reproduce el poder central y es desempeñado por personajes de nombres conocidos o ‘notables’”. Matilde Eiroa San Francisco. “Instituciones y poder político en el primer franquismo, en Actas del II Congreso de Historia de Andalucía. Córdoba, 1991. Andalucía Contemporánea. Córdoba, 1996, I, pp. 623.

[12].Damián Alberto González Madrid, Juan Miguel Martínez Lozano. “La hacienda municipal del primer Franquismo (1940-1953)”, en Ayeres en discusión: temas clave de Historia Contemporánea hoy .2008, p. 253.

[13] Martí  Marín i Corbera. “Franquisme i poder local. Contrucció i consolidació dels ajuntaments feixistes a Catalunya, 1938-1949, en  Recerques, Historia, Economía, Cultura, 31 (1979), Barcelona,  pp.41-42 y 51.

[14] Damián Alberto González Madrid, Juan Miguel Martínez Lozano. “La hacienda municipal del primer Franquismo (1940-1953)”, en Ayeres en discusión, pp. 254-255.

[15]  Eso significa que si 1943 los ayuntamientos recaudaron 6.061 millones de pesetas (de las de1953), en 1945 esa cifra se redujo a 5.264. J. García Añoveros et al  Las Haciendas Locales en España, 1940-1965, Madrid, Instituto de Estudios fiscales, 1969, p. 66

[16] Jefatura del Estado, Ley de 3 de diciembre de 1953 sobre modificación de la de bases de Régimen Local  de 17 de julio de 1945. BOE 4 diciembre 1953

[17] En el que se logró mediante “una dotación efectiva y profunda de las fórmulas de autonomía provincial, hasta ahora poco más que platónica, un resultado de gran trascendencia”. Eduardo García de Enterría. Problemas actuales de régimen local. Sevilla, 1986, p. 39.

[18] Archivo Municipal de Requena (AMRQ). Ayuntamiento Nacional de Requena (en lo sucesivo ANR). Memoria del ejercicio de 1944 y de 1947, p.20. El Decreto del Ministerio de Hacienda de 17 de Octubre de 1947 (BOE 350 de 16 de diciembre de 1947) sobre modificación de la Ordenanzas Generales de la renta de Aduanas, afectaba a la exportación de los vinos.

[19] Cf. Alfonso García Rodríguez. La educación en Requena…  pp. 253, 254, 255.

[20] Ibíd.pp.272 y 275.

[21] Según el Censo escolar faltaban 4 escuelas de niños, cuatro de niñas y 2 de párvulos; en las aldeas 2 de niños, 5 de niñas y 6 de párvulos. Alfonso García Rodríguez. La educación e Requena…p.275

[22] Complementario al censo escolar se informa al ayuntamiento de la necesidad de construir “31 locales escuelas, 18 en el casco urbano (7 niños 8 de niñas y tres de párvulos) y 13 en las aldeas: 2 en los Pedrones (una de nueva creación); dos en La Portera, que no había construido escuela pública desde su creación en 1863; dos en El Portón, y una en Los Duques, El Rebollar, Los Cojos, Los Isidros; y una también en Casas de Cuadra, Casas de Soto y en la Loma de Requena, estas tres de nueva creación”.. Alfonso García Rodríguez. La educación en Requena…p.277.

[23]  “Los informes concluyen diciendo que tan urgente como las escuelas era necesario la construcción de 39 viviendas para maestros tanto en las aldeas con el casco urbano donde no existían más que dos. Las únicas que tenía en casa habitación los maestros eran barrio Arroyo campo Arcís dos, Casas del Río 2, Los Ruices, El Rebollar una y Roma” Alfonso García Rodríguez. La educación e Requena…p. 277.

[24] AMRQ Ayuntamiento Nacional de Requena Memoria de los ejercicios de 1944, 1946 p.39 y 1950, s.f.

[25] AMRQ ANR Memoria del ejercicio 1944.

[26] AMRQ ANR Memoria del ejercicio 1947, p. 19.

[27] AMRQ ANR Memorias de los ejercicios de 1950 y 1944.

[28] La ley de educación primaria de 17 de julio de 1945, en su artículo 151 disponía que era “obligación del municipio proporcionar al maestro y su familia vivienda decorosa, capaz y con preferencia próxima al Escuela. En tanto no existan edificios adecuados en número suficiente, propiedad del Estado o del Municipio, para que tal obligación quede cumplida, los Ayuntamientos deberán arrendar por su iniciativa, con cargo exclusivo los presupuestos municipales, las casas necesarias para completar el alojamiento. Si los Maestros prefieren una indemnización, percibirán en cualquier caso con cargo al presupuesto municipal una cantidad en metálico equivalente a tipo medio del precio de los arrendamientos de la localidad”. Jesús González Pérez- “La indemnización por casa-habitación y la Contribución de Utilidades” Revista de administración pública, 18 (1955) p. 207.

[29] AMRQ ANR Memorias de los ejercicios de 1950 y 1944.

[30] AMRQ ANR Memoria del ejercicio 1944. Subvención que apareció en la Gaceta de Madrid por decretos del Ministerio de Instrucción Pública Gaceta número 347 y 127 de 13 de diciembre de 1935 y 6 de mayo de 1936 por los que se concedían las expresadas subvenciones.

[31] AMRQ ANR Memoria del ejercicio 1944.

[32] AMRQ ANR Memoria del ejercicio 1946, p. 39.

[33] AMRQ ANR Memoria del ejercicio 1947, p. 19.

[34] AMRQ ANR Memoria del ejercicio 1947, p. 21.

[35] AMRQ ANR Memoria del ejercicio 1950.

[36] AMRQ ANR Memoria del ejercicio 1950.

[37] AMRQ ANR Memoria del ejercicio 1950.

[38] Alfonso García Rodríguez. La educación en Requena…pp. 282 y 283.