REQUENA SE ENFRENTA AL VOTO DE SANTIAGO. POR VÍCTOR MANUEL GALÁN TENDERO.

 

                Los impuestos siempre han sido una molestia para los contribuyentes por muy santos y loables que fueran sus fines. En la católica Castilla del siglo XVII, que tanto se había distinguido en la defensa de la fe, se libraron intensos combates por motivos tan serios como sagrados. Y no precisamente contra los protestantes.

                A principios del siglo XVII se pusieron en las puertas de las iglesias y monasterios de Castilla carteles que instaban a los labradores a contribuir bajo pena de excomunión al voto de Santiago.

                La tradición sostenía que en la batalla de Clavijo del 844 Santiago Apóstol combatió a favor de las huestes de Ramiro I de Asturias contra los musulmanes. En agradecimiento de su intercesión en la victoria, liberadora del oneroso tributo de las cien doncellas, el rey le ofreció a su iglesia los primeros frutos de las cosechas y de la vendimia. Al final se concretó en el pago de una medida de cereales por cada pareja de ganado de labor que tuvieran los campesinos a favor del arzobispado de Santiago. Este voto se confirmó oficialmente en 1341 por primera vez bajo el reinado de Alfonso XI, gran admirador de Santiago.

                Los estudiosos opinan que semejante narración fue una creación interesada del siglo XII, aunque mucho antes que Gregorio Mayans y otros eruditos la cuestionaran historiográficamente los municipios se mostraron activos en rebajar sus extremos fiscales más hirientes. Ni corta ni perezosa la villa de Requena protestó contra sus excesos ante la Chancillería de Granada, llevando la reclamación en su nombre Diego García de Miñana. Nuestra localidad se integró en la demarcación de pago del Voto Nuevo de Granada, que comprendía Murcia, Andalucía, Badajoz y Castilla la Nueva excepto la diócesis de Sigüenza.

                Tanto los pegujaleros que arrendaban su yunta como los que la tenían debían pagar tres celemines por cada una, el equivalente a medio almud en granos o unos 13´87 litros de grano. Aquéllos eran los cultivadores con poco terrazgo o poco ganado que debían trabajar para otros a fin de sostener a sus familias.

                El siglo XVII había comenzado mal en nuestras tierras, al igual que en otras comarcas europeas. Las autoridades municipales se quejaban con amargura de la adversidad de los tiempos desde 1603 al menos, imposibilitando la labranza a muchos vecinos, cargados ya de por sí de deudas. El Pósito encargado de aminorar las cuitas de los labradores a través del préstamo de grano también se vio asediado de peticiones y en abril de 1605 se tomaron a censo con su garantía unos 5.000 ducados con un interés del 3´7%.

                Los posesores más poderosos del término, con gran peso en el gobierno concejil, no transigieron con el quebranto de sus trabajadores y braceros. Protegieron a los pegujaleros para evitar su éxodo hacia otras tierras y alteraciones del orden.

                El 6 de abril de 1606 la Chancillería de Granada emitió una sentencia favorable al pago del Voto con la condición que no lo satisficieran los pegujaleros con menos veinte almudes de terrazgo, equivalentes en el secano requenense a unas 4´61 hectáreas de la mejor calidad y 10´62 de la peor. Esta extensión se consideraba con matices la mínima para garantizar la supervivencia autónoma de una familia de cuatro a cinco integrantes.

                La Chancillería se mostró salomónica, insistiendo a que todos se atuvieran al mandato. De hecho Requena no fue la única en protestar ante la justicia real y en 1628 unos tres mil concejos de las archidiócesis de Burgos y Toledo y de las diócesis de Calahorra, Osma, Palencia y Sigüenza encontraron reparación a sus demandas.

                En semejante ambiente puede entenderse que prendiera en 1626 la reclamación de las Cortes de Castilla del patronazgo del reino para Santa Teresa, canonizada en 1622, intentando desbancar a Santiago, lo que al final no aconteció. Es más, se renovó su ofrenda por Felipe IV en 1643, quizá buscando su protección en campos de batalla menos míticos que los de Clavijo.

                Fuentes.

                ARCHIVO MUNICIPAL DE REQUENA. Libro de actas municipales de 1608-15 (nº. 3267) y Documento nº. 1381.

                Bibliografía.

                ARROYO, Francisco, “El cultivo de los cereales y asociados en el Alfoz  de Requena según las respuestas del Catastro del Marqués de la Ensenada.1751-1752” en OLEANA nº. 24, Requena, 2010, pp. 667-696.

                PASTOR, Carmen, Santiago desafiado por Santa Teresa en historiarum.webnode.es

                TERUEL, Manuel, Vocabulario básico de la historia de la Iglesia, Barcelona, 1993.