SANTUARIOS Y OTROS LUGARES DE RITO IBEROS. MESETA DEL CABRIEL (PARTE II). POR JAVIER JORDÁ SÁNCHEZ.

Primera parte del artículo: SANTUARIOS Y OTROS LUGARES DE RITO IBEROS. MESETA DEL CABRIEL (PARTE I). POR JAVIER JORDÁ SÁNCHEZ./

La comarca

  Aplicando a la Meseta del Cabriel la información que hemos podido recopilar sobre lugares de rito y santuarios, podríamos hacernos una idea o dar explicación contextual en la Edad del Hierro y adyacentes.

  A simple vista se percibe que en lugares y costumbres rituales, en otros territorios adjuntos, o a distancia, existen no pocos elementos utilizados similares y otros dispares. Hemos puesto ejemplos de zona vetona (oeste) donde se encuentran casos de santuarios urbanos con altares y otros elementos en piedra situados en puntos neurálgicos de las ciudades, pero apenas ejemplos de cuevas o abrigos. Entre los pelendones, hacia el norte soriano, se ven elementos de santuarios domésticos urbanos. Hacia la Edetania norte aragonesa, es decir, los aledaños del Sistema Ibérico (Mons Idubeda), encontramos abrigos con petroglifos y escritura ibérica (Peñalba de Villastar, Teruel), cazoletas y piletas, y signos de santuarios domésticos. En toda la zona de Levante, costa mediterránea desde la Comunidad Catalana hasta la de Murcia, es donde se concentra la mayoría de las cuevas santuario, o por lo menos donde se han estudiado más, aunque también aparecen templos o casas santuario urbanas. Como dato diferenciador de atribuciones toponímicas geográficas, apuntar el hecho de que en la “Edetania del norte” no existan estas cuevas y en la “Edetania del sur”, si. Hacia el sur, Albacete, Jaén y territorios limítrofes, las cuevas santuario profundas no se dan, se sustituyen por abrigos naturales, algunos de gran importancia, y con utilización de gran cantidad de exvotos, pero también se han encontrado un número importante de monumentos funerarios entorno a importantes necrópolis que podrían estar relacionados con rituales de diversa índole. En la Andalucía más sureña encontramos cerros “poblado santuario” como Cerro Tortuga (Málaga), de influencia fenicia, que están dedicados a dioses como Astarté u otros, y que no deberíamos dejar de tomar como ejemplo para el resto de territorios peninsulares.

  Si tuviéramos que llegar a una conclusión de lo expuesto, podríamos decir que existen predominios de uso de unas a otras estructuras rituales o de santuario a lo largo y ancho de Hispania, pero que estos usos no fueron exclusivos, pues en unos lugares y otros se pueden encontrar excepciones.

 

Santuarios de la comarca de la Meseta del Cabriel.

A/ Cuevas santuario

Cueva de la Cárcama: Requena

  Se encuentra situado en la vertiente sudoeste del alto de las Cárcamas, en la Sierra del Tejo, a 1200 metros de altura. Se trata de una grieta situada entre dos grandes bloques calizos con la entrada obstruida por una piedra aplanada dispuesta en sentido vertical. El interior de esta pequeña cueva se encuentra relleno de un sedimento oscuro que ha sido lavado, a excepción del que se encuentra en la zona más protegida de la misma, situada al fondo de la cavidad. Los materiales recuperados, muy escasos, fueron exhumados por efecto de la erosión. Se trata de cerámicas propias de la Edad del Bronce.

Materiales encontrados: fragmentos cerámicos a mano (desgrasante grueso, algunos bruñidos): formas grandes y vasos carenados, escasos fragmentos de huesos de suidos (cerdos, jabalíes) y ovicápridos. (1)

 

Cueva de Los Mancebones: Requena.

  La entrada de la cueva está orientada al norte, a 40 metros de altura sobre la Rambla de Estenas, límite entre los términos de Utiel y Requena, en un escarpe rocoso que buza de este a oeste y forma parte de la Sierra de Juan Navarro. Su umbral es amplio, de 5 metros de anchura, estrechándose hasta formar una calle recta de un metro de ancho por dos metros de alto. Las paredes presentan gran número de oquedades. A los 15 metros (la longitud total de la cavidad es de 20 metros), hay que salvar un desnivel, especie de escalón que da acceso a un recinto algo más ancho que la calle y de cinco metros de altura. A la derecha de dicho escalón existe una gruesa estalactita que facilita el acceso. Es en este lugar donde posiblemente existieran enterramientos eneolíticos, al observarse en superficie gran cantidad de huesos humanos y cerámicas fabricadas a mano. Los fragmentos cerámicos ibéricos son más abundantes en la entrada y alrededores de la cueva.

Se han encontrado lascas de sílex, anillos de bronce, ollas a mano, caliciformes ibéricos, cerámica romana y medieval comunes, restos humanos, dos colgantes de pectem. (1)

Su cronología correspondería a S V-IV a.C.

Cueva de Los Mancebones (Requena)

 

Cueva de los Ángeles: Requena

Fue descubierta en la década de los años cuarenta por varios vecinos de Requena, los cuales relataron que en el momento de su descubrimiento los vasos cerámicos se encontraban depositados en las repisas naturales de la cavidad. Desde entonces y hasta que el S.I.P. se encargó de su cierre sufrió repetidos expolios. Se trata de una pequeña cavidad de entrada reducida situada en la orilla derecha del Barranco de los Conejos, afluente del Barranco Perruno, a una altura de 700 metros. En su interior abundan las formaciones estalagmíticas.           

Materiales encontrados: caliciformes ibéricos, sigillatas hispánicas, varios molares de caballo, fusayolas

Adscripción cultural Ibérica y romana. Cronología V a.C. -  II d.C.  (1)

Cueva de Los Ángeles (Requena).

 

Cerro Hueco: Requena

Una boca de 1 x1 metros da acceso a una estrecha galería descendente de 10 metros tras la que aparece una sala (con numerosos bloques desprendidos del techo) de 150 metros cuadrados. En su extremo suroeste existe una pequeña sala de 25 metros cuadrados.

La práctica totalidad del interior de la cavidad se encuentra removido ya que desde hace muchos años se han venido practicando excavaciones clandestinas. En la actualidad la boca de acceso tiene una verja sin cierre que permite acceder a ella. Se encuentra parcialmente colmatada de tierra y rocas. Realizada la prospección de la montaña y no se documentan materiales cerámicos en ella.

Materiales encontrados: cerámica de barniz negro, copa de figuras rojas, abundantes caliciformes, cerámicas a mano de desgrasante grueso. Restos de ovicápridos. Fragmentos de restos humanos.

Se adscribe culturalmente a las edades eneolítica e ibérica Su cronología, entre el III milenio a.C., IV-III a.C. (1)

 

Cueva del Polvorín: Requena

  Se trata de una pequeña cavidad de origen cárstico con tres pequeñas entradas, dos orientadas al norte y otra situada en la cúpula de la cueva, circular y de apenas 60 centímetros de diámetro. La central da acceso a una sima. Fue vaciada en los años 30 de todo su sedimento para utilizarla como depósito de los explosivos utilizados en unas minas de manganeso próximas. Es difícil precisar el carácter que pudo tener el yacimiento, posiblemente tuviera dos momentos de ocupación: uno en el que se utiliza como lugar de enterramiento y otro en el que, según se desprende de la abundancia de restos óseos calcinados, pudo ser empleada como lugar de hábitat. Hoy en día son visibles tres grandes terreras de materiales procedentes de la excavación de la mina.

Se han encontrado lascas de sílex, vasos de carena alta y decoración en el borde consistente en una pequeña serie de incisiones, cuencos semiesféricos, fragmentos de huesos humanos quemados, restos óseos de fauna silvestre.

Su adscripción cultural parece pertenecer al Bronce, hacia el II milenio a.C. (1)

 

Cueva de La Pedriza: Requena.

  A falta de información, al parecer se han encontrado restos arqueológicos de la Edad del Bronce, que desconozco.

  La Cueva de la Pedriza se sitúa en la vertiente suroeste de una pequeña loma a 950 metros de altura. Fue descubierta en el año 1902 y posteriormente acondicionada para su visita, motivo por el cual quedó cerrada por una puerta de hierro. Presenta un recorrido de 364 metros y una profundidad de 25 metros. Fue visitada en el año 1975 por J. Aparicio con motivo de las excavaciones de urgencia que se estaban desarrollando en el cercano yacimiento de Las Cañadas de Villas de Olmos; producto de esta visita se recogieron cerámicas lisas y algunos restos humanos que inducen a pensar que nos encontraríamos ante una cueva de enterramiento enmarcable en el Eneolítico o la Edad del Bronce.

Cueva de La Pedriza (Requena), años 50 *(“Imágenes de un siglo” (1), César Jordá Moltó).

 

Collado de la Plata: Aliaguilla.

  Posible cueva santuario y mina. Junto al imponente poblado ibérico de Sobrarias.

 

Cueva del Molón: Camporrobles.

Cueva-manantial situada a los pies de la ladera suroccidental, interpretable como un santuario ibérico.

                        

 

Cueva Santa del Cabriel: Mira.

  Se encuentra situada en la Serranía Baja de Cuenca sobre uno de los frecuentes barrancos de la margen izquierda del río Cabriel afluente del Júcar, del término municipal de Mira, Cuenca. El uso prehistórico de la Cueva era conocido desde antiguo, conservándose diversos materiales. La Cueva fue originariamente lugar de enterramiento, convirtiéndose posteriormente en santuario, si bien pudo haber tenido otras funciones más prosaicas, como sería la de simple lugar de refugio.

A partir de la reconquista de la zona, sería de nuevo frecuentada, remontándose las primeras referencias sobre el tema al siglo XIV, momento en que pasó a convertirse en un santuario mariano, recuperándose como lugar de culto.

  Alberga diversas salas comunicadas entre sí. La boca o entrada a la Cueva es un angosto pasillo de 11,50 m de longitud por 1,20 de anchura lleva al interior de la oquedad. El pasillo desemboca en una sala central (A) de planta semicircular de entre 22 y 29 m de anchura y una altura máxima de 10 m, en la que destacan, en el centro, dos grandes estalactitas y, al fondo de la cavidad, una cubeta de planta rectangular. La sala se comunica con otras dos salas menores (B y C), que quedan casi inundadas en épocas de grandes lluvias.

En el interior de la cueva se hallaron diversas piezas, entre los que destacan una serie de vasos caliciformes de época ibérica, que se conservan en el Museo de Cuenca. (9)

  “La Cueva Santa del Cabriel ofrece una larga ocupación que se extiende desde un momento avanzado del Calcolítico y el inicio de la Edad del Bronce hasta la actualidad. El estudio de sus características y materiales ha permitido establecer su interpretación como posible lugar de enterramiento durante sus etapas iniciales y como cueva-santuario durante la II Edad del Hierro, hasta llegar actualmente a ser una ermita cristiana. Este proceso llevó aparejado una evolución de los ritos y divinidades”.

 

(9)*(Cueva Santa del Cabriel (Mira, Cuenca): Antique cult site and christian hermitage

Alberto J. LORRIO, Teresa MONEO, Fernando MOYA, Sara PERNAS, Mª Dolores SÁNCHEZ DE PRADO

 

 

Cueva Santa del Cabriel (Mira)

 

Cueva Santa: (Villargordo del Cabriel). En las cercanías del Pico del Moluengo.

 

Cueva II del Puntal del Horno Ciego: (Villargordo del Cabriel), cuyo contexto se ha situado entre fines del siglo VI y el V a.C. siendo la época mayoritariamente documentada, con 55 piezas cerámicas. (7)

 

Cueva de la Soterraña: (Requena)

A lo largo del recorrido es posible observar abundantes restos óseos pertenecientes en su mayoría a ovicápridos, si bien no faltan restos de suidos, cérvidos o incluso restos humanos. Todos fuera de contexto. En una pequeña sala lateral, donde se ha preservado el sedimento en su disposición natural se recogieron en superficie algunos restos humanos, fragmentos cerámicos ya descritos así como un botón de hueso, materiales que insinúan que nos encontramos ante un caso de cueva de enterramientos múltiples.

Cerámica a mano, lisas de superficie bruñida, cuencos hemisféricos. Restos de fauna: ovicápridos, cérvidos. Restos humanos. Botón de hueso de sección rectangular y bisel simple. (1)

 

B/ Abrigos

 

El Burgal. (Siete Aguas)

Es un abrigo visera situado sobre un barranco, en proximidad a un camino antiguo, que lleva a otro abrigo con pinturas rupestres neolíticas. Inscripciones en escritura ibérica...

                                        

C/ Cazoletas

Las cazoletas, en realidad, son aún una incógnita en cuanto a su interpretación arqueológica. Lo cierto es que no son más que agujeros excavados en la roca por la mano del hombre. Su cronología también es incierta, pero por los contextos donde se encuentran,  podrían ser asignadas a la Edad del Bronce y/o del Hierro, aunque también  ampliar este margen temporal.  Para conocer su función, como simples agujeros que son, habría que tener en cuenta su lugar de ubicación, pues bien podrían ser agujeros de sujeción para columnas de edificios o bien para la elaboración de algún tipo de producto o bien para rituales diversos.  Ante la posibilidad de que tuviesen alguna utilidad para ritual, no podemos dejar de nombrarlas.

  Si tuviesen relación con algún ritual, quizás habría que nombrar los fuegos mantenidos sobre los sepulcros para contentar a los dioses manes, dioses familiares domésticos, según las costumbres romanas.

 

Cazoletas de la Rambla de la Alcantarilla: (Requena)

    Un afloramiento de areniscas con cazoletas del Bronce Final y una posible inscripción ibérica. (1). El lugar está en una zona alta con una visión panorámica hacia un extenso valle sobre la rica Rambla de la Alcantarilla, donde podemos encontrar múltiples localizaciones de hábitats prerromanos de todas las épocas.  Su función no puede ser de soporte de postes  porque en su entorno no se ven restos de haber sido habitado. Su utilidad industrial se relacionaría con el golpeo de productos con probabilidad minerales, para mediante decantación, obtener el mineral. Debido a este golpeo se producirían los agujeros. El ritual podría ser factible, pues ofrece la dimensión de la vista sobre un paisaje de cultivos, naturaleza, agua, poblados. Los lugares rituales o sagrados ocupaban lugares en dominantes, mágicos, representativos.  Podría tener alguna representación sobre equinoccios o solsticios,  localizaciones geográficas o estelares, de carácter funcional agrícola u otros.

Cazoletas de la Alcantarilla (Los Duques)

 

Perforaciones de la ciudad ibérica de la Muela de Arriba (Requena)

Como no tenemos información técnica sobre estas formaciones, no podemos asegurar su cronología, pero al estar en el entorno de una ciudad ibero romana, nos vemos en la obligación de pensar en una posible adscripción a esta época.

Junto a la extensa población ibérica de la Muela de Arriba, cerca de Casas de Cuadra, descubrimos hace un par de años estas perforaciones en la roca. Son muy numerosas, y están excavadas sobre piedra caliza, en lo alto de un suave montículo. Sus tamaños son variados, sus formas circulares u ovaladas. Su disposición parece aleatoria, pero hay varias de ellas en cada roca

 Unas muy juntas y otras más separadas. Al igual que La Alcantarilla posee gran visión sobre una extensa zona agrícola y los numerosos hábitats que la poblaban, pero también sobre lo que fue la población ibérica que hubo sobre la Muela de Arriba. En este caso, sí se sitúa sobre una zona poblada, aunque periférica. Parece difícil que los agujeros fueran dedicados para soporte de columnas de madera por la evidente variabilidad de sus posiciones, y por la inclinación de las rocas donde están que impiden tener un suelo plano. Sí podrían ser utilizados para la elaboración de algún producto en su interior, donde el continuo desgaste por rozamiento, ofrecería la anchura y profundidad perforada.  Aunque similares perforaciones se dan en el santuario ibérico de Peñalba de Villastar (Teruel), a las que llaman cazoletas. Aquel si es seguro un santuario porque en sus abrigos se realizaron petroglifos y grabados con escritura en signario ibérico, incluso parece entre estos escritos se menciona al dios Lug (céltico). La comparación con Peñalba de Villastar nos podría llevar a pensar que ambas podrían relacionarse con algún tipo de ritual.

                                     

Perforaciones (o cazoletas) rupestres en el macro poblado ibérico de la Muela de Arriba (Casas de Cuadra). F P

(1)   PGOU de Requena.

(7) (Cueva Santa del Cabriel, A.Lorrio)

 

D) Formaciones naturales.

  El Castillejo (Requena)

   A falta de trabajos arqueológicos específicos, me voy a atrever a desarrollar una teoría sobre este lugar, comparándolo con estudios ajenos, en otros lugares arqueológicos similares.

  Con una descripción visual propia del Castillejo aportaría lo siguiente. Se ubica en un meandro del antaño transitado río Magro, sobre una pronunciada pendiente que recae sobre fuertes cortados, y sobre ella se yergue, resaltando en altura, un identitario picacho, que parece ser el motivo de utilización del terreno desde época prerromana. Sobre la cronología del Castillejo se ha especulado, hasta el punto de que en el PGOU de Requena aparece como un yacimiento medieval. Ciertamente, aunque carecemos de datos, puede que haya restos islámicos en su entorno, pero aún así hemos apreciado bastantes de cerámica ibérica y quizás del Bronce, e incluso hay certeza de que un pastor encontró por los años 60 una vasija con monedas de plata  ibéricas (denarios) en la base de este promontorio, junto al río. (Desaparecida actualmente).

  Los elementos estructurales que apreciamos en El Castillejo, comprenden una balsa natural en la cima del picacho, un estrecho camino por la roca que circunda la pared de éste, que conduce hasta la balsa, y en su subida una cazoleta. Este camino proviene de la base del picacho, y a su vez cruza un antiguo muro de piedra y torre derruidos que protegían el recinto. A lo largo de este camino se ven bastantes pedazos de cerámica ibérica. Este picacho está rodeado de precipicio salvo en su lado norte donde tiene una ladera pronunciada, y en ella se esparce abundante cerámica troceada, pero no se perciben estructuras de habitaciones. Alrededor de la base del picacho se conservan los restos de una fuerte muralla de piedra y una torre cuadrada también de piedra, que cerraban desde el lado sur el acceso al recinto, situado hacia el norte. Así mismo, a unos 50 metros al oeste del picacho se encuentra lo que hemos dado en llamar “el dolmen”, que es una estructura de tres rocas planas situadas en forma de mesa de unos 2 metros de altura, sobre la que hay opiniones de si es obra realizada por el hombre o formación natural, lo que cambiaría profundamente la explicación del lugar. Quizás una solución intermedia lo explicaría, es decir, que fuera una formación natural utilizada por el hombre por su estructura. Pues aparte de su forma, su lugar de ubicación está en una altura sobre una inquietante vertiente recayente sobre el valle del río Magro, que discurre bajo unos imponentes cortados, y que en su lontananza visualiza los llanos de cultivo del Rebollar, bajo la Sierra de la Cárcama, ubicación de poblados del Bronce, ibéricos y romanos. Su visión panorámica parece dar un carácter mágico a la naturaleza. También se ve, en la bajada hacia el recinto, algo parecido a una ancha acequia o balsón en apariencia natural. Y en lo que queda de explanada en el interior del recinto, hacia el lado este, se conservan restos de muros de piedra de sillería que parece pertenecieron a estructuras de habitación. Y en un hueco debajo de la torre se encontraron allá por los años 50 restos de sílex.

  Ahora comparamos con lo que dice Amparo Sánchez Moreno en “Santuarios Ibéricos en la Bastetania” en cuanto a santuarios rurales, lo cual hemos referido anteriormente (4) en el apartado “santuarios ibéricos extraurbanos”. Tendríamos elementos coincidentes con lo que nos explica esta autora y El Castillejo: “una balsa de rituales en lo más alto donde se harían las libaciones, una ladera pronunciada donde se extienden los trozos cerámicos, un asentamiento próximo y un entorno diferenciado rural”.

Balsa en lo alto del picacho del Castillejo (Requena).

D/ Santuarios urbanos

Enterramientos infantiles

  Tenemos constancia, aunque pocos datos, de la aparición de enterramientos infantiles en dos de los poblados ibéricos de tamaño grande dentro de la comarca, en Los Villares (Caudete de las Fuentes) y en La Villa (Requena).

  Sobre ello, el artículo "Sobre cierto tipo de enterramientos infantiles ibéricos", de Rafael Ramos Fernández nos habla de un enterramiento infantil en La Alcudia (Elche) que sitúa la urna sobre un altar, flanqueado por dos ánforas situadas simétricamente. Lo cual implicaría una utilización ritual, que justifica explicando el hábito entre hebreos, cartaginenses, griegos, romanos (hasta 95 a.C.) y otras civilizaciones, de sacrificar a sus primogénitos recién nacidos para satisfacer a sus dioses.

  No hay pruebas fehacientes de que esto fuera así, pero justificaría la razón de porqué no hay más enterramientos en viviendas urbanas iberas que los infantiles. Por lo tanto quizás esta fuera una prueba de ritual urbano.

  Fuera de esto, no conocemos más elementos rituales urbanos.

E/  Exvotos

  No conocemos ningún exvoto, que no sea romano, aparecido en la comarca, por lo que da la impresión que este tipo de rito no fue usual aquí en la Edad del Hierro. Aún así, hemos oído de fuentes certeras sobre la aparición de un pequeño toro de bronce más allá de la Fuencaliente, del que conocemos ejemplos similares de otros lugares de España.

Tercera parte del artículo: SANTUARIOS Y OTROS LUGARES DE RITO IBEROS. MESETA DEL CABRIEL (PARTE III). POR JAVIER JORDÁ SÁNCHEZ./

Artículo firmado por:

Javier Jordá Sánchez