TRAZANDO LOS LÍMITES DE NUESTRO ESTADO IBÉRICO (IV). REQUENA Y LA MESETA DEL CABRIEL. POR JAVIER JORDÁ SÁNCHEZ.

 

    Límite oeste, desde la confluencia de los ríos Mira y Cabriel hasta la confluencia del Cabriel y el Júcar.

    Recorriendo el curso del Cabriel hacia el sur, a unos 13´5 kilómetros en línea recta, llegaríamos al poblado ibérico de Contreras (Minglanilla), un poblado en altura situado en el viario natural de paso entre la Meseta Castellana y la Meseta del Cabriel, el paso de Contreras. Un punto esencial de comunicaciones viarias desde siempre para cruzar el río Cabriel.

   Desde el poblado entre cruces de caminos de Contreras, descendiendo hacia el sur, se bifurcan dos vertientes. Hacia el Oeste baja el serpenteante río Cabriel, y hacia el este la Sierra del Rubial y el pico del Moluengo. Las dos vertientes se separan en una franja que corresponde a la pendiente que desde la meseta baja hacia el cauce del río, de unos 8 kilómetros  de anchura de media, en la que no aparecen yacimientos arqueológicos, allí no hubo poblamiento ibérico apenas. Los poblados tan sólo empiezan a darse o en el mismo cauce del río o en la continuación de la Sierra del Rubial hasta la confluencia de las ramblas de Alcantarilla, Los Morenos y Albosa.

   En los siguientes 52 kilómetros (en línea recta) del curso del río Cabriel, aparecen una serie de pequeños poblamientos en llano, sin utilidad defensiva, sino más bien, explotaciones económicas, situados generalmente en vados, por lo que quizás estuvieran relacionados con las rutas viarias del sur (Fuenseca, Vadocañas, Rincón del Ramo, Tamayo, Villatoya, Casas de Caballero, Taray, Telezna). El caso es que da la impresión que las zonas sur, sur-oeste de este Estado ibérico no necesitasen un sistema defensivo como el que podemos observar en las zonas noroeste, norte, noreste, este y sureste. (*Aún no le encuentro explicación a esto, pero observando la Geographia de Ptolomeo, las zonas defendidas lindarían con Celtiberi, Lobetum, Edetani y Contestani; y la zona no defendida, lindaría con Bastetani, a la que según este autor pertenecería nuestro Estado ibérico).

   Y los poblados que parten desde la Sierra del Rubial son numerosos y bien habitados a lo largo de unos 35 kms  (línea recta). Encontramos a 8 kilómetros de Contreras otro poblado ibérico en altura, el de Moluengo. Se diría que es el último poblado ibérico con función de vigilancia territorial en la zona sur de la Meseta del Cabriel. Cerca de él el santuario ibérico de Cueva Santa y la vereda de Vadocañas.

   A partir de él empezamos a encontrar en primera línea del territorio ibérico poblamientos o hábitats en zonas más bajas o llanos, coincidiendo en paralelo con las franjas sin poblamiento de las que hablábamos anteriormente. A 2 kilómetros, el centro de producción cerámica ibérico de Casillas del Cura, y después aparecen una serie de poblamientos que parecen relacionados con explotaciones agrícolas, a lo largo del descenso de la rambla de Albosa hacia su unión con las otras dos ramblas hermanas de Los Morenos y Alcantarilla, como son Fuente de la Reina (Venta del Moro), Hermanillo y Los Vallejos (Casas de Pradas), El Zoquete y El Campamento (Los Cojos), Los Olmillos y El Relame (Los Isidros). Y a continuación la misma rambla Albosa nos conduce hasta la confluencia de las tres ramblas, donde encontramos otros poblamientos ibéricos en llano, el más sureño el de Solana de Cantos, zona de concentración de producción y explotación económica de la época.

   Y seguimos a lo largo de 9 kilómetros (línea recta) sin hábitats conocidos, hasta llegar al Carrascalejo, otro poblamiento ibérico en llano, justo donde nos cruzamos con la antigua Vereda Real que discurre bordeando la mayor parte de las zonas más pobladas del territorio ibérico. Y 1 kilómetro más al sur descubrimos, después de unos 52 kilómetros, el primer poblamiento en altura de vigilancia del territorio, de pequeño tamaño, Peñas Claras. Su función es perceptible, ya que en este lugar coinciden dos aspectos: 1º/ que es donde el río Cabriel gira hacia el sur, para en 10 kilómetros confluir con el río Júcar en Cofrentes, y perderse; y 2º/ que cerca pasa la Vereda Real llegando desde territorios lindantes.

   Por lo tanto hemos llegado a un punto neurálgico relevante. Si lo analizamos geográficamente, hasta él llegan, desde el oeste el río Cabriel, zona de lindes; desde el sur un viario natural desde Ayora, donde se ubica el cerro Meca, importante centro económico ibérico territorial; desde el este el que viene de la Muela de Cortes y la Sierra Martés, y también la vía de comunicación del valle de Hortunas, con el río Magro de referencia de viario hasta el Mediterráneo; y desde el norte el que venía desde el centro del territorio propio, la zona más poblada, ya desde el Llano de Campo Arcís por La Portera, ya desde la vaguada de Rebollar-Requena por los cortados del río Magro. Si lo miráramos en un mapa según la Geographia de Ptolomeo del S II d.C., estaría en la esquina noreste de Bastetania lindando con noroeste de Contestania; pero ya digo, en S II d.C.

 Siguiendo el curso del Cabriel, de estos poblamientos en llano que hemos estado viendo a lo largo de él en esta zona sur, los dos últimos están en Casas del Río, Telezna y Terraza de Conejeras. En este punto, la franja despoblada de la que hemos estado hablando anteriormente, se acaba, y empiezan a darse poblamientos ibéricos que bajan hasta acercarse. A unos 5 y 3 kilómetros de estos poblados, se sitúan, en sendos puntales, 2 poblamientos de pequeño tamaño tipo atalaya de vigilancia del territorio, que se sitúan paralelas al corredor de Los Pedrones, la vía natural de paso desde el Valle de Cofrentes hacia la Meseta del Cabriel, y por cuyo seno discurre la Vereda Real, un muy antiguo camino. Este paso natural de Los Pedrones y La Portera recorre de norte a sur una franja de entre 4 y 6 kilómetros de anchura, y unos 12 kilómetros de longitud, entre los que no hay restos de poblamiento ibérico. Y volvemos a encontrar restos de poblados ibéricos es al otro lado de esta franja, en el  este, junto a Los Pedrones, Casas de Soto y La Cabezuela, todos ellos de entre 1 y 2 hectáreas de extensión. Da la impresión de que hubieran dejado esta franja vacía por alguna razón, quizás viaria.

  Continuación en el quinto capítulo.

 Los “Cuchillos” del río Cabriel. A partir de aquí se acaban los poblados ibéricos en altura vigilantes de los límites territoriales de nuestro “Estado ibérico”y, siguiendo el curso del río, no se retoman hasta 52 kilómetros después. El sur estaba libre.