UTIEL Y LOS CARLISTAS, CON LA VENIA DE DON JOSÉ LUIS MARTÍNEZ.

 

                La primera carlistada fue mucho más allá de una querella dinástica, como es de sobra conocido. Aquella guerra civil (1833-40) tiñó de sangre el paso del Antiguo Régimen al liberalismo en España y dejó una honda impresión entre los que la vivieron y padecieron. Los historiadores de las últimas décadas, con la última guerra civil muy presente (en cierta medida la cuarta guerra carlista), han respondido con acierto a cuestiones sobre las razones de adhesión a uno u otro bando. A este respecto, los estudios regionales y locales han sido muy útiles, sin perder de vista la monumental obra de Antonio Pirala de mediados del siglo XIX o síntesis más recientes como las de Jordi Canal.

                En nuestra comarca también se batalló mucho durante la primera guerra carlista. Gracias a Enrique Herrero y Moral, Miguel Ballesteros Viana, Rafael Bernabéu o Feliciano Yeves los lectores cuentan con buenos relatos sobre el particular, susceptibles de ser enriquecidos por las nuevas aportaciones documentales procedentes de archivos y hemerotecas. Este ejercicio tan saludable como necesario lo ha vuelto a acometer el infatigable José Luis Martínez Martínez, que en Algunas noticias sobre la Primera Guerra Carlista en Utiel y comarca brinda a todos los amantes de la historia otro notable capítulo de su querida localidad.

                

                Su obra ofrece tres atractivos de entrada. Se apoya en una notable colección de textos procedentes de publicaciones periódicas como El eco del comercio, El correo nacional, El español, El nacional o Revista española, unas cabeceras que de por sí nos dicen mucho sobre la España liberal coetánea, empeñada en convertirse en una nación de ciudadanos lo más informados y conscientes posible. Su contenido es embriagador y de una riqueza apreciable, dando pormenores de figuras de combatientes, estado del terreno y de las gentes, y del curso de numerosas acciones, no pocas lejos de las grandes batallas celebradas en la historia más campanuda. Consciente don José Luis de su complejidad, introduce en sus notas a pie de página información acerca de los grandes capitanes de la guerra y de la marcha de las operaciones. Así se puede engarzar muy bien lo sucedido aquí con lo acontecido en el resto de España, que no es poco, como bien se ve en el apartado dedicado con todo merecimiento al paseo de Gómez, que cautivó a un escrito de raza como Pío Baroja.

                Con un trabajo y una aportación así se imponen una serie de reflexiones. La guerra contra Napoleón dejó un panorama social turbio y económicamente quebrantado, en el que no pocos prosiguieron haciendo del bandidismo su forma de vida. En la obra de José Luis Martínez se aprecia con claridad como algunos jefes de partidas como Perejil ya destacaron desde los combates contra los napoleónicos. El liberalismo fue recibido de manera desigual en esta España, infinitamente más diversa que la Cádiz que alumbró la Constitución de 1812. Las quintas no fueron bien recibidas en Utiel, al igual que en otros puntos, y varios mozos prefirieron acogerse a la vida errabunda antes que cumplir su servicio militar. Sin embargo, el carlismo distó de ser un fenómeno reactivo, de negación del Estado liberal en ciernes, y tuvo sus claros partidarios, como algunos franciscanos de Utiel con anterioridad a las medidas desamortizadoras de Mendizábal. A este respecto, la experiencia de Utiel presenta puntos de semejanza con la de Reus, donde el convento franciscano se convirtió en el bastión del absolutismo desde finales del reinado de Fernando VII.

                Curiosamente, la manera de combatir de las partidas carlistas, notablemente documentada en este estudio, era más propia del nuevo que del antiguo régimen. Vivían del terreno, de la requisa (según certera observación de José Luis Martínez), casi al modo que recomendaba Napoleón, nada amigo de frenar la celeridad de su marcha con impedimentas. Las partidas carlistas, al modo de las escuadras que luchaban en los mares, tuvieron la capacidad de golpear en un punto sensible y de concentrarse llegado el momento. Utiel sufrió este género de guerra.

                A diferencia de su vecina Requena, donde se acometieron importantes trabajos de defensa, Utiel cayó en manos carlistas en el transcurso del conflicto. Del ponderado trabajo de don José Luis se desprende con nitidez que la opinión utielana se dividió entre carlistas, liberales, acomodaticios e indiferentes. A este respecto, su carlismo fue más accidental que sustancial. Los comandantes de don Carlos, que se consideraban parte de los verdaderos ejércitos del rey español, no tuvieron empacho en imponer a unas atemorizadas autoridades locales contribuciones y levas. La idea del Utiel carlista, sin fisuras, frente a la Requena liberal sería más fruto de las polémicas periodísticas de la época, entreverada de forma madrugadora con las rivalidades comarcales, ya que la primera guerra carlista fue una formidable forjadora de mitos políticos llamados a perdurar hasta el siglo XX. El periodismo coetáneo, espléndidamente representado en este estudio, también tomó parte activa en las hostilidades, bien consciente del valor del frente propagandístico. Algunos corresponsales de la prensa liberal fueron combatientes concienciados y ardorosamente convencidos, que tacharon de cobardía a todo aquel que no se conducía de igual modo. En sus textos se glorifica a los defensores numantinos y se denigra a los carlistas como caribes, curioso americanismo que indica cómo varios veteranos de aquella guerra ya habían hecho armas en las campañas de la Emancipación hispanoamericana.

                Este mundo de mentalidad guerra-civilista se encontraba encadenado a la violencia, tan justamente deplorada por el historiador a lo largo del trabajo. A despecho del Abrazo de Vergara y de la cruenta retirada de Cabrera por Berga, la primera carlistada terminó en nuestra comarca definitivamente en 1843, cuando fueron batidos los últimos hombres de la partida del Pimentero, como bien observa el autor. Por desgracia, no serían los últimos combates que se libraron en estas tierras, ya que ni las condiciones políticas y económicas de la postguerra fueron las más propicias para la deseada pacificación. 

                Y a la espera de otra nueva obra de José Luis Martínez Martínez, recomendamos la grata lectura de Algunas noticias sobre la Primera Guerra Carlista en Utiel y comarca.

                Víctor Manuel Galán Tendero.