CURIOSIDADES SOBRE REQUENA EN LA PRENSA ESPAÑOLA DEL SIGLO XVIII. Por Marcial García Ballesteros.

Primera página del Kalendario Manual y Guía de Forasteros de Madrid, de 1753

(Imagen digital de la Biblioteca Nacional de España).

    Ya he citado en otros artículos como la prensa histórica digitalizada, de fechas anteriores a los primeros periódicos requenenses, aporta muchos datos importantes para el conocimiento de la historia local. Esas búsquedas me han permitido recopilar algunos datos curiosos a los que hoy en día no dedicaríamos ni un segundo y que por entonces, cuando el tiempo se medía en días y semanas y no en segundos, eran de primera necesidad.

    Tomemos, por ejemplo, el correo. Hoy enviamos un texto por email en un segundo, pero a mediados del siglo XVIII, enviar una carta no era tan rápido. El Kalendario manual y guía de forasteros de Madrid era una publicación anual, a modo de recopilatorio de datos y personas, con el que un visitante, o los propios vecinos de la corte, podían consultar qué hacer en diferentes situaciones que se le pudieran presentar. Es lo que hoy llamaríamos Anuario o lo más parecido a las agendas que compramos o nos regalan a final de año para el siguiente.

    Veamos el Kalendario de 1753:

En los Martes, Miércoles y Jueves no viene ni parte correo alguno.

Viernes vienen los correos de Aragón, Mallorca, Menorca, e Italia, aunque ese no tiene día fixo, ni tampoco la Valija, ó Mala de Francia, que suele venir también este día.

Sábado al amanecer, viene el correo de Valencia, y Alicante, y por la noche a las 12, se vuelve a despachar, y los que vinieron el Viernes, que son: Alicante, Barcelona y su principado, Calatayud, Camino de Alicante, Camino de Aragón, Camino de Valencia, Daroca, Florencia, Génova, Lérida, Nápoles, Parma, Requena, Roma, Sicilia, Tortosa, Valencia y su reyno, Zaragoza y su reyno.

    Desconocemos si el aviso llegó a los interesados o pasado el tiempo prudencial, los bienes de la finada pasarían a la parroquia de Santa María, pero esa es otra historia.

    Siguiendo estos periódicos vemos, a lo largo de los años, nombramientos de corregidores, sacerdotes y otros puestos oficiales, así como noticias de sucesos varios. A veces es tan singular el nombre del propio periódico como las noticias que alberga.

    En la publicación titulada Memorial literario instructivo y curioso de la corte de Madrid, leemos, en julio de 1787, la causa judicial que se sigue contra un bandolero que, por lo que se cuenta, bien podría haber dado pie imaginativo a alguna de las leyendas que corren por la literatura requenense:

Juan Soto, natural del Reyno de Valencia, quando solo contaba 18 años de edad se hallaba sirviendo a una tía, en cuya casa estaba hospedado Antón Requena, aquel famoso Vandolero de nuestros tiempos, que por su desordenado apetito le abandonaron hasta sus propios parientes y amigos, pues recompensaba los beneficios violentando a sus hijas o mujeres: con este motivo viendo Soto, que el Antón requebraba a su tía de amores, y la quería violentar, determinó un día asesinarlo con sus propias armas; y esperando a que se durmiese, le disparó un trabucazo a boca de cañón, y después se le echó encima, y con un rejón que se había colgado en la muñeca le dio repetidos golpes hasta que le dexó muerto. Esta acción que no fue premiada, aunque el Antón estaba detallado, por el motivo y modo con que se executó, fue la causa de que el Juan Soto perdiese el miedo, se tuviese por hombre valeroso, abandonase el trabajo, y se dedicase al latrocinio; por cuya causa le prendieron y conducido a la Torre de Serranos de la Ciudad de Valencia, tuvo propósito de escalarla, descolgándose por una cuerda, y escapó a la Villa de Requena, en donde acompañado de otros, mató un hombre acaudalado porque no le quiso dar una suma de dinero que le pedía para ponerse en salvo: fue prendido [por] segunda vez y sufrió la pena de 200 azotes por vía de corrección, y se le siguió la causa de la muerte, y un robo de 90 pesos que había hecho a una viuda de Thous; por cuyos delitos, el día 18 de Junio próximo pasado fue condenado por los Señores de la Sala del Crimen de la Real Audiencia de Valencia a sufrir la pena ordinaria de horca, cuya sentencia se executó el 20 del mismo a las 11 de la mañana. Uno de los que auxiliaron a este reo para que hurtase los 90 pesos expresados fue un sobrino de la misma viuda robada, que, sin interés alguno, proporcionó los medios y señaló la hora, el que sufrió en el mismo día la pena de vergüenza pública montado en un borrico con dogales al cuello pasando por debajo de la horca, quando aún estaba pendiente de ella Juan Soto; y después fue destinado a 10 años de presidio de África; quedando preso todavía otro Compañero que con el dinero que le tocó del robo pasó a la Ciudad de Murcia, fingió ser el Varón de Mislata, título del Reyno en Valencia, cuya causa todavía no está en estado de vista.

    Como vemos, una noticia digna de los periódicos sensacionalistas de hoy en día. Poco o nada hemos inventado después en lo que a noticias se refiere.

    A Su Majestad el Rey, esta vez hablamos de Carlos IV, le daba un trabajo enorme la concesión de beneficios y prebendas eclesiásticas que supusieran rentas dinerarias para las personas más dispares, que seguramente le habrían hecho favores de algún tipo. Así, vemos de continuo en la prensa como S.M. asigna favores económicos en forma de rentas. En el Mercurio Español, sucesor del expresado Mercurio Histórico, podemos ver algunas asignaciones relacionadas con Requena:

Mercurio Histórico (Madrid), VII-1792

S. M. se ha servido conceder Empleos, Grados y Dignidades siguientes á los sujetos que aquí se expresarán.

… El Beneficio simple servidero de la Iglesia de S. Nicolás de Requena, en dicho Obispado de Cuenca, a D. Crisanto González de Orduña…

* * * * *

Mercurio Histórico (Madrid), I-1793

El Rey se ha servido conceder Dignidades, Empleos y Honores á los sujetos que expresa la lista siguiente.

… La Prestamera de la Parroquial de S. Nicolás de la Villa de Requena, en la Diócesis de Cuenca, á D. Francisco Valle Inclán[3], Catedrático de Prima de Leyes el más antiguo de la Universidad de Santiago…

    A estos noticieros dieciochescos no les faltaba de nada. Veamos el parte meteorológico del Semanario de Salamanca de 27-IX-1794:

Temporal y precios de granos de las Provincias Septentrionales y Meridionales.

En la Provincia de Madrid, y partido de la Serena ha refrescado el tiempo; en las de Granada, Córdova, Murcia, Jaén, y Ciudad-Real está sereno y caluroso; en la de Cuenca se está acabando la recolección de frutos, cuya cosecha es escasa en los partidos de Cuenca, San Clemente, y Requena; en la de Valencia el tiempo y los Campos siguen bien…

    Rascando un poco, no deja de salir información curiosa. Un periódico interesante es el denominado El Correo Mercantil de España y sus Indias. En el ejemplar de 9-V-1796, se ofrece una lista de precios de productos españoles, vendidos en La Habana (Cuba):

HABANA 9 DE MARZO.

Los precios corrientes de esta Plaza hoy día de la fecha, son los siguientes:

…/…

Tafetanes dobletes de Requena, de 5 a 5½ ps.

    Este periódico, de carácter económico, ofrece muchos datos sobre precios del grano: trigo, cebada, etc., subidas y bajadas de valoración, producción por zonas y otras noticias de interés.

Primera página del Correo Mercantil de España y sus Indias, de Madrid, 9-V-1796

(Imagen digital de la Biblioteca Nacional de España).

    Estos han sido solo algunos ejemplos curiosos, referidos al siglo XVIII, de la información tan diversa que podemos encontrar en la más completa de las hemerotecas digitales de España, la de la Biblioteca Nacional. Para los estudiantes que buscáis datos sobre las materias más dispares, es un lugar digital de obligada visita a la hora de documentarse sobre historia, religión, economía, periodismo, literatura… y todo lo relacionado con Requena en épocas pasadas, no tan lejanas, en las que ya había prensa. Como esta, otras hemerotecas digitales os esperan llenas de datos.



[1]    Fernando VII.

[2]    Carlos III.

[3]    Se trata del abuelo de Ramón María del Valle-Inclán, nacido Valle Peña, del que tomó el literato su apellido artístico.