EL ESTADO IBÉRICO DE TURDAM OPPIDUM, la Tierra de Requena. Por Javier Jordá Sánchez (Requena)

EL ESTADO IBÉRICO DE TURDAM OPPIDUM, la Tierra de Requena.

19.05.2014 22:16

TURDAM OPPIDUM: CIUDAD ESTADO

“Fontes Hispaniae”, es decir, los autores de época romana cuyas obras han llegado hasta nuestros días. Para realizar estos estudios hemos ido directamente a la lectura de éstas. De ellas podemos leer datos directamente sobre lo que pasó hace alrededor de 2200 años, en su mundo. El ir directamente a las Fuentes es para evitar contaminaciones de traductores e intérpretes que podrían oscurecer datos fieles, transformándolos en otros subjetivos, y por tanto menos ciertos.

Estas Fuentes son:

a/ Polibio (nacido en Megalópolis (Grecia) en 200 a.C. y fallecido en 118 a.C.).

b/ Tito Livio (Titus Livius Patavinus, nacido en Patavium (Italia), 59 a.C. y fallecido en 17 a.C.).

c/ Apiano (nacido en Alejandría (Egipto) en 95 d.C. y fallecido 165 d.C.).

d/ Claudio Ptlomeo (nacido en Tolemaida (Grecia) en 100 d.C. y fallecido en 170 d.C.). De su obra “Geographia”.

Es importante la cronología, los años en los que vivieron y realizaron sus obras estos historiadores, para entender mejor lo que escribieron.

a/ Polibio (200-118 a.C.), es el autor más antiguo, su estancia en la Península Ibérica durante las Guerras Celtíberas, le sirvió para estudiar la geografía, los pueblos y las costumbres de Hispania. Debemos tener en cuenta que la 2ª Guerra Púnica entre Hannibal (Cartago) y Roma, transcurrida en gran parte en Hispania, se desenvolvió en ella entre 218 a.C. y 205 a.C., y el resto de hechos que tratamos llega hasta 195 a.C. Es decir, que éste fue un historiador que escribió sobre la historia reciente de Roma en su época, tuvo contacto directo con quienes estuvieron allí.

b/ Le sigue Tito Livio (59-17 a.C), que realizó su obra alrededor de un siglo después de Polibio, el cual fue una de sus fuentes, además de otros autores como Quinto Claudio Cuadrigario, Valerio Antias, Antípatro, Catón el viejo y Posidonio.

c/ Apiano de Alejandría y Claudio Ptolomeo, coincidieron en época, y ambos realizaron su obra en el S II d.C., es decir un siglo después de Tito Livio y dos siglos después de Polibio.

Como digo, la cronología de estos autores es importante, porque con 200 años de diferencia entre el más antiguo y los últimos, hubo ciertos cambios en los topónimos, adecuándose cada uno a su tiempo.

A continuación voy a exponer los textos que he sacado de las fuentes en los que se nombra los hechos que vamos a estudiar, que están referidos a una gens cuya ciudad es llamada por Tito Livio “Turdam oppidum”:

• Los primeros textos extraídos se refieren a un hecho acontecido en 218 a.C. , pero previamente voy a contar los acontecimientos que nos llevan a este momento, según las fuentes:

Explicación del contexto histórico previo

1/ Está latente la tensión entre Hannibal Barca (nuevo general cartaginés) y sus odiados enemigos, los romanos. El padre de Hannibal, el general Amílcar Barca había penetrado en la Península conquistando varios pueblos hispanos, hasta que los oretanos le dieron muerte. Fue nombrado su sucesor, su yerno Asdrúbal, que así mismo cayó muerto bajo las armas hispanas en 221 a.C., fecha en que fue nombrado su sucesor como jefe supremo Hannibal Barca.

Dice Tito Livio, en su obra “Ab Urbe Condita”:

[21.5]… “Desde el día en que fue proclamado jefe supremo, pareció considerar Italia la provincia que se le había asignado y a la guerra con Roma como su obligación. Sintiendo que no debía retrasar las operaciones, no fuera que algún accidente le sorprendiera como pasó a su padre y después a Asdrúbal, decidió atacar a los saguntinos. Como un ataque contra ellos pondría en marcha inevitable las armas romanas, empezó por invadir a los olcades, una tribu que estaba dentro de las fronteras, pero no bajo el dominio, de Cartago. Quiso hacer creer que Sagunto no era su objetivo inmediato, sino que se vio obligado a una guerra con ella por la fuerza de las circunstancias: es decir, por la conquista de todos sus vecinos y la anexión de sus territorios. Cartala, una ciudad rica y cabeza de la tribu, fue tomada por asalto y saqueada-221 a.C.-; las ciudades más pequeñas, temiendo una suerte similar, capitularon y aceptaron pagar un tributo.”, y “No quedó parte del país más allá del Ebro que no perteneciera a los cartagineses, con excepción de Sagunto”.

2/ Una vez Hannibal preparó el contexto, como argumenta Tito Livio, se dedicó a la intervención en Sagunto, ciudad-estado ibérica, con ancestrales lazos griegos, y aliada de Roma. El senado cartaginés no era proclive a una nueva guerra con Roma, más por temor que por no desearla. Hannibal era jefe supremo del ejército cartaginés, pero necesitaba la aprobación de su senado para poder realizar este tipo de acciones. Entonces preparó, maquinó la excusa para que éste no tuviese otra salida más que aprobar la guerra con Roma. Esta excusa fue Sagunto. Una vez todos los territorios de alrededor eran controlados por Cartago, ya como conquistados, ya como aliados o protegidos, la llevó a práctica. El tipo de distribución político-geográfica hispana entonces era de pequeño estado formado por poblaciones de varios tamaños e importancia, oppidum grandes, medianos, pequeños, atalayas, villas rurales, de unos 2000-3000 kms cuadrados. No eran estados burocráticos, pero sí conformaban un espíritu de pueblo o gens en común, con un régulo que les mandaba, y que les diferenciaba de unos vecinos o bien les unía a otros con lazos ancestrales.

Así, Sagunto era un estado de este tipo con un territorio a su alrededor donde convivían otras poblaciones, entre ellas Edeta, y ésta era limítrofe con otros estados similares. Al sur un estado alrededor del río Júcar (Sucronis), del que tenemos la referencia de una importante población de 8 hectáreas en el yacimiento ibérico de La Carencia (Turís). Al oeste, al interior, un gran estado de unos 3000 kms cuadrados comprendido entre el río Turia y el río Cabriel, con dos poblaciones importantes de de 10 hectáreas,(Los Villares) en Caudete de las Fuentes y 7 hectáreas (La Villa) Requena, y numerosos reductos poblacionales de muy diversa extensión y función. Al norte, bajo Segorbe, otra población de origen ibero llamada Etobesa y en dirección hacia la costa castellonense, Sebelaci.

Referencias en las Fuentes a Turdam, Turdetanos, Túrdulos y Turdetania

A/ Todos estos estados al sur del Ebro estaban controlados por Hannibal, menos el de Sagunto. Y entonces Hannibal aplicó su plan, narrado así por estas tres fuentes:

A.1/ Polibio de Megalópolis en el capítulo IV dice: “Expediciones de Aníbal por España.- Pretextos con que procura equivocar a la embajada de los romanos.- Sitio y toma de Sagunto.”

“Estos le declararon que no tocase a Sagunto, pues estaba bajo su amparo, ni pasase el Ebro, según el tratado concluido con Asdrúbal. Aníbal, joven entonces, lleno de ardor militar, afortunado en sus propósitos y estimulado de un inveterado odio contra los romanos, como si hubiese tomado por su cuenta la protección de Sagunto, se quejó a los embajadores de que originada poco antes una sedición en Sagunto, los vecinos habían tomado por árbitros de la disputa a los romanos, y éstos habían quitado la vida injustamente a algunos de los principales; que esta perfidia no la podía dejar él impune, pues los cartagineses tenían por costumbre, recibida de sus mayores, no permitir se hiciesen injurias. Pero al mismo tiempo envió a Cartago para saber cómo se portaría con los saguntinos que, validos de la alianza de los romanos, maltrataban algunos pueblos de su dominio.”

A.2/ Tito Livio dice en (21,6) “Cuando la guerra de los saguntinos aún no existía pero ya la causa de la guerra estaba siendo la contienda con los vecinos, sobre todo con los turdetanos. Dado que el objetivo de quien había sembrado la discordia no era, simplemente, arbitrar en el conflicto, sino instigar y provocar los disturbios, los saguntinos enviaron una delegación a Roma para pedir ayuda ante una guerra que se aproximaba inevitablemente.

A.3/ Apiano de Alejandría dice sobre Iberia en “La 2ª guerra púnica”- “La geografía de Iberia”- “Sagunto, 7”: “Los saguntinos, colonos oriundos de Zacinto, que viven a mitad de camino entre los Pirineos y el río Ebro y todos los restantes griegos que habitaban en las proximidades del llamado Emporion y en cualquier otro lugar de Iberia, temiendo por su seguridad personal, enviaron embajadores a Roma.”. “10¬. "Y presumiendo que sería un inicio brillante el cruzar el Ebro, convenció a los turbuletes, que eran vecinos de los de Sagunto, a quejarse ante él de estos últimos sobre la base de que hacían incursiones contra su territorio y les causaban muchos ultrajes. Y ellos le obedecieron. Entonces, Aníbal envió embajadores de éstos a Cartago, en tanto que él, en misivas privadas, expuso que los romanos trataban de convencer a la parte de Iberia sometida a Cartago para que hiciera defección de ésta, y que los saguntinos cooperaban en ello con los romanos. Y en absoluto desistía de su engaño, enviando muchos mensajes en tal sentido, hasta que el consejo le autorizó a actuar con relación a los saguntinos del modo que juzgara oportuno. Y tan pronto tuvo ocasión, hizo que, de nuevo, los turbuletes se presentaran ante él para quejarse de los saguntinos y mandó venir embajadores de éstos. Se presentaron los embajadores saguntinos y, al exhortarles Aníbal a que cada uno expusiera en su presencia los motivos de sus diferencias, estos últimos manifestaron que remitirían el juicio a Roma. Al decirle esto, los hizo salir del campamento y a la noche siguiente, habiendo cruzado el Ebro con todo su ejército devastó el territorio y apostó sus máquinas contra la ciudad.”

B/ Como decíamos, Hannibal ideo un plan para que el senado de Cartago aprobase el ataque a Sagunto, y que esto provocara la declaración de guerra entre Roma y Cartago.

B.1/ Según Polibio (200-118 a.C.), el autor más antiguo, Hannibal inventó varios “pretextos con que procura equivocar a la embajada de los romanos” y estos fueron: a/ el juicio por parte de los romanos de una sedición ocurrida en Sagunto, cuya consecuencia fue el ajusticiamiento de los acusados y b/ la acusación de Hannibal de que los saguntinos “maltrataban algunos pueblos de su dominio

B.2/ Según Tito Livio (59-17 a.C.), que le sucede cronológicamente, igualmente Hannibal, tenía como objetivos “instigar y provocar los disturbios” y dice que “Cuando la guerra de los saguntinos aún no existía, pero ya la causa de la guerra estaba siendo la contienda con los vecinos, sobre todo con los turdetanos”, como la principal de las excusas de Hannibal.

B.3/ Apiano de Alejandría (95-165 d.C.) está más lejano en el tiempo, y se nota que no visitó la Península, sus datos son más bien referencias. En principio, al contrario que los dos autores anteriores sitúa Sagunto al norte del Ebro, “…que viven a mitad de camino entre los Pirineos y el Ebro”. Coincide con los dos anteriores en que los vecinos de los saguntinos fueron utilizados por Hannibal como excusa para el ataque a Sagunto, pero él les llama turbuletes, y dice que Hannibal hizo que “los turbuletes se presentaran ante él para quejarse de los saguntinos…

Por tanto, coincidimos en que los tres autores nos dan el dato de que Hannibal utiliza a otros pueblos hispanos que están bajo su dominio para provocar el ataque a Sagunto, y los dos últimos coinciden en que éstos eran vecinos de los saguntinos. Su toponimia es parecida, pero no idéntica, para Tito Livio “turdetanos”o "túrdulos" y para Apiano “turbuletes”, denominación muy similar, prueba de que hablan del mismo pueblo. La diferenciación puede explicarse con la cronología, ya que Tito Livio habla en un capítulo posterior de una ciudad llamada Turda, de la que derivaría el gentilicio que él nombra, y en cambio Apiano, un siglo después la cambia, quizás a como había evolucionado el topónimo de esta antigua ciudad ibera, pues en la misma época, II d.C. , Claudio Ptolomeo sitúa por esta zona una ciudad llamada Túrbula. Teniendo en cuenta que la desinencia (-ula) en latín implica un diminutivo, traducido sería “la pequeña Turba”, con lo cual tendríamos que el gentilicio de “Túrbula” sería “turbuletes”, y la derivación cronológica de “Turda” habría sido “Turba”.

Estos turdetani o turbuletes no pueden ser los de Andalucía porque las referencias los tratan como vecinos lindantes de los saguntinos.

Y si tenemos en cuenta la denominación de Apiano de estas gentes, “turbuletes”, no coincide con la de los topónimos referentes al actual territorio de la región andaluza que aparecen en Ptolomeo o Estrabón, siempre con (-d), no con (-b).

C/ Una vez explicado el plan que realizó Hannibal para conseguir excusa de atacar Sagunto nos vamos a lo que ponen las Fuentes sobre este sitio de Sagunto. De entre las Fuentes que lo nombran, Polibio lo relata, Apiano también, pero la Fuente más cumplida es la de Tito Livio, la cuenta casi al detalle: en (21,12) “…El ejército fue llevado en seguida al asalto de la ciudadela; dio comienzo un desesperado combate, con grandes pérdidas por ambas partes, y se capturó una porción de la ciudadela. Se hicieron luego intentos por conseguir la paz, aunque con muy pocas esperanzas de éxito. Dos hombres se encargaron de la misión, Alcón, un saguntino, y Alorco, un hispano. Alcón, pensando que sus ruegos pudieran tener algún efecto, cruzó hacia donde estaba Aníbal por la noche, sin el conocimiento de los saguntinos. Cuando vio que no iba a conseguir nada con sus lágrimas y que las condiciones ofrecidas eran duras y severas, como las de un vencedor exasperado por la resistencia, abandonó el papel de suplicante y desertó al enemigo, alegando que cualquiera que presentase a los sitiados aquellos términos encontraría la muerte. Se pedía que devolvieran los bienes de los turdetanos y que entregaran todo el oro y la plata saliendo de la ciudad con sólo las ropas morando allí en donde los púnicos les ordenaran”

Pues bien, en este sitio de Sagunto vemos como una importante condición de rendición era la restitución de los bienes robados a los turdetanos. Estos eran aquellos vecinos, lindantes a su territorio, a los que Hannibal utilizó como excusa para atacarles, y se observa que la enemistad era ancestral. Existió una rivalidad real entre ambos estados ibéricos, lo cual implicó unas defensas entre territorios importantes. ¿Cuáles serían esos lindes?, lo veremos.

Estos turdetanos tampoco son los de Andalucía. Hay que mirar que proporcionalmente, la confiscación-devolución de esos bienes que los saguntinos robaron a los turdetanos, está descompensada; un territorio tan grande como el de los Turdetanos y los Túrdulos, que ocupaban casi toda Andalucía, con una gran cantidad de ciudades y régulos, no podían estar robándose y devolviéndose bienes tan sencillamente. Y estas ciudades eran independientes unas de otras, aunque algunas tuviesen régulos comunes, tipo Culchas, que dominó 10-20 oppidum. En todo caso hubieran tenido litigio con unas ciudades, no con toda una región. Y además Tito Livio nombra a las gentes de Andalucía como: [23.26] “…Estos desertores habían provocado una revuelta entre la tribu de los Tartesios y habían inducido a rebelarse a varias ciudades, habiendo, de hecho, tomado una de ellas al asalto.” Y en otras ocasiones que nombra a este territorio lo hace en referencia a ciudades o lugares geográficos. Y hace otra referencia de Andalucía en la última batalla, la de Baecula, en que se expulsa definitivamente a los cartaginenses de la Península Ibérica:

(28,15) “…Atene, régulo de los turdetanos, se marchó con un cuerpo considerable de sus compatriotas…” En la misma condición, una región como Andalucía, llena de ciudades-estado, y de tan gran dimensión, es imposible que dispusiera de un único régulo, Atene. Estos turdetanos venían de otro sitio como mercenarios, al igual que los celtíberos, y lucharon al lado de Hannibal de la misma manera. Posteriormente, en 195 a.C., estos turdetanos contrataron (según Roma) a sus amigos (vecinos) celtíberos para luchar contra Catón.

D/  Después de unos años de combate en Hispania durante la 2ª Guerra Púnica, tras las batallas de Munda y Auringis, los romanos, con Cneo Escipión a la cabeza, habían derrotado severamente al ejército cartaginense y a sus aliados hispanos. Y a partir de esto, nos dice Tito Livio: (24,42) en (214 a.C.) ”…Como las cosas marchaban tan bien en Hispania, los romanos, finalmente, empezaron a sentirse avergonzados por haber dejado a Sagunto, la causa principal de la guerra, en manos enemigas durante casi 8 años (no debieron ser más de 4 o 5 años). Así, después de expulsar a la guarnición cartaginesa, recuperaron la ciudad y se la devolvieron a aquellos de sus antiguos habitantes que se habían salvado de la guerra. Y los turdetanos, quienes pactaron la guerra con los cartagineses, fueron reducidos por la autoridad, se vendieron como esclavos y su ciudad fue destruida…

Estos detalles sólo los da Tito Livio, sigue nombrando a los “turdetanos”:

D.1/ Habla de que “su ciudad fue destruida” refiriéndose a que provenía de una sola o que fuera la más importante ciudad, por lo tanto no es relacionable a una Turdetania andaluza, por su gran cantidad de ciudades-estado, de similar rango.

D.2/ Dice también que primero combatieron por Andalucía (Munda, Auringis), zonas del contexto de la posible Turdetania andaluza; y cuando vencieron esas batallas se dirigieron a Sagunto, a mucha distancia hacia el norte y la reconquistaron. Y como punto final, se dirigieron hacia los turdetanos (no puede ser que les vencieran antes de ir a Sagunto, después reconquistaron Sagunto, y después volvieron a bajar a Andalucía, montones de kms, a volver a combatir con los vencidos), los vencieron y los destruyeron, de una manera tan simple y rápida, que no puede darse en un territorio tan amplio y denso como la Turdetania andaluza.

D.3/ También dice Tito Livio que (todos) los turdetanos fueron reducidos por la autoridad y vendidos como esclavos, (muy sencillamente), lo cual es utópico para un territorio tan grande.

D.4/ Así mismo dice que (todos) los turdetanos fueron reducidos, cuando la Turdetania andaluza no fue totalmente abandonada por los cartaginenses, siguieron poseyendo parte de ella.

D.5/ Por tanto, el texto se refiere a un estado de turdetanos, de un tamaño reducido (2000-3000 kms 2) aunque comparable al del territorio de Sagunto, pues con él litigaba de tú a tú. Un pueblo “bisagra” muy fácil de manejar mediante pacto por los cartaginenses, situados en la zona media sur de Hispania.

E/ Tito Livio  (28,15) “. Al inicio del conflicto, Atene, régulo de los turdetanos; se marchó con la mayoría de sus compatriotas, siguiendo a esto la entrega de dos ciudades fortificadas con sus guarniciones a los romanos. Temiendo la propagación del aquel mal y la extensión del descontento, Asdrúbal levantó en silencio su campamento la noche siguiente” en la batalla de Baecula, donde se expulsó a Carthago de Hispania.

F/ Después de haber hecho una buena campaña en Hispania, los romanos al mando de los hermanos Escipión, reconquistando Sagunto y  devastando a los turdetanos, los cartaginenses vuelven a vencer batallas, hasta el punto de caer en batalla los dos hermanos Escipión, Publio y Cneo (211 a.C.). De tal manera perdieron que tuvo que retirarse lo que quedó del ejército romano hasta un campamento de empalizada al norte del Ebro, todo lo demás fue perdido. Como consecuencia, tanto Sagunto como sus vecinos turdetanos volvieron a manos cartaginesas, con lo cual se volvieron las tornas, siendo castigados los saguntinos y apoyados los turdetanos, sus vecinos y disputantes (211 a. C.) Unos años después (205 a.C.), los romanos, a las órdenes de Publio Escipión el Joven, consiguieron echar definitivamente a Cartago de la península, y volvieron los saguntinos a ser apoyados, y sus vecinos turdetanos a ser arrasados, por 2ª vez.

Tito Livio (28,39) lo resume así: relata cómo una vez terminada la contienda, una delegación de Sagunto habla ante la cámara del Senado en Roma, de cómo transcurrió la suerte de Sagunto y la culpa de sus vecinos túrdulos, durante la 2ª guerra púnica:  ”Aun teniendo en el corazón de Italia tan terrible guerra y a un enemigo como Hannibal, enviasteis a Hispania un cónsul con su ejército para reunir, para así decir, los restos de un naufragio. Desde el día en que los dos Escipiones, Publio y Cneo Cornelio, entraron en la provincia, en ningún momento dejaron de hacernos el bien y perjudicar a nuestros enemigos. En primer lugar, nos devolvieron nuestra ciudad y enviaron hombres por toda Hispania para que hallasen a cuántos de nosotros habían sido vendidos como esclavos y devolverles la libertad. Cuando nuestra suerte, de ser absolutamente miserable, se había convertido casi en envidiable, vuestros dos generales, Publio y Cneo Cornelio hallaron la, una pérdida que sentimos aún más amargamente que vosotros. Pareció entonces como si hubiéramos regresado de un lejano exilio a nuestros antiguos hogares, sólo para contemplar por segunda vez nuestra propia ruina y la destrucción de nuestra patria. No hizo falta un general o un ejército cartaginés para ejecutar nuestra aniquilación; los túrdulos, nuestros antiguos enemigos, que fueron la causa principal de nuestra caída, fueron capaces de destruirnos.”

F.1/ El texto en el que hablan los saguntinos, resume la historia que hubo entre los saguntinos y sus antiguos enemigos, los turdetanos, durante la 2ª Guerra Púnica. Dicen que la 1ª vez los derrotó el ejército de Hannibal (cartaginenses y aliados hispanos) (218 a.C.) ; que después les liberaron los hermanos Escipión (214 a.C.) , y que la 2ª vez que los derrotaron, fueron por sí solos sus antiguos enemigos, los túrdulos (antes los llama turdetanos, siendo esta variación del gentilicio debida a que se aplica a partir de su ciudad, “Turda”, y cada autor del que copia Livio lo denomina subjetivamente), lo cual da a entender que era un pueblo de capacidad similar económica y militar al estado de Sagunto, y que fueron capaces de derrotarles solos cuando la fuerza saguntina era débil.

F.2/ Habla sobre la antigua relación de enemistad (entre vecinos) de turdetanos y saguntinos. Una relación tan directa impide que corresponda a la Turdetania andaluza, por la simple razón que la lejanía lo impide.

F.3/ También dicen que, así como anteriormente Sagunto no pudo ser tomada más que por un poderoso ejército como el de Hannibal, esta vez un ejército menor, el de los túrdulos, sí fue capaz de hacerlo, ya que debía ser tan fuerte como para hacer una gesta así con una ciudad debilitada, pero no tanto como para sitiar una ciudad. Lo cual implica que un numeroso ejército sí podría ser el de la Turdetania andaluza por su extensión y población; pero un ejército mediano correspondería a un estado potente pero limitado (2000-3000 kms cuadrados y 10000-30000 habitantes).

F.4/ Los cartaginenses debieron dejar vía libre a sus aliados, con quienes “pactaron” para arrasar y saquear Sagunto. Era un estado independiente, no conquistado, sí coaligado.

G/ Y continúa el relato de la delegación de Sagunto en Tito Livio (28,39) en (206 a.C.): “Y justo cuando habíamos perdido toda esperanza, enviasteis de repente a Publio Escipión, al que contemplamos hoy aquí, nosotros, los más afortunados de los saguntinos. Llevaremos de vuelta a nuestro pueblo la noticia de que hemos visto, como vuestro cónsul electo, al único hombre en quien depositamos todas nuestras esperanzas de auxilio y salvación. Por él ha sido tomada ciudad tras ciudad a vuestros enemigos en toda Hispania, y en cada caso separó a los saguntinos de la masa de prisioneros y los devolvió a casa. Por último, Turdetania, hasta tal punto hostiles a nosotros que aquella gente no podía mantenerse intacta, Sagunto no podía, fue devastada por la guerra para que no sólo nosotros, sino – lejos de la palabra odio – ni siquiera nuestros descendientes tuvieran temor, se decidió que la ciudad fuera destruida en gratificación a Sagunto, destruida por Hannibal; fueron tomadas como tributo sus tierras, lo cual no es para nosotros fruto tan placentero como la venganza.”

G.1/ En este párrafo los saguntinos explican al acabar la 2ª guerra púnica en Hispania, ante los vencedores, sus aliados, en Roma, cómo se formó su desgracia, al ser devastados primero por Hannibal y sus aliados hispanos, y después sólo por sus vecinos, el estado de Turdetania. Hablan del éxodo de su tierra, huidos y esclavizados. Hablan de su gran rivalidad con su vecina Turdetania: “Turdetania, hasta tal punto hostiles a nosotros que…”.

G.2/ Es importante fijarse en la referencia directa que hace hacia la “urbem” (la ciudad), es la ciudad de Turdetania. No son “las ciudades de Turdetania”, hace referencia a la ciudad preponderante, la más importante de Turdetania, dice: “…se decidió que la ciudad fuera destruida en gratificación a Sagunto…”.Esto hace ver que esta Turdetania no es más que un estado ibérico mediano, con pocas ciudades, con una más grande, ésta. La Turdetania andaluza, con gran número de “urbes” (ciudades), que formarían pequeños estados, y conjuntarían una gran extensión; es imposible que reúna estas características. Esta ciudad a la que se refieren es Turda, nombrada por Tito Livio en un capítulo posterior. Hablan de que destruyendo esa sola ciudad los turdetanos se quedarían sin ninguna fuerza que pudiera amenazarles, toda Turdetania se centraba en el poder de aquella ciudad “Turda”, que fue destruida en 205 a.C., año en que Roma vencía a Cartago en Hispania.

G.3/ El texto habla de que “…fueron tomadas como tributo sus tierras…” (de los turdetanos), lo cual implica que para poder hacerse cargo de éstos, los saguntinos debían disponer de proximidad. ¿Cómo calcularíamos esa proximidad? Un día de distancia a caballo (50-80 kms), o tres andando (60-80 kms) como mucho. Más lejano, los saguntinos tendrían unos desplazamientos demasiado largos para resultar económico explotarlas, a no ser que trasladasen su residencia.

G.4/ El dato de que “la urbe” (ciudad) fuera destruida por los romanos en 205 a.C. es significativo, aunque nos deja en duda, por lo contradictoria. Si fue totalmente destruida, con posterioridad debería haber desaparecido, pero aparece en Tito Livio en el año 195 a.C. como “Turdam oppidum” (la ciudad fortificada de Turda), por lo tanto pervivió. Entonces, esa destrucción debió ser más un “castigo” que una “aniquilación”. Y además habla sólo de “destrucción” de la ciudad, pero no de su Estado, con lo cual, sus gentes siguieron viviendo en sus pueblos y asentamientos, aunque ya subyugados por los conquistadores. El hecho de que esa ciudad, “Turda”, no fuese la única ciudad turdetana, se ve previamente en este dato, ya que su “destrucción” sí que hubiera implicado un desastre tal que no hubiera sido posible la rebelión contra los ejércitos romanos, de tú a tú, en 196-195 a.C., donde los turdetanos crearon un ejército, e incluso tuvieron riqueza suficiente para costear el mantenimiento de tropas de celtíberos (vecinos y amigos) que vinieron a combatir junto a ellos. Por lo tanto, este estado dispondría de otros oppidum con cierto potencial y una buena cantidad de habitantes. Es dudoso que la población de la destruida urbe de Turda se hubiera trasladado a otros sitios donde vivir, ya que 10 años después sabemos que estaba en pie.

G.5/ Por la tendencia a descartar lo obvio para conducir la historia con más simpleza, algunos traductores de Tito Livio, o historiadores, eliminan la palabra “urbem” de este texto en (28,39), con lo cual cambian de raíz su significado, ya que esto implicaría no hacerle coincidir con la idea que ellos tenían como resultado de la traducción, en la que no encajaría destruir una sola ciudad, sino que debería destruirse a los turdetanos en general. También, algunos traductores hablan de “tribu”, cuando el texto latino no lo hace. Una sugerencia: en historia se puede especular, intuir, pero no inventar.

H/ Desde el 205-204 a.C. en que la legación de hombres de pro de Sagunto hicieron una visita al senado de Roma y a Italia en general, se perdieron las referencias que hace Tito Livio a Turdetania y los turdetanos hasta 196-195 a.C. , es decir, 10 años pasaron en blanco. ¿Qué pasó en ellos? Pues, imaginémonoslo. Según nos ha relatado Tito Livio: en 205 a.C. el ejército romano entra de improviso en territorio turdetano, y sin oposición, llega hasta su ciudad, “Turda”, y la castiga, la devasta de tal manera que jamás se les olvide a sus habitantes. Y después, resarce a los saguntinos regalándoles las tierras turdetanas, sus posesiones. Los turdetanos no quedarían muy contentos con esto, pero el mandato de Roma los dejó subyugados, y en principio tuvieron que obedecer por miedo. Lo que les había sucedido, la devastación de su “urbe”, les había marcado. En los años siguientes vieron como sus odiados vecinos, los saguntinos, ocupaban sus tierras, cuya producción iría a enriquecer a sus nuevos amos de Sagunto. Esta situación era un reflejo particular de lo que estaba pasando en otras antiguas ciudades-estados hispanas de la Hispania Citerior, ahora Roma intentaba adueñarse de sus propiedades e imponer sus leyes, pasando por encima de todo lo que tenían anteriormente los hispanos. Ya en el mismo momento de la victoria de Escipión en Hispania en 205 a.C., mientras lo celebraba en Carthago Nova, dos jefes ilergetes: Andobeles y Mandonio, se rebelaron (los ilergetes ocupaban parte de la provincia de Huesca y alrededor), y este mismo general tuvo que realizar una campaña para aniquilarlos. A partir de entonces, eligieron los romanos dos procónsules para la Península: Léntulo y Acidinio, origen de que Hispania se dividiera en dos provincias, una en la costa del Mediterráneo y otra entre el Estrecho y el valle del Guadalquivir (Betis). La primera, que luego se llamó Citerior era un poco más que una franja costera, que se extendía de Ampurias a Tarragona, Sagunto y Carthago Nova, con algunas colonias griegas en un país ibérico, que limitaba con los celtíberos de Aragón (Historia de la Hispania Antigua, A.Tóvar y J.M. Blázquez). Por el valle del Ebro la influencia romana, por las relaciones de los ilergetes, se extendía hasta Lérida y Huesca. La 2ª se llamó Ulterior.

Estos nuevos generales se encuentran con otra sublevación (de ilergetes y otros estados de la zona catalana), pues se sentían obligados con Escipión, pero no con ellos. Se enfrentaron a una amplia alianza hispana, bajo el mando otra vez de Andobeles y Mandonio, a los cuales derrotaron y sometieron bajo el pago de tributos. Siguen unos años de paz hasta 201 a.C., aún bajo el mando de Léntulo y Acidinio, en el cual, los saguntinos apresan y llevan a Roma a unos emisarios cartaginienses que pretendían, sin reconocer la soberanía romana, reclutar mercenarios en Hispania (Liv XXX, Tóvar y Blázquez). Todavía en la batalla de Medjerda, la desesperada actuación de los celtíberos salvó a los cartaginenses (Polib XIV 7,5, Tóvar y Blázquez). En 200 a.C., el nuevo procónsul C.Cornelio Cetego vence una sublevación en la región de los edetanos (Liv. XXXI 49,7, Tóvar y Blázquez). Entre los años 199 y 198 a.C. , consta que los procónsules Blasión y Estertino, llevaron a Roma enormes cantidades de plata y oro, lo cual explicaría el porqué de las sublevaciones indígenas del año siguiente, 197 a.C. (Tóvar y Blázquez). Es entonces cuando toma forma la división de Hispania en dos provincias. Citerior y Ulterior, concedidas a los pretores respectivos Tuditano y Helvio, en 197 a.C., con sendos ejércitos nuevos, con órdenes de establecer los límites de la doble provincia- Quizás ésta fue la causa de la sublevación de Hispania en 197 a.C.

Este año (Liv XXX 21,6), dice que “…se hallaron (Roma) ante la nueva sublevación en sus dominios de la Península. Ahora no son sólo los belicosos pueblos de la Citerior, sino también en el valle del Guadalquivir, en la Ulterior, donde estaba el pretor M. Helvio. El rey Culchas, que había sido aliado de P.Cornelio Escipión en la batalla de Ilipa, se levanta en “Andalucía”, apoyado por otro caudillo, Luxinio. Livio cita a Carmo, Sexi, Malacca y la región de Bastetania como focos de la rebelión, que puede interpretarse como de indígenas y fenicios unidos, “. Por otro lado, en la Citerior, el procónsul Tuditano quedó en desesperada situación ante la sublevación de pueblos que desconocemos, y sufrió una derrota, en la que murió (Liv XXXIII 25,8, Tóvar y Blázquez).

I/     Debió ser por los pretores del año siguiente, 196 a.C., Quinto Fabio Buteón (Ulterior) y Quinto Minucio Termo (Citerior) reciben cada uno una nueva legión y otras tantas fuerzas de latinos e itálicos (Liv. 33,43) “El idus (15) de marzo de 195 a.C., el día en que tomaron posesión del cargo los nuevos cónsules presentaron a discusión en el Senado la asignación de las provincias. El Senado decidió que, ya que en la guerra de Hispania se estaba extendiendo de manera tan grave como para requerir la presencia de un cónsul y un ejército consular, Hispania Citerior debería ser una de las 2 provincias consulares…. A Catón correspondió Hispania y a Valerio, Italia. Después, los pretores sortearon sus provincias; Cayo Fabricio Luxinio recibió la jurisdicción urbana y Cayo Atinio Labeón la jurisdicción peregrina; a Ceno Manlio Volsón correspondió Sicilia; a Apio Claudio Nerón, la Hispania Ulterior; a Publio Porcio Leca, Pisa, para amenazar a los ligures por su retaguardia. Publio Manlio fue asignado al cónsul para auxiliar en Hispania Citerior, la legión que había servido bajo el pretor Quinto Minucio le fue otorgada.

I.1/ El texto dice que la guerra en Hispania se estaba extendiendo de manera grave, y por eso tuvieron que hacer de “Hispania Citerior una de las dos provincias consulares”, y para ello requerirían un cónsul y un ejército consular. Este cónsul nombrado para Hispania fue Catón. Dice claramente que las rebeliones de hispanos se estaban dando en Hispania Citerior sólo. Esto es importante, como veremos, ya que las guerras en Hispania que tuvieron lugar bajo los mandos de Quinto Minucio, Publio Manlio y Catón, al ser pretores y cónsul de la Citerior exclusivamente, tuvieron necesariamente que desarrollarse en esta provincia, lo cual descartaría las hipotéticas incursiones de Catón en una Turdetania andaluza, zona muy alejada de sus zonas de mando. Es más, sobre los pretorados sucesivos de Quinto Fabio Buteo y Apio Claudio Nerón en la Ulterior, a éstos no se les atribuye ninguna batalla o guerra, lo que implica que esta provincia que incluye Andalucía, estaba en paz.

I.2/ “Publio Manlio”, sucesor de Quinto Minucio como pretor de Hispania Citerior, fue asignado al cónsul Catón para auxiliarle en Hispania Citerior. Está claro que excluyen Hispania Ulterior, sólo iban a luchar en la Citerior. Esto descarta a la Turdetania andaluza.

I.3/ El texto aclara que Publio Manlio sucedió a Quinto Minucio como pretor de la Citerior, pues dice “(33,43) El mismo número de soldados de infantería y caballería se asignó a Publio Manlio, en la Hispania Citerior, y la legión que había servido bajo el pretor Quinto Minucio, le fue otorgada.” Esto da orden cronológico a los hechos, y reafirma que los soldados dados a Publio Manlio son para utilizarlos en Hispania Citerior exclusivamente. Este orden da a entender que los hechos se dieron en 2 – 3 años, empezaron con el pretorado de Quinto Minucio (desde idus de marzo de 196 a.C. hasta idus de marzo de 195 a.C.), y continuaron en 195 a.C. con el nombramiento de Catón y Publio Manlio.

Está claro que excluyen Hispania Ulterior, sólo iban a luchar en la Citerior. Esto descarta la Turdetania andaluza.

J/ Tito Livio en [33.44]: “Tal fue la distribución de las provincias. Antes de que los cónsules dejaran la Ciudad (Roma) se les requirió, de acuerdo con un decreto de los pontífices, para que proclamasen una primavera sagrada. Ya se sorprendían los hombres en general de la negligencia en la guerra que estalló en Hispania. Una carta de Quinto Minucio citó hacia la ciudad de Turda (oppidum) cuando enfrentaron los estandartes con los generales hispanos Budar y Besadín. Luchó con éxito: doce mil enemigos cayeron, el general Budar capturado, los otros diseminados y puestos en fuga. Una vez leída la carta disminuyó el terror que había por los hispanos, desde donde había expectativas de una gran guerra.”

j.1/ El momento exacto al que se refiere el texto es, nada más nombrar al cónsul Catón y al pretor Publio Manlio; y a los otros, el 15 de marzo de 195 a.C., mientras celebran los sacrificios de la primavera sagrada. Es entonces cuando llega una carta del hasta entonces pretor de la Citerior, Quinto Minucio, en las que relata cómo poco antes acaba de celebrar batalla (en 195 a.C. , antes del idus de marzo, 15) cerca de TURDA con los generales hispanos Budar y Besadín. Es su última acción, pues ya ha sido nombrada su sucesión, por el cónsul Catón y el pretor Publio Manlio (La caída de 12000 hispanos parece bastante exagerada, ya que una batalla así sería mucho más renombrada, y apenas se la menciona).

j.2/ Los traductores obvian nombrar a “Turdam oppidum” (ciudad de Turda), cuando viene tal que así en las fuentes en latín. Parece incomodo que aparezca en el texto una ciudad llamada Turda, que para ellos no existe. En cambio, esta ciudad, Turda, podría ser de donde derivaran los gentilicios de turdetani, turduli y Turdetaniam nombrada en las fuentes latinas referentes a los años entre 220 a.C. y 195 a.C. Y esto, aderezado con lo que hemos hablado antes de que el cónsul y los dos pretores, nombrados para la Citerior, desarrollaron sus guerras en esta provincia, eliminaría totalmente la teoría de que esta Turdetania aquí nombrada sea la andaluza.

j.3/ “Una vez leída la carta disminuyó el terror que había por los hispanos, desde donde había expectativas de una gran guerra.” El traductor anterior de este texto escribe: “disminuyó la inquietud sobre las dos Hispanias” (sobre el texto latino “minus terroris ab Hispanis erat), cuando este texto en absoluto nombra “dos Hispanias”, sino “Hispanis” (una). Es visible la intencionalidad de implicar a la Ulterior dentro de estas lides del cónsul Catón, para justificar un relato histórico establecido. Pero la historia no es como se quiere que haya sucedido, sino que es como sucedió. El texto da a entender que una importante rebelión hispana se estaba dando en la Hispania Citerior, de tal magnitud que veían difícil controlarla.

j.4/ El enfrentamiento contra dos generales hispanos (“imperatoribus”: jefe supremo del ejército), quiere decir que era un ejército hispano conformado por al menos 2 facciones, y esto hace pensar que había reunido por lo menos a 2 estados ibéricos. Seguramente, al igual que pasó en Numancia, al recibir a los refugiados de Segeda y otras ciudades, que nombraron como general a un segedense. Aquí, de todos los estados ibéricos que se reunieron para combatir a los romanos, nombraron a 2 imperatoribus o jefes supremos, que mandaban sobre todos los estados. De este modo se concibe que la batalla pudiera reunir una cantidad tan grande de soldados (murieron 12000 hispanos), aunque también se debe tener en cuenta que el pretor Minucio exageraría el número de vencidos para su vanagloria a la entrada en Roma, y para ser premiado monetariamente.

j.5/ Sobre la derrota en la batalla de los hispanos, no se dice que fuera definitoria, es más, habla de la captura de Budar, pero dice que el resto huyó. Como hecho curioso en la exageración de cantidades, ¿cuál sería el número de hispanos si murieron 12000 y no se cuentan los heridos y los huidos?, ¿20000, 30000? ¿Sería una de las mayores batallas de la historia? No.

K/  Tito Livio trata sobre el año 195 a.C. en (34,17) “Mientras tanto, el pretor Publio Manlio, con el veterano ejército de Quinto Minucio, a quien sucedió, recibió y añadió igualmente al veterano ejercito de Apio Claudio desde Hispania Ulterior, marchó para Turdetania. De todos los hispanos, los turdetanos eran los más ineptos para la guerra, sin embargo, confiados en su gran número, fueron al encuentro del ejército romano. La caballería fue enviada contra los agitadores, inmediatamente la tropa fue formada en orden de batalla. El combate a pie fue casi nulo en la batalla: los soldados veteranos, conocedores de las tácticas del enemigo no dejaron dudas en el combate. Aun así, aquella batalla no puso fin a la guerra. Diez mil celtíberos mercenarios y con armas extranjeras se dispusieron a la guerra. El cónsul, alarmado por la rebelión de los bersgitanos, y como el resto de ciudades pensaría tener la misma oportunidad, eliminó el derecho de hacer armas a la parte de acá del Ebro. “

k.1/ (195 a.C.) Quien dirigió este ejército fue el pretor de Hispania Citerior, Publio Manlio. Y éste estuvo formado por el ejército de la Citerior que el año de antes estuvo mandado por el anterior pretor de la Citerior, Quinto Minucio, a quien Publio “sucedió”. Este ejército era ya “veterano”. Debido a los problemas de rebeliones en la Citerior, a este ejército se le añadió el ejército de Hispania Ulterior, a cuyo mando estaba el pretor de la Ulterior Apio Claudio Nerón. Una vez estuvieron reunidos los 2 ejércitos de Citerior y Ulterior (se reunieron en algún lugar de Citerior ya que la frase dice que al ejército de Publio Manlio, pretor de la Citerior, se le “añadió también el veterano ejército de Apio Claudio desde Hispania Ulterior”) iniciaron la marcha hacia la rebelión de Turdetania.

k.2/ Una vez reunidos los 2 ejércitos, el texto dice que “marchó para Turdetania”. Por distancia geográfica, traer un ejército desde la Ulterior (Turdetania andaluza) hasta la Citerior, y una vez allí, marchar hasta Turdetania andaluza con los dos ejércitos unidos, no tiene sentido de la distancia, ya que el viaje sería desde Turdetania andaluza hasta Citerior y vuelta otra vez a Turdetania andaluza en la Ulterior. Por lo tanto, esa Turdetania a la que van a combatir debe estar localizada en la Citerior.

k.3/ A parte, la batalla del año anterior celebrada por Quinto Minucio, pretor de la Citerior, con su propio ejército, que sólo utilizaría en su protectorado de Citerior, se dio junto a Turda. Las rebeliones que hasta ahora teníamos como referencia discurrían en la Citerior.

k.4/ Hacía unos meses, durante el final del pretorado en la Citerior de Quinto Minucio, a principios de 195 a.C., se acababa de celebrar la “Batalla de Turda”. En ella habían participado soldados de varios estados hispanos, habían perdido, y los restos de su ejército habían huido. De sus 2 generales, Budar había sido capturado, y Besadín había huido con restos de su ejército. En estos momentos, después del idus de marzo de 195 a.C., este ejército se había reagrupado y reclutado nuevos hombres. La rebelión se localizaba en Turdetania (el estado de la ciudad de Turda), donde había estado luchando Quinto Minucio hace unos meses, antes de ser sustituido en su cargo de pretor de la Citerior por su sucesor Publio Manlio. Continuaba la rebelión “desde” Turdetania, representada por los turdetanos, pero ayudados por los estados vecinos.

k.5/ Según el texto, “los turdetanos eran los más ineptos para la guerra, sin embargo, confiados en su gran número, fueron al encuentro del ejército romano”. Si eran tan malos guerreros, ¿cómo, ellos solos se atrevieron contra los ejércitos romanos de la Citerior y de la Ulterior, y del cónsul Catón? La respuesta la dan los textos: si hace unos meses habían batallado cerca de Turda con un ejército formado por soldados de varios estados, y los sobrevivientes se habían replegado bajo el mando de Besadín, el general hispano que se había salvado; estos mismos se habían vuelto a organizar, y reclutaron más hombres. Por esto, aunque los turdetanos eran malos guerreros, al verse arropados por tantos vecinos hispanos, se envalentonaron, y “fueron al encuentro del ejército romano”.

k.6/ El texto dice. “..El combate a pie fue casi nulo en la batalla: los soldados veteranos, conocedores de las tácticas del enemigo no dejaron dudas en el combate.” Ya estos legionarios habían combatido hace unos meses con estos mismos hispanos en la “Batalla de Turda”.

k.7/ El texto dice así: “...Aun así, aquella batalla no puso fin a la guerra. Diez mil celtíberos mercenarios y con armas extranjeras se dispusieron a la guerra. Esto implica que en este momento los celtíberos no estaban dominados por los romanos, salvo quizás algunas zonas de Aragón, pero no los del interior. Y los turduli pagaron a los celtíberos para que vinieran a luchar. Pagar a 10000 mercenarios lo puede hacer un pueblo con cierta riqueza y cuya población no sea inferior a varias decenas de miles de habitantes.

L/ Tito Livio (34,19) “La difícil guerra en Turdetania del pretor Publio Manlio con los celtíberos mercenarios provocada por el enemigo, hizo que se diera la orden; por lo tanto el cónsul (Catón) pidió en una carta a los pretores que condujeran las legiones. Cuando llegaron a allí, estaban separados el campamento celtíbero y el turdetano. Entonces, los turdetanos inmediatamente se animaron a hacer incursiones de combate sobre los puestos avanzados (romanos) y siempre vencieron por mucho que se empeñaran en el combate. Para los celtíberos, el cónsul envió a una conferencia a los tribunos militares y ordenó ofrecer a aquellos tres condiciones a elegir: primera, pasarse a los romanos y doblar la paga que iban a recibir de los turdetanos; otra, marcharse a sus casas bajo garantías públicas de que no sufrirían represalias futuras por haberse unido a los enemigos de los romanos, tercera, si se decidían en cualquier caso por la guerra, fijar momento y lugar donde se pudiera decidir la cuestión por las armas. Los celtíberos pidieron un día para consultarlo. Sin embargo, al votar por ella, cualquier cosa podría pasar. Si bien la cuestión de la guerra o la paz con los celtíberos existía, sin embargo los romanos se llevaban suministros de los campos y pueblos del enemigo en tiempos de paz, de las fortificaciones del enemigo, mandando a escuadrones entrar en sus trincheras, como si hubiese un pacto de comercio, una tregua tácita. El cónsul no podía inducir al enemigo a combatir, envió algunas cohortes armados a la ligera en una expedición de saqueo por los campos, bajo la norma del premio del botín, los envió por toda la región. Después de escuchar a celtiberos de Seguntia que todos los pertrechos y el equipaje se quedaron atrás, procedió al asalto. Después de que ninguno se moviese, y que el salario no pudiese pagarse incluso a los soldados del pretor, dejó todo su ejército en el castro del pretor, y con siete cohortes regresó hacia el Ebro”. (195 a.C)

L.1/ Tito Livio habla de mercenarios celtíberos que lucharon a favor de los turdetanos a cambio de un sueldo. Esto implica:

a/ Capacidad de Turdetania, económica, para costear los sueldos celtíberos, por lo tanto debía ser un estado potencialmente rico, y habitado.

b/ No ser un estado lo suficientemente grande y potente para luchar por sí sólo contra los romanos, pero que con los mercenarios celtíberos tendrían fuerza suficiente para tratar de tú a tú al ejército romano.

L.2/ Livio habla del ofrecimiento de Catón a los celtíberos para que abandonasen a los turdetanos, les ofreció “doblar su paga y luchar con él, permitirles regresar a sus casas sin represalias o entrar en batalla”. Los celtíberos no accedieron a las condiciones romanas a pesar de las ventajas. Lo que parece es que prefirieron luchar en peores condiciones con los turdetanos, y esto sólo tiene como razón que no sólo les unieran motivos económicos, sino más bien que tuvieran fuertes lazos de amistad que emotivamente les hicieran guardar fidelidad a los turdetanos, aún a riesgo de sus vidas. ¿Qué lazos hubo entre turdetanos y celtíberos?, ¿de vecindad, de hermandad…?

L.3/ Como en el resto de las traducciones, los errores semiforzados, cambian totalmente el sentido del evento histórico estudiado. Algunos han hecho de este párrafo esta traducción: “...A continuación, se dirigió a Segontia con el fin de atacarla, pues se enteró de que toda la impedimenta y pertenencias personales de los celtíberos había quedado allí. Sin embargo, nada pudo hacer para moverlo y regresó con 7 cohortes al Ebro, después de pagar los sueldos de sus propios hombres así como los del ejército del pretor. El resto de su ejército se quedó en el campamento del pretor…” cuando la verdadera traducción es así: “Como el cónsul no lograba inducir al enemigo a combatir, envió a algunas de sus cohortes armadas a la ligera bajo la norma de saquear todo el campo de la región, entonces, al oír a los celtíberos de Seguntia dónde habían dejado todos los equipajes y las impedimentas, procedió a conducir el ataque.” Desde luego las dos traducciones son como la noche y el día, la 1ª está hecha a grandes rasgos, según convenía que fuera históricamente, y con ella llegaron a la conclusión, de que, sin nada de lógica, los celtíberos, que vendrían cada uno de un sitio distinto, habían decidido dejar su equipaje, el cual necesitaban cerca de ellos, en su propio campamento, para pertrecharse, nada menos que a 800 kms de esa hipotética Turdetania andaluza o a 300-400 kms de una Turdetania al sur de Celtiberia, en la ciudad de Segontia, Segontias hay por lo menos 2 en Celtiberia, la de los arévacos “Segontia Lanca” (Sigüenza) y otra junto a Caesar Augusta, “Segontia”, según el Itinerario de Antonino, y otra Saguntia en Cádiz, un poquito lejos para ir a dejar un equipaje. La traducción correcta lo explica todo: algún espía (habituales en los ejércitos romanos) oyó a unos mercenarios celtíberos oriundos de Seguntia, (que debería ser la Segontia al sur de Caesar Augusta) “...dónde habían dejado todos los equipajes y los impedimentos”, que por pura lógica estarían muy próximos a ellos, en su campamento, para poder utilizarlos, pues si no ¿para qué sirven?, y decidió atacarles para provocarles a la batalla. Pero tampoco se movieron. Y como Catón se cansó, ya no dándole importancia al litigio, decidió volverse tranquilamente “hacia el Ebro” con sólo 7 cohortes, y dejando el ejército enfrente de Turdetania, al mando del pretor de la Citerior, Publio Manlio. Su pacífica vuelta con sólo 7 cohortes implica que no necesitaba protección porque iba a pasar por territorios pacíficos, lo cual no sería posible si Turdetania andaluza estuviera en guerra y tuviese que cruzarla hasta el Ebro, cerca de 1000 kms. Es más fácil que hiciera un trayecto corto por zonas romanizadas, es decir, el Levante hispano, y con la tranquilidad de que si tuviera que volver a intervenir, no estuviese muy lejos.

L.5/

1/ El traductor hablaba de los 2 pretores, pero el texto habla sólo de que el cónsul (Catón) mandó una carta al pretor (praetoris) para que condujera las legiones. Por tanto este único pretor debió ser Publio Manlio, nombrado al principio de este texto.

2/ El texto habla de la gran emotividad que se produjo en el consejo en el que se tenía que decidir qué iban a hacer los Celtíberos. En él se “mezclaron” los Celtíberos y los Turdetanos, y en esta gran emotividad hay que tener en cuenta los lazos de unión que debían existir entre estos pueblos.

3/ Esta guerra da impresión tanto de paridad entre los dos ejércitos, como de respeto mutuo, como de que los problemas entre ambos no eran tan profundos. Los romanos intentaron vencer con sus intrigas, pero no se molestaron mucho de que no funcionaran, incluso comerciaban con las pequeñas poblaciones y campos de la región Turdetana y aledaños. Los hispanos tampoco estaban muy convencidos de batallar. Los romanos querían una victoria fácil o simplemente hacerse respetar.

4/ La región disponía de “pueblos fortificados”, es decir, cerros defensivos.

5/ Importante. Los traductores habían traducido “Seguntia Celtiberum” como que los Celtíberos habían dejado sus equipajes en Seguntia (Cádiz). La traducción literal de toda la frase es “…al oír a los Celtíberos de Seguntia dónde habían dejado sus equipajes…”. Esta frase es relevante porque elimina la posibilidad de que los celtíberos mercenarios fueran hasta Seguntia (Cádiz) en Turdetania andaluza y allí dejaran sus equipajes para ir a guerrear. Y tampoco que Catón dejase el campo de batalla y se fuese a destruir unos equipajes, que tampoco serían tan importantes. Es más lógico que, en el mismo entorno del campo de batalla Turdetano, oyeran, de boca de los Celtíberos de Seguntia, el lugar donde tenían sus equipamientos e hicieran un ataque hacia ese lugar a destruírselos. Al parecer no tuvo éxito, se cansó por no conseguir avances, y quitando importancia al asunto, dejó allí a Publio Manlio, su pretor, y se volvió a su campamento fijo por encima del Ebro (lo cual quiere decir, que esta Turdetania estaba por debajo del Ebro).

M / Tito Livio (34,20) “Por tan exiguo ataque para apoderarse de la ciudad, se ofreció para los sedetanos, ausetanos y suessetanos. Los lacetanos, gentes insensatas y salvajes, que se mantenían unidos con su insensata ferocidad por las armas, conscientes entonces de que, mientras el cónsul y su ejército estaban ocupados en la guerra de los túrdulos, devastaron con incursiones imprevistas a sus aliados. Así pues, hacia la ciudad que fue asediada por el cónsul, hizo llevar no sólo a las cohortes romanas, sino también a jóvenes guerreros que fueron a la invasión como los aliados.”

m.1/ Livio vuelve a nominarlos túrdulos en vez de turdetanos.

CONDICIONANTES:

• Tito Livio no nombra a otros turdetanos en su obra a parte de estos párrafos que hemos comentado. Además, nombra a los Tartessos, en teoría los antecesores de los turdetanos (Livio 23,26): “...una revuelta entre la tribu de los tartesios y había inducido a rebelarse a varias ciudades...”, habla de tartesios, no de turdetanos.

Autor: Javier Jordá Sánchez, Requena

19-5-2014

 

Recreación hipotética de las murallas de Turdam oppidum sobre el yacimiento arqueológico de Los Villares (Caudete de las Fuentes)

 

Bibliografía:

Traducciones de Ab Urbe Condita de Tito Livio desde el inglés. Antonio Duarte Sánchez

Traducciones de párrafos con referencias a Turda, Turdetanos, Turduli y Turdetania en Ab Urbe Condita de Tito Livio, desde el latín. Javier Jordá Sánchez