EL INFANTE DON JUAN MANUEL Y REQUENA. POR VÍCTOR MANUEL GALÁN TENDERO.

               

                Un gran señor de la Hispania medieval.

                Venido al mundo en Escalona en 1282, el infante don Juan Manuel es una de las grandes figuras de las letras y de la política de la Castilla de la Baja Edad Media. Desde sus años mozos, el sobrino de Alfonso X el Sabio figuró en destacados acontecimientos, pues en 1294 ya tomó parte en la defensa contra los granadinos del reino de Murcia, cuyo adelantamiento había ejercido su padre don Manuel. Fiel a su primo el rey Sancho IV, no lo fue verdaderamente a su esposa doña María de Molina durante la minoría de edad de Fernando IV.

                Don Juan Manuel no fue señor de Requena, pero su influencia se dejó sentir sobre la villa, tanto en sus litigios comerciales como en los conflictos de la época. A su modo, representa la función de frontera y de conexión entre territorios de los requenenses de la Baja Edad Media.

                Jaime II pretende ampliar sus dominios.

                Los reyes de Aragón no se habían resignado a no ampliar sus dominios hispánicos a costa de una Castilla extendida desde el Cantábrico al valle del Guadalquivir, y jugaron la carta de los infantes de la Cerda en el transcurso de la minoría de Fernando IV. Para poder sentarse en el trono castellano, don Fernando de la Cerda traspasó a Jaime II de Aragón sus derechos sobre el reino de Murcia y Requena, cuyos caballeros distaban entonces de disfrutar de la riqueza y de las rentas deseadas.

                Tomar partido en una guerra resultaba de gran atractivo para no pocos, y hacia Requena se encaminaron en el verano de 1296 el ayo de don Juan Manuel, Gómez Ferrando, con una compañía de caballería, y de Sancho Meder de Huete con otra de caballeros, ballesteros y peones. En abril de aquel mismo año, las fuerzas de Jaime II se habían adentrado por el reino de Murcia, concretamente por las tierras del Sur de la actual provincia de Alicante, y la afluencia de fuerzas castellanas a Requena se consideró una amenaza dirigida contra la misma ciudad de Valencia. El 23 de agosto Jaime II recibió la noticia del lugarteniente del alcaide de Buñol.

                El merino mayor en tierras murcianas de don Juan Manuel, Sancho Jiménez de Lanclares, había aceptado el dominio aragonés, pero sus hombres asaltaron las recuas de las tropas de Jaime II a su paso por Elche. Don Juan Manuel y el rey de Aragón intentaron entenderse durante el conflicto por conveniencia. En 1303 el infante solicitó la mano de la hija de Jaime II, doña Constanza, de seis años. Con la villa de Requena también se suscribieron treguas puntuales, como las de 1297 por mediación de don Jaime de Jérica. Con diplomacia, el rey de Aragón intentó ganarse a figuras como la de don Juan Manuel y a localidades como Requena para su causa, lo que no le rindió al final los frutos apetecidos.

                Un valioso interlocutor en una importante ruta comercial.

                El 8 de agosto de 1304 se alcanzó la sentencia arbitral de Torrellas entre los monarcas de Aragón y Castilla. El primero no consiguió el dominio de todo el reino de Murcia, pero sí de plazas como Alicante u Orihuela. Don Juan Manuel mantuvo su señorío sobre Elche, pero bajo la autoridad de Jaime II. Allí se delimitaría la nueva frontera entre Castilla y Aragón en 1305.

                Don Jaime de Aragón requirió la asistencia de don Juan Manuel el 31 de octubre de 1304 como adelantado ante la probada reclamación del mercader de Valencia Guillem de Cardona, que logró de la corte del justicia valenciano el apresamiento del mercader conquense Martín Ortín. Para pagar la deuda a Cardona había dejado en rehenes a su esposa María Mayor y a sus hijos Juan y Sanchuelo, pero Martín no honró su compromiso.

                Por aquel entonces, Requena ya se emplazaba en la rica ruta que enlazaba el interior castellano, con núcleos de la importancia mercantil de Valladolid, con la ciudad de Valencia, a la que afluían paños y otros productos procedentes del Mediodía francés y de Cataluña. Comportamientos como los de Martín Ortín ponían en riesgo la confianza en la misma, y el primero de noviembre (consciente del problema) Jaime II insistió sobre el particular ante las autoridades de Requena, Moya, Huete, Cuenca y Toledo.                  

                No fue la última ocasión que se turbara la concordia en la ruta, exigiéndose la intervención de don Juan Manuel. El 8 de abril de 1311 Jaime II le pidió que ayudara a hacer justicia al valenciano Miguel Pérez, pues cuando sus carneros pacían en tierras de Requena Sancho Jiménez de Sadava le tomó cincuenta y seis.

                Más tarde, a 7 de marzo de 1319, el rey aragonés se dirigió a la regente de Castilla, doña María de Molina, para que intercediera por el mercader valenciano Andreu Perançós, al que le tomaron doce balas de paños (valoradas en 33.200 sueldos barceloneses) en Olmedo cuando se dirigía a Valladolid. Se le acusaba de carecer del albarán de pago del diezmo en Requena, aunque el mercader sostenía haberlo satisfecho. Tal cuestión iba más allá de un simple litigio entre particulares, ya que afectaba al sistema aduanero de Castilla, lucrativo para la corona y oportuno para regular favorablemente los flujos comerciales. La petición parece haber caído en saco roto, y Jaime II tuvo que requerir la ayuda de don Juan Manuel el 15 de enero de 1320. En calidad de tutor de su sobrino don Alfonso, el futuro XI de Castilla, informó el 27 de marzo de 1321 desde Madrid a Jaime II que la costumbre era expedir en el puerto de Requena el albarán para transitar hasta Extremadura. Encargó el infante a los jueces de pechas entre Castilla y Aragón y a los oficiales de las tierras de su tutoría a que se encargaran del caso para evitar problemas en lo sucesivo. Por aquellos días, don Juan Manuel había inclinado al rey mozo a confirmar los privilegios de los caballeros de la nómina requenenses.

                En aquel momento, las relaciones entre el rey de Aragón y el concejo de Requena acusaban la queja del caballero Gil Roís de Liori y de otros señores de cabañas ganaderas, obligados a pagar el montazgo en una partida que consideraban del reino de Valencia y no de Requena, seguramente la que sería llamada de la Contienda. Roís de Liori se encontraba muy allegado a Jaime II, que desde Valencia se quejó a los requenenses el 1 de abril de 1321. Precisamente, las disputas domésticas entre los monarcas ocasionaron enfrentamientos menudos y grandes, pero estos mismos lazos familiares también sirvieron para solucionar litigios comerciales, lo que redundó en provecho de su patrimonio.

                Las ambiciones de don Juan Manuel.

                En 1325 Alfonso XI nombró a don Juan Manuel adelantado mayor de Andalucía, y su posición se antojaba tan robusta como álgida. Sin embargo, en 1328  emprendió la guerra contra el mismo rey de Castilla, su antiguo tutelado, por abandonar a su hija Constanza. No vaciló en concertar alianza con el emir de Granada. El 23 de enero de aquel año había pedido al nuevo rey de Aragón, Alfonso IV, la merced de acoger sus ganados y sus hombres en el castillo de Sot, del que era señor el vasallo del infante Gonzalo Roís de Liori.  El de Aragón, de todos modos, no lo apoyó al pretender poner paz en el campo cristiano y no indisponerse con el monarca castellano, su cuñado. Portugal no anduvo al margen de tales negociaciones.

                Don Jaime y don Pedro de Jérica juntaron compañías en Chinchilla y Almansa, del mismo don Juan Manuel, para atacar las fronteras de Castilla por Requena y Alcaraz. El infante cercó Huete, mientras Alfonso XI su villa de Escalona. Las fuerzas del infante llegaron en sus correrías hasta Guadalajara e Hita. Quedó don Juan Manuel fuera de la alianza entre Castilla y Aragón contra los granadinos, que tan dispares resultados dio. Contrajo matrimonio con la hija de don Juan Núñez de Lara, con el que se coaligó en 1336 junto al rey de Portugal. Entonces Alfonso XI lo atacó en Alarcón.

                Se sosiegan las aguas con los reyes cristianos.

                La afirmación de la autoridad de Alfonso XI en Castilla y la amenaza del imperio benimerín en el área del Estrecho, donde había reafirmado su poder naval, apaciguaron los ímpetus del temperamental infante, que tomaría partido en la coalición que derrotaría a los musulmanes en la batalla del Salado en octubre de 1340.

                En este ambiente de distensión entre los poderes cristianos, don Juan Manuel tuvo que asistir a sus vasallos, honrando sus obligaciones señoriales y procurando por su patrimonio. El 29 de mayo de aquel mismo año, el rey aragonés Pedro IV encomendó a su lugarteniente de procurador en el reino de Valencia la resolución de la querella interpuesta por el vecino de Requena Gonzalo Martínez, el vasallo del infante Sancho Buesa y el vecino de Cuenca Domingo Vicente por la toma de su cabaña de maderas de carrasca y pinos donceles a lo largo del Júcar. La explotación forestal de tierras como las de Requena, que todavía entonces incluían Utiel, era un lucrativo negocio con larga trayectoria en el tiempo.

                Murió un 5 de mayo de 1348 el bravo don Juan Manuel. Dejó a la posteridad grandes obras literarias, joyas de la cultura castellana medieval, y a Requena el recuerdo de sus ambiciones.

                Fuentes.

                Archivo de la Corona de Aragón.

                Real Cancillería.

                -Cartas reales, 164r y v, y 1216r y v.

                -Registro 104 (51r), 134 (129r y v), 146 (114r), 169 (73r y v), 171 (94v y 95r), 173 (45v, 58v y 59r).