EL TRULLO Y LA DIVULGACIÓN VITIVINÍCOLA. I. DON PASCUAL CARRIÓN (1941-1961). POR Mª CARMEN MARTÍNEZ HERNÁNDEZ.

Pascual Carrión cuando llegó a Requena en 1941 ya era un publicista consumado. Siendo todavía estudiante en la Escuela de Ingenieros, entre 1913 y 1914, publicó algunos artículos en los que el joven Carrión manifestó lo que habría ser su actuación como ingeniero agrónomo, que debía intervenir en la regeneración de la nación, reconstituyendo la agricultura. Artículos en los que trata una serie de temas que acabarían constituyéndose a modo de leit motif de su obra, puesto que están, constantemente, en sus análisis y propuestas ante las diversas situaciones  vitivinícolas  de cada una de las etapas históricas que le tocó vivir y que eran: la agricultura como base de la reconstitución nacional;  la economía rural; el crédito agrícola; las cajas rurales;  los sindicatos agrícolas  y  las cooperativas de producción.

La reconstitución del país era, para Carrión, un problema de cultura intensiva, que no se debía tanto a la falta de centros ni de personal docente sino que dependía de algo más hondo, de la falta de interés y de tiempo para instruirse, motivada por la escasez de riqueza. La clase media y obrera, la mayoría de la Nación, llevaban un vida precaria, los hijos a penas crecían un poco se ponían a ganar un jornal, y cuando se hacían adultos seguían trabajando todo el día “con muy poco tiempo para cultivar la inteligencia”. Ante esta pobreza moral y material no era posible infundir interés ni por aprender ni para “pensar con miras elevadas”. Cuando la lucha por la vida alcanzaba las proporciones que había adquirido en un obrero y, sobre todo, en el labriego español “mata al cuerpo de hambre y atrofia todos los sentimientos notables del espíritu”.

 Pero antes de la labor cultural debía haber una labor económica, había que generar riqueza y la única fuente, verdaderamente creadora de riqueza en el país, era la agricultura, de la que vivían la inmensa mayoría de los españoles, pero su explotación estaba tan atrasada que era la causante de la emigración, la carestía de los alimentos y otros problemas que preocupaban al ciudadano y afectaban al país. Así pues, la agricultura era la base de la reconstitución del país. Para Carrión las bases de toda regeneración pasaban por el trabajo y la virtud, pero también era consciente que había que activarlas, había que enseñar a trabajar el campo y hacer ver al modesto agricultor que podía mejorar la rentabilidad de sus campos, pero para lograrlo hacían falta muchas cosas. Y a esa labor de enseñanza de la vitivinicultura a la formación de viticultores y enólogos, dedicó parte de su tarea en Requena, contribuyendo a divulgarla desde las páginas de El Trullo, revista portavoz de la Fiesta de la Vendimia, en la que publicó veintiún artículos. Una ojeada a su evolución diacrónica nos permite observar las cuestiones que, a lo largo de los cincuenta, afectaron a la vitivinicultura en Requena. Y vistos por su contenido temático nos aproximan a lo que constituía lo nuclear de la viticultura y enología en aquellos momentos.

En los años cincuenta, Pascual Carrión y Carrión era una figura señera de la  vitivinicultura nacional, en Requena y ante los organizadores de la Fiesta de la Vendimia no solo gozaba de gran consideración, sino que sus criterios revestían valores máximos y así lo expresaron públicamente en El Trullo en marzo de 1953. Unos años antes, en 1949, la Comisión organizadora de la Fiesta, había solicitado su opinión a las personalidades culturales más relevantes de la ciudad a cerca de la Fiesta de la Vendimia. Además de don Pascual, fueron Luis Rico Malagón; Eduardo García Viana, Jefe del Laboratorio de Química Enológica y Alcalde de Requena de 1943 a 1946; Rafael Bernabéu López, maestro nacional y Cronista de la ciudad; y José Iñigo Gracia López, profesor de Latín en el Instituto Nacional de Enseñanza Media. Era una entrevista entendida como medio de afianzar el prestigio de una Fiesta, partiendo de la opinión de tan ilustres personalidades, que había nacido en 1949. En los años siguientes don Pascual escribió sobre la Fiesta como medio de mejorar la riqueza vitivinícola, como medio del progreso vitivinícola y como elemento importante en la mejora de los vinos de Requena.

En 1940 la plaga del mildiu fue una de las diez peores del siglo XX, en 1941 se propagó por Requena con estragos considerables debido a que las penosas circunstancias de la posguerra. En 1952, el mildiu volvió  afectar a la comarca de Requena-Utiel y Carrión daba la voz de alerta  para que no se repitiese el desastre causado e informaba sobre el tratamiento y prevención de esta enfermedad de la vid. En 1953, contribuyó al reconocimiento del extraordinario mérito de don Rafael Janini, predecesor de Carrión en la dirección de la Enológica de Requena, que había dedicado toda su larga vida a servir de maestro y guía a los labradores valencianos, dirigiendo la reconstitución del viñedo destruido por la filoxera y llevando de la mano a los agricultores desorientados ante esta plaga. Su admirable labor había dado notables frutos en el viñedo y otros cultivos valencianos, razón por la cual los agricultores de la provincia de Valencia le erigieron un simbólico busto delante de la Estación Enológica de Requena.

Desde sus tempranos artículos sobre la regeneración agraria, Carrión había hablado de la necesidad de tener campos de experiencias para cultivos. De modo que, cuando llegó a la Estación Enológica, una de las primeras innovaciones  fue la creación de un Campo de Experiencias. Sobre una parcela de 4 hectáreas en el llano de El Rebollar, donde se plantaron 43 variedades de viñedos españoles y una pequeña muestra de viñedos extranjeros, con objetivo de estudiar su aclimatación y productividad, al tiempo que se ensayaban los mejores portainjertos de planta americana para las replantaciones de viñedos filoxados. Con todas estas variedades se elaboraron los vinos que eran objeto de estudio y envejecimiento en la bodega de la Enológica. En varias ocasiones, Carrión habló de la utilidad de este campo de experiencias, desde las páginas de El Trullo, para aconsejar sobre las principales variedades de vides americanas y europeas a usar en la comarca.

Mediando la década de los cincuenta una nueva crisis vitícola se cernía sobre el país, y como él mismo señaló en un artículo: “Los directivos de la simpática revista El Trullo desean mi opinión sobre la crisis actual del vino y al efecto me han hecho una porción de preguntas interesantes que exigirían un largo artículo para contestarlas”. Crisis sobre la que ya se había pronunciado, era el resultado de algo ya anunciado, en una conferencia, en el acto de entrega de premios del I Concurso de Vinos de Levante, y seguiría haciéndolo en artículos sucesivos describiendo causas, analizando situaciones y proponiendo posibles salidas, partiendo de los avances en los descubrimientos sobre la producción de variedades de uva, que se llevaban a cabo en el campo de experiencias  y el proceso de envejecimiento de los vinos en la propia Enológica. En todo ello jugarían un importante papel las cooperativas. Además, había que contar con medidas gubernamentales como la utilización en exclusiva del alcohol vínico, supresión de impuestos que gravaban el vino.

En 1956 se dejaban sentir la sequía de los años precedentes y se intentaba conjurar una nueva crisis vitícola. Carrión propugnaba el fortalecimiento del débil mercado interior de consumo de vino, y que los Poderes Públicos protegiesen debidamente la exportación. La principal salida del vino tenía que ser el mercado interior y para ello era preciso disminuir o suprimir los impuestos y trabas con las que tropezaba, sobre todo, en las grandes capitales que encarecían el consumo del vino y estimulaban la adulteración, especialmente el aguado.

A la altura de 1958 el vino alcanzó un buen precio, pero eso supuso el aumento de los jornales en las comarcas vinícolas, jornales que ya se habían encarecido con la escasez de mano de obra en el campo. Ante esta situación, la propuesta de Carrión fue intensificar la mecanización de las labores en el viñedo que, ciertamente, presentaba numerosos problemas de carácter técnico y económico y que solo la práctica podía resolver. Al viticultor había que enseñarle dándole soluciones concretas con demostraciones de maquinaria vitivinícola en ferias, utilización de tractores y aparatos de cultivos en fincas de instituciones vitivinícolas o, con motivo de la Fiesta de la Vendimia, hacer demostraciones anuales de maquinaria. No obstante, la realidad vitícola era que los modestos viticultores carecían de medios y tierras suficientes para poder utilizar los tractores, pero ante esta situación, Carrión proponía que se podía ir solventando, esta cuestión del uso de maquinaria, desde las hermandades y cooperativas.

El mes de septiembre de 1958 hubo un pedrisco en Requena que ocasionó daños en los pueblos de esta comarca valorados en unos 50.000.000 de pesetas. En 1960, Carrión señalaba que los pedriscos habían empezado más pronto de lo normal sus estragos, y algunos agricultores ya habían sufrido varios de ellos; además, estaban las heladas. Dos Pascual consideró que la instrucción a los viticultores también pasaba por intentar prever dos de los poderosos azotes que casi todos los años mermaban las cosechas como eran las heladas y los pedriscos, de ahí que publicase un artículo específico sobre el tema. En él, Carrión planteó varias alternativas a una realidad climatológica adversa a la viticultura y, como los graves daños generaba  que generaba  que resultaban difíciles de evitar, tenía claro que había que pensar en compensar al agricultor y el camino pasaba por darle carácter obligatorio al seguro agrario.

El empeño de don Pascual en la formación de capataces tuvo gran trascendencia. Carrión estableció en la Enológica, en 1941, unos cursillos de tres meses, a los que acudieron alumnos de toda España, y ya en los cincuenta solicitó la creación de una Escuela de Capataces. Él no escribió, propiamente hablando, sobre esta formación, pero sí habló de ella en las entrevistas que le hicieron sobre la Enológica.

Desde una perspectiva temática, las principales cuestiones que don Pascual planteó en sus artículos en El Trullo fueron: la replantación con vides americanas en los viñedos filoxados; cambio de variedades autóctonas valencianas; la mejora de la calidad de los vinos y de su correcta comercialización; los problemas del excedente de vino y la innovación en mostos; la Fiesta de la Vendimia como motor de progreso vitícola; la viticultura como cuestión fundamental para la vida de España; la prevención de problemas como plagas, heladas y pedriscos; la mecanización vitivinícola; y el desarrollo del movimiento cooperativo.

 

Fuentes y Bibliografía

  1. Fuentes: artículos de Pascual Carrión publicados en El Trullo

“¿Qué opina V. sobre la Fiesta de la Vendimia? Luis Rico Malagón, Pascual Carrión Carrión, Eduardo García Viana, Rafael Bernabéu López, José Iñigo Gracia López”, El Trullo, julio de 1949, p. 4.

“La Fiesta de la Vendimia como medio de mejorar la riqueza Vitivinícola”, El Trullo septiembre de 1950, p. 9.

“La mejora de nuestros vinos”, El Trullo, septiembre de 1951, p. 16.

“¡Cuidado con el mildiu!”, El Trullo, Julio de 1953.

“La Fiesta de la Vendimia como medio del progreso vitivinícola”, El Trullo, marzo de 1953, p.16.

“D. Rafael Janini Janini”, El Trullo, septiembre de 1953.

“La crisis vitivinícola, conferencia”, El Trullo, octubre de 1953.

“Reflexiones ante la crisis vitícola”, El Trullo, marzo de 1954.

“El viñedo y la población de España”, El Trullo, junio de 1954.

“El Campo de Experiencias de la Estación Enológica de Requena”, El Trullo, agosto de 1954.

“Hacia el progreso vitivinícola: La Cooperativa para Envejecimiento de vinos de Requena, El Trullo, diciembre de 1955.

“Nuevas consideraciones sobre la Cooperativa de envejecimiento, El Trullo, abril de 1956.

“Ante la próxima campaña vinícola. Reflexiones sobre la situación”. El Trullo, septiembre de 1956.

“Bebidas a base de mosto, un nuevo camino”, El Trullo, abril de 1957.

“Situación crítica de la Agricultura”, El Trullo, septiembre de 1957.

“La Estación de Viticultura y Enología. Entrevista con D. pascual Carrión, Ingeniero Director”, El Trullo, marzo 1958.

“En el periodo de las vacas gordas hay que pensar en el de las flacas”, El Trullo, julio de 1958.

“La mecanización de la viticultura”, El Trullo, septiembre de 1958.

“Variedades Tintas aconsejables en la comarca Requena-Utiel”, El Trullo, mayo de 1959.

“El Campo de Experiencias de la Estación Enológica de Requena”, El Trullo, septiembre de 1959.

“Las desgracias del agricultor: Heladas y pedriscos, El Trullo, septiembre de 1960.

“La Fiesta de la Vendimia como medio del progreso vitivinícola (de El Trullo, marzo 1953), El Trullo, septiembre de 1963.

“Mejora de los vinos de la comarca Requena-Utiel”, El Trullo, febrero de 1972.

 

  1. Bibliografía

Basanta Fernández, Concepción. “Estudios introductorios, recopilación y edición de textos”, en Pascual Carrión Propuestas para regenerar la economía española (1913-1937) Antología de artículos, ponencias y entrevistas. Universidad de Alicante, 2017.

Piqueras Haba, Juan. La Estación de viticultura y Enología de Requena. 1911-2011. Un siglo al servicio del sector vitivinícola, la formación de enólogos y el fomento del cooperativismo, Valencia, 2011, p. 129.