La Glorieta de Isabel II. Por Marcial García Ballesteros.

 

Primera página de El Eco del Comercio (Madrid), 5-III-1835 (fragmento).

    Rafael Bernabeu López, en su Historia crítica y documentada de la ciudad de Requena, cita (1982, p. 84):

SAN AGUSTÍN[1].- En el antiguo Camino Real, donde desembocaba el sendero de los Asnos (hoy, calle de don Vicente Alonso).

Antaño destacaron en esta calle el parador de Fuera o del Comercio, una copiosa fuente que enfrentaba con una vieja ermita[2] y la Glorieta o Paseo de María Cristina.

    Más adelante vuelve a citar (1982, p. 347):

Consta que la feria se celebraba en la plaza del Arrabal; luego en la Glorieta vieja y nueva.

    En las crónicas de hechos anuales, que van salpicando de forma amena todo el recorrido histórico del libro, nos detenemos en las referentes a 1834 y leemos (1982, p. 432s):

NOTAS SUELTAS

1834.- Entre los proyectos y realidades que se llevaron a cabo merecen recordarse la constitución de una Junta de Arbolado y Fomento, el proyecto de la carretera de Albacete, el establecimiento de una cátedra de Geografía e Historia, la apertura del paseo de María Cristina o Glorieta de Isabel II al final de la calle de San Agustín (en las seis tahúllas[3] que cedió para este fin don José Royo de Cantos), etc.

    Todos estos párrafos para llegar al tema de la nueva (y actual) Glorieta (1982, p. 449):

1852. Como el paseo de la Glorieta de la calle de San Agustín se tenía por húmedo e inútil (no en vano dieron en llamarle "el Catarro"), fue vendido. Con el importe se compraron las tahúllas que don José María Penen tenía junto a la huerta de los Frailes o de la Carrera. Así se construyó bajo la dirección de don Vicente Marco la nueva Glorieta...

    Nueva glorieta, la adyacente al Ayuntamiento, de cuya historia ya se están ocupando plumas expertas.

    El presente artículo viene a ofrecer luz sobre aquella primera glorieta requenense que pensamos estuvo situada entre el actual final de la calle de San Agustín y la plaza de toros, frente al cuartel de la Guardia Civil, en zona de extramuros rodeada de huertas. De ahí la humedad que cita Bernabeu. No parece casual que aún hoy, dicho tramo tenga un jardín en el que, no hace tanto tiempo, hubo una fuente manando agua.

    Resulta curioso y alentador para los historiadores locales como a pesar de la falta de prensa impresa en o para Requena, anterior a 1889[4], con la digitalización sistemática de prensa antigua española realizada por la Biblioteca Nacional, Ministerio de Cultura y otras instituciones nacionales y autonómicas, vamos descubriendo cada vez en mayor medida, noticias referentes a nuestra ciudad en periódicos, sobre todo madrileños, editados desde principios del siglo XIX, en los que colaboraron, con mayor frecuencia de lo que se podría pensar, corresponsales de Requena como Antonio Francisco Penén, José García de Leonardo y otros.

    Es el caso de periódicos como El Eco del Comercio[5] (1834-1849), en el que además de noticias diversas, como la que nos ocupa, pueden seguirse muchos avatares de la primera Guerra Carlista en nuestra comarca, datos sobre epidemias de cólera, Milicia Urbana, etc.

    Veamos la noticia que inspira el presente artículo:

El Eco del Comercio (Madrid), 5-III-1835

REQUENA (Cuenca) 24 de febrero.-

Se ha destinado á la salida del camino de Madrid un espacioso sitio para formar la glorieta bajo el diseño presentado por uno de los arquitectos más célebres de Valencia. En la tarde del domingo último[6] se verificó la plantación de los cuatro primeros árboles en este paseo público dedicado á SS. MM: Isabel II y María Cristina. Todas las autoridades civiles, militares y eclesiásticas, el ayuntamiento, sociedades, gremios y personas más distinguidas seguían á los cinco batidores de caballería que abrían paso á la procesión cívica, en la que iba ondeando el estandarte de la proclamación de Isabel II, al que seguía el retrato de la inocente Reina. La banda de tambores y la brillante música de la Milicia Urbana tocando canciones patrióticas, precedían a la columna de honor compuesta de las dos únicas compañías de infantería que hay armadas en todo un batallón de cerca de mil hombres, y del tercio de caballería que iba cubriendo la retaguardia.

Así que llegaron al sitio designado donde esperaba un inmenso gentío, plantaron los cuatro primeros árboles en los ángulos del paseo el corregidor, cura párroco de S. Nicolás, comandante de la Milicia Urbana y síndico general, dando los vivas á Isabel II, á Cristina, á la libertad y á las Cortes, que fueron repetidos por el pueblo con el más vivo entusiasmo, y acompañados de las descargas cerradas hechas por la Milicia y de los himnos patrióticos que tocaba sin cesar la música; con lo que se concluyó aquel acto solemne, regresando á las casas consistoriales en medio de un júbilo tan estraordinario que solo pueden conocer los que hayan residido en aquel pueblo, que no cede á ninguno en amor á la libertad.

    Analizando este breve pero intenso artículo, podemos extrapolar datos que nos son útiles en diversas facetas de la investigación histórica local: Estamos situados al final de la fase inicial de la primera Guerra Carlista, 1833-1835, en la que el carlismo puso en jaque al gobierno de la regente María Cristina y se fue extendiendo por todo el norte peninsular. Resulta paradójica la inversión que pudiera suponer esta obra urbanística, de la que no hay ni una sola mención en las actas municipales de 1835, máxime cuando sí las hay, incluso en la prensa citada, sobre la carencia de fusiles y munición para las compañías de infantería y caballería de la Milicia Urbana requenense, pues el mismo artículo cita que la “columna de honor compuesta de las dos únicas compañías de infantería que hay armadas en todo un batallón de cerca de mil hombres”. Por otro lado, también se habla en las actas municipales de las necesidades de fortificación de la ciudad[7] pero no, insistimos, de otras obras públicas.

    Esta falta de citas oficiales sobre un acto público tan lucido y sobre un proyecto de tal envergadura, nos lleva a pensar si la iniciativa de la nueva glorieta no partiría, como tantas otras, de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Requena, cuya reinstalación en Requena se había producido diez meses antes, como indicaba en su momento el mismo periódico:

El Eco del Comercio (Madrid), 5-V-1834

REQUENA (Cuenca), 28 de abril.-

Ayer se instaló en esta villa con todo aparato y solemnidad la Real sociedad económica de amigos del país, en memoria del cumpleaños de S.M.

Requena, que por su vecindario, industria y riqueza es la segunda población de la provincia, no cede tampoco el lugar en amor al actual orden de cosas. Un batallón de urbanos con escelente música, y los vecinos todos defenderán á toda costa el trono legítimo de Isabel y las leyes fundamentales castellanas.

Con esta fecha se ha dirigido este ayuntamiento á la Reina Ntra. Sra., dándola gracias por sus mercedes, y renovando los votos de fidelidad por el vecindario.

    No sabemos nada sobre la identidad de “uno de los arquitectos más célebres de Valencia”, aunque sí vemos en dichas actas como la valenciana Academia de Bellas Artes de San Carlos otorgó el título de Maestro de Obras al alarife requenense Guillermo Sáez, que lo presentó y fue unido al libro de Acuerdos Municipales.

    Especial mención merece el relato de la pompa y boato con que se colocaron esos primeros árboles de la futura glorieta, con asistencia de autoridades civiles y eclesiásticas y una multitud de ciudadanos.

    En mi calidad de musicólogo, no puedo dejar de mencionar el hecho de que dicho acto fuera amenizado por la banda de tambores, algo normal en las compañías de Milicias y, por añadidura y más importante, la brillante Música de la Milicia Urbana, es decir, una de las primeras menciones que corroboran la existencia de una charanga o banda de música en la ciudad en el primer tercio del siglo XIX. Una vez más hemos de dar la razón a Bernabeu cuando en diferentes publicaciones habla de la Charanga de los Milicianos, que no sería otra cosa que esta Música de la Milicia.

    Por último, todo el artículo está plagado de una carga emotiva de exacerbado patriotismo liberal isabelino, digno de la clara posición requenense hacia la causa de la reina niña Isabel II, quien año y medio más tarde, en septiembre de 1836, concedería a Requena el título de Muy Noble y Muy Leal Ciudad, para premiar los actos heroicos que los ciudadanos de esta villa realizaron en defensa de la población y de sus ideales liberales.

La Glorieta de Valencia en 1870 (Foto Juan Laurent).

No contamos con imágenes de la antigua Glorieta de Requena, pero la de Valencia fue construida a principios del XIX, por lo que su diseño podría haber inspirado la de Isabel II en nuestra ciudad.



[1]   Se refiere a la calle de San Agustín, que discurre en la actualidad desde la Plaza del Portal hasta la calle y antigua carretera de Albacete.

[2]    Hace referencia a la antigua ermita de San Agustín, que dio nombre al camino y calle citados.

[3]    Antigua medida de superficie. Según regiones estaba entre 1.118 m2 y 1.185 m2.

[4]    El periódico impreso más antiguo que se conserva, editado en Valencia para Requena, es Sancho Panza, de 1889, aunque Bernabeu cita títulos de publicaciones hechas en la década de 1840-1850, en las imprentas requenenses, que no han podido ser corroborados fehacientemente por no haberse localizado ejemplares físicos.

[5]    Según datos de la Hemeroteca Nacional (BNE): “Con la muerte de Fernando VII, el final del absolutismo y la asunción de la Regente María Cristina del título de Reina Gobernadora por la minoría de edad de Isabel II, se iniciará la transición hacia el estado liberal al mismo tiempo que se produce un “nacimiento” de la prensa española al estilo de la europea que, en su tratamiento formal y carácter político, durará todo el siglo XIX. El Eco del comercio será el modelo más destacado de esa prensa informativa y política que, en este caso, se convertirá en el más cualificado órgano del liberalismo avanzado a través del cual se formará el Partido Progresista”.

[6]    22 de febrero de 1835.

[7]    Acta Municipal (27-VII-1835): Acuerdo sobre fortificación de urgencia.