PARA QUITARSE EL SOMBRERO. Por Marcial García Ballesteros.

REQUENA CONTRIBUYÓ AL DESPEGUE DE LA INDUSTRIA SOMBRERERA ESPAÑOLA

    Que las sedas de Requena fueron muy importantes para la economía requenense y relevantes en la española es algo sobre lo que ya se ha escrito mucho y bien. No hablaremos aquí de ello.

    Pero que Requena contribuyó con sus sedas a que la industria sombrerera española despegara y dejara de depender de las fábricas extranjeras, aun no dejando de ser una simpática anécdota, es de destacar porque viene a confirmar, una vez más, la calidad de los productos textiles requenenses.

    La publicación madrileña La Revista Española, del 18 de marzo de 1835, ofrecía este curioso artículo:

 

INDUSTRIA NACIONAL

La fabricación de sombreros que hace pocos años era nula en España y comprábamos los de nuestro consumo á los ingleses y franceses, ha esperimentado considerables mejoras entre nosotros, habiéndonos libertado ya de pagar feudo á los estrangeros en este ramo. El complemento de la perfección en él ha sido la adopción de los sombreros de felpa de seda sobre fieltro á prueba de agua, y la prontitud con que se ha verificado con el solo empleo de materias nacionales, es muy digno de admiración y elogio.

En la fábrica de esta clase de sombreros, sita en la calle de la Zarza, esquina á la de Peregrinos, cuarto bajo, una de las que más crédito gozan en esta corte, se emplean los fieltros, badanas atafiladas y galones hechos en esta corte; las felpas en Valencia, y los rasetes para forros en Requena, sacando un sombrero tan perfecto como los de París y otras industriosas ciudades de Francia, con la particularidad de que el negro en general es mejor, porque las aguas de Valencia producen en el tinte de las felpas un hermoso efecto. Los dueños de este establecimiento agradecidos al público de Madrid que los ha dispensado su protección, han trabajado y continúan trabajando en perfeccionar las felpas por medio de sus consejos y facilidades á los fabricantes, y para prueba de que sus esfuerzos no son infructuosos, han dispuesto un muestrario de felpas del reino en que se hallan Ias que se fabricaban hace tres años y las que se fabrican al presente, en cuyo cotejo pueden notar los menos inteligentes la gran diferencia que media. Nosotros nos complacemos en recomendar al público de Madrid este establecimiento, y en escitar el patriotismo de los capitalistas y hombres industriosos á seguir su egemplo en otros ramos.

 

    El artículo, que también sirve para apreciar (o sufrir) la ortografía y gramática que se gastaban los periodistas de mediados del XIX, es un ejemplo publicitario de la época, ya que a la vez que informa de la independencia industrial sombrerera sobre otros países, incita a la compra del producto no solo por su calidad, sino incluso por patriotismo.

Elegante sombrero de fieltro de mediados del siglo XIX

    Pero vayamos a la parte del sombrero fabricada en Requena.

    El Raso, según la RAE, es una tela de seda lustrosa (suave y brillante), de más cuerpo que el tafetán y menos que el terciopelo. En nuestro caso, el Rasete es un tipo de tela de raso de inferior calidad.

    En los sombreros, el rasete era la tela con que se forraba todo el interior, de forma que solo se veía cuando la prenda se dejaba boca abajo.

    Hoy, que casi todos vamos descubiertos y ver a alguien con sombrero de tela nos parece un signo de cierta ostentación, resulta difícil imaginar que hubo una época en que el sombrero, en sus diferentes versiones, era una prenda de vestir de uso diario, junto con el bastón, entre las clases medias y altas de la sociedad.

    Vemos aquí a un grupo de políticos e intelectuales requenenses de finales del XIX o principios del XX, con diferentes tipos de sombrero, incluyendo gorras y boinas, todos ellos cubiertos como era de rigor.

Reunión de prohombres requenenses en La Glorieta ca 1900.

    El sombrero más lucido era el de copa, que ya hemos visto, pero uno de los más difundidos fue el bombín, al estilo inglés, como el que gustaba utilizar el concertista de guitarra requenense Práxedes Gil-Orozco Bastidas, al que aquí vemos tocado de esta guisa.

Práxedes Gil-Orozco en Brasil (1889), detalle

    Este ha sido un pequeño ejemplo de lo que produjo la industria sedera de Requena, con una calidad reconocida hasta en la corte. No era para menos cuando ya en las Cortes Españolas, en 1820, los requenenses habían pedido medidas legislativas contra la competencia extranjera:

Correo Constitucional,

Literario, Político y Mercantil de Palma

(Palma de Mallorca), 25-XII-1820

Cortes [españolas], sesión del día 3 de noviembre

… A la comisión de comercio se mandaron pasar una esposición que presentó el señor Yiandola, de los maestros ebanistas de Bilbao pidiendo se prohibiese la introducción de los muebles estrangeros correspondientes a su oficio y otra de los operarios y fabricantes de seda de Requena, presentada por el señor Navas, para que se prohíba la introducción de manufacturas de sedas estrangeras.